En tiempos de inteligencia artificial, esta es la película de animación stop-motion más larga jamás realizada
La animación stop-motion es una de las técnicas más antiguas del cine y, también, una de las que más paciencia requiere. Ponerla en práctica implica fotografiar objetos y muñecos reales después de moverlos ligeramente entre una toma y la siguiente para que, al proyectar todas las imágenes de forma consecutiva, se cree la sensación de movimiento.
La primera película de animación que utilizó esta técnica fue The Humpty Dumpty Circus (1898), dirigida por Albert E. Smith y J. Stuart Blackton, en el que una serie de animales y acróbatas de juguete cobraban vida en un circo fotograma a fotograma. Tuvimos que esperar varios años para ver algunos clásicos más míticos como Pesadilla antes de Navidad (1993) o La novia cadáver (2005).
Aquellas cintas de Tim Burton, mucho más sofisticadas, demostraron que esta forma de animar podía poner en pie largometrajes complejos, con historias completas e igual de valiosas que las creadas utilizando animación tradicional. Aun así, estas películas siempre tuvieron una limitación añadida al requerir muchísimas horas de trabajo artesanal.
Por eso, hacer una película que dure más de dos horas siempre ha supuesto todo un reto. Hasta ahora, el récord de duración para una animación stop-motion lo ostentaba Pinocho de Guillermo del Toro (2022), con 117 minutos, según la web de los Récords Guinness. Antes, Isla de perros (2018), de Wes Anderson, había alcanzado los 101 minutos.
El podio acaba de dar una vuelta este mismo año. Wildwood (2026), dirigida por Travis Knight, supera ambas marcas con sus 132 minutos de metraje. La película, que se estrenó en España el pasado 23 de octubre, corre a cargo de Laika, el estudio estadounidense que se ha convertido en uno de los grandes referentes del stop-motion a nivel internacional y que está detrás de otras tan reconocidas como Los mundos de Coraline (2009).
15 años, 2.700 planos y 230 marionetas
Más allá de la duración, uno de los aspectos más llamativos de Wildwood es el tiempo que ha llevado hacerla realidad. Travis Knight ha estado 16 años trabajando en el proyecto, desde que Laika adquirió en 2011 los derechos de la novela homónima de Colin Meloy en la que se basa la trama, aunque la producción propiamente dicha no comenzó hasta 2020.
Durante las 231 semanas que duró el trabajo de animación, más de mil artistas y profesionales levantaron un universo en miniatura con 132 decorados, para el que también se fabricaron alrededor de 230 muñecos artesanales. Uno de los más laboriosos fue el águila conocida como El General, cuya construcción requirió alrededor de 3.000 horas de trabajo y casi 4.000 plumas.
Además, el equipo creó más de 140.000 rostros intercambiables para reproducir los gestos y las expresiones de los personajes que aparecen en pantalla. En total, la película cuenta con aproximadamente 2.700 planos y más de 165.000 fotogramas individuales. Toda una demostración de hasta dónde puede llegar la animación más artesanal.
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