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La urgencia de intensificar la ofensiva sanitaria contra el COVID-19 en España

El efecto de estas medidas no lo veremos plenamente sino hasta dentro de dos a tres semanas, y será entonces cuando la curva se estabilice y descienda en la mayor parte del país, sobre todo en las áreas que no tienen transmisión comunitaria sostenida

Más de 334.000 casos de coronavirus reportados a la OMS

EFE

En estas próximas tres semanas es necesario poner en marcha una ofensiva sanitaria más agresiva para situarse por delante de la epidemia, lograr acelerar la interrupción de la cadena de transmisión del virus, prevenir muertes, e impedir el colapso de la infraestructura sanitaria.

La situación de la epidemia en España no es uniforme en todo el territorio. Hay algunas zonas "calientes", con alta incidencia acumulada, como la Comunidad de Madrid, la Rioja, Navarra, algunas zonas del País Vasco y ciertas zonas de Cataluña, donde hay transmisión comunitaria sostenida, en las que se concentra la mayor parte de los casos confirmados, las hospitalizaciones, los ingresos en UCI y los fallecimientos. Mientras que en las demás Comunidades Autónomas hay todavía una situación en la que afortunadamente los casos y sus contactos están más localizados, no hay transmisión comunitaria sostenida, no hay colapso de la infraestructura sanitaria y podemos tener esperanza de alcanzar más pronto el pico máximo y lograr que la epidemia se abata.

No obstante, seguiremos teniendo en las próximas semanas un incremento en el número de casos, que puede llegar a ser del triple de lo hasta ahora visto, o incluso más. Y lamentablemente esto supondrá también muchos más fallecimientos. Recordemos, como dijo el Director General de la OMS, que en el Mundo tomó 67 días llegar a los primeros 100 mil casos, 11 días llegar a 200 mil y solo 4 días llegar a 300 mil.

Lo que estamos viendo hoy en España es la expresión del contacto entre las personas y la consiguiente transmisión del virus hace dos semanas o más, antes de que se tomaran las medidas más drásticas de confinamiento y reducción de la movilidad. El efecto de estas medidas no lo veremos plenamente sino hasta dentro de dos a tres semanas, y será entonces cuando la curva se estabilice y descienda en la mayor parte del país, sobre todo en las áreas que no tienen hoy transmisión comunitaria sostenida.

Esto ocurrirá si se lleva a rajatabla el confinamiento domiciliario, se reduce al máximo posible la movilidad y los traslados, y muy especialmente si se toman las siguientes medidas para intensificar la ofensiva sanitaria en estos cinco ámbitos:

Implantar una estrategia de incremento escalonado de aplicación de las pruebas diagnósticas y de la capacidad para procesarlas

Hay que dar un gran salto en la capacidad de hacer pruebas diagnósticas, hasta alcanzar de dos a tres millones en el curso de un mes. Las pruebas irán llegando a España gradualmente. La capacidad para procesarlas es limitada y tiene que expandirse rápidamente, en múltiples centros, en todas las Comunidades Autónomas, con adecuada protección y contando temporalmente con personal de laboratorio y microbiología más allá del que se dispone en la actualidad.

Pero además de la logística del abasto y del montaje de una operación compleja en tiempo récord, hay que poner en práctica una estrategia de círculos concéntricos que vaya expandiendo en forma escalonada su aplicación. El primer millón de pruebas debe destinarse a enfermos sospechosos, personal sanitario y sociosanitario, fuerzas de seguridad y residentes de centros geriátricos. El segundo millón debe de aplicarse a un círculo más amplio de contactos asintomáticos, enfermos con patologías múltiples y personas de edad avanzada que tienen mayor riesgo de enfermar y morir. Y el tercer millón a población general en zonas de menor riesgo de transmisión a fin de ir flexibilizando los confinamientos después del 11 de abril

Efectuar un mejor aislamiento de los positivos con sintomatologías leves o que son asintomáticos

Esto implica usar las pruebas diagnósticas con criterios epidemiológicos preventivos y no solamente clínicos diagnósticos, de manera que pueda:

a) aislarse a los positivos con síntomas leves y a los asintomáticos que transmiten la enfermedad, un grupo de personas que contagian el virus, y que no necesariamente están confinados en sus domicilios

b) blindarse hasta donde sea posible a los ancianos y otras poblaciones de riesgo

c) protegerse a los profesionales que están en la primera línea. Todo ello contribuirá a cortar la cadena de transmisión y a reducir el confinamiento preventivo de trabajadores esenciales y a hacerlo más selectivo y estratificado después de la Semana Santa

Establecer una estrategia de aumento en la capacidad de acción sanitaria

Esto implica reforzar, en plazos muy breves, en todas las Comunidades Autónomas, pero especialmente en las "zonas calientes", la infraestructura existente; llevar a cabo un triaje eficaz; racionalizar la asistencia sanitaria en sus distintos niveles, desde la atención primaria y los servicios de urgencias extrahospitalarias, hasta hospitales y UCI; montar dispositivos ad-hoc para ampliar la capacidad de atención sanitaria (centros de acogida medicalizados y hospitales de campaña) y reclutar masivamente personal sanitario y sociosanitario que refuerce temporalmente la operación del sistema .

Protección intensificada de la primera línea

Hay que priorizar la protección del personal sanitario, socio- sanitario y de las fuerzas de seguridad, con adecuado acopio y dotaciones de Equipos de Protección Individual y con un tamizaje periódico de la fuerza de trabajo sanitaria para diagnosticar y aislar positivos e interrumpir la cadena de transmisión en los ámbitos de la atención sanitaria

Blindar las residencias geriátricas e intervenir sanitariamente las residencias no medicalizadas

Este es un verdadero talón de Aquiles que puede amplificar la transmisión, cobrarse múltiples víctimas sumamente vulnerables y magnificar la letalidad. Hay que proteger a la población residente. Hay que impedir la entrada del virus, sellar las a visitas y salidas y extremar medidas de prevención y de protección de los trabajadores sociosanitarios de las residencias. Hay que poner en práctica protocolos claros de aislamiento interno, control de brotes y referencia a hospitales de casos severos. Estamos viendo los estragos, especialmente en las residencias no medicalizadas y poco protegidas y habría que considerar una posible intervención sanitaria urgente de las residencias no medicalizadas.

Este es el momento de actuar de manera decisiva y contundente en el ámbito sanitario para poder frenar la transmisión y controlar la epidemia en España. Todos juntos, al unísono, podemos hacerlo.

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