Rehabilitan en Valencia la última fortaleza templaria de nuestro país para abrirla al turismo

Torre Matella (Culla, Castellón)

Adrián Roque

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El interior de la Comunidad Valenciana guarda historias que no siempre salen en los folletos de sol y playa. Entre sierras, pueblos de piedra y caminos antiguos, sobreviven castillos que fueron frontera, refugio y símbolo de poder. Uno de los más singulares es el de Culla, un pequeño municipio del interior de Castellón que acaba de dar un paso clave para recuperar su joya medieval: la última fortaleza templaria de España.

Declarado Bien de Interés Cultural y reconocido desde 2020 como uno de los Pueblos Más Bonitos de España, Culla fue el último enclave que pasó a manos de la Orden del Temple antes de la disolución definitiva de la orden. Un detalle histórico que convierte su castillo en una pieza única dentro del mapa medieval peninsular.

Un castillo que domina la historia… y el paisaje

El Castillo de Culla se alza sobre un cerro desde el que se controla todo el entorno. Hoy solo quedan restos de su antigua grandeza, pero su silueta sigue marcando el perfil del pueblo y recordando el papel estratégico que tuvo durante siglos. No es un castillo cualquiera: fue testigo del final del poder templario en la península y conserva una fuerte carga simbólica para entender la Edad Media en esta zona.

Ese valor histórico es el que ha impulsado el proyecto de rehabilitación que ya está en marcha. El Ayuntamiento de Culla ha iniciado una intervención centrada en la excavación arqueológica de una parte del recinto y en la consolidación de dos de sus elementos clave: la Torre del Homenaje y la conocida como Torre Menor.

Excavaciones, conservación y visitas más accesibles

La actuación no se limita a “arreglar” el castillo. El objetivo es doble: conservar y conocer mejor. Las excavaciones permitirán sacar a la luz estructuras ocultas bajo siglos de rellenos y recuperar materiales que ayuden a reconstruir la evolución histórica de la fortaleza. Al mismo tiempo, se mejorará la experiencia del visitante con nuevos accesos y pasarelas elevadas que faciliten el recorrido sin dañar los restos arqueológicos.

La idea es clara: abrir el castillo al turismo de forma respetuosa, convirtiéndolo en un espacio comprensible, seguro y atractivo, sin perder su autenticidad.

Un proyecto europeo para revitalizar el casco histórico

La rehabilitación del castillo forma parte de un plan más amplio que contempla hasta once actuaciones para revitalizar el núcleo histórico de Culla y reforzar su apuesta por un turismo cultural y de interior. Todo el proyecto está financiado con fondos europeos Next Generation EU, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Más allá de la inversión, lo relevante es el enfoque: poner en valor el patrimonio como motor de desarrollo local. Atraer visitantes interesados en la historia, el paisaje y la arquitectura medieval, y hacerlo sin convertir el pueblo en un decorado.

Con esta rehabilitación, Culla no solo recupera su castillo. Recupera también un relato: el de un pequeño pueblo que fue clave en la historia templaria de España y que ahora vuelve a abrir sus murallas para que ese pasado, por fin, pueda recorrerse con calma.

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