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El surf, como pasión, como vocación y... como empleo

Un emprendedor almeriense crea una fábrica de tablas de surf y confía en sacar al mercado 1.500 anuales

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Emprendedor almeriense crea una fábrica de tablas de surf y confía en sacar al mercado 1.500 anuales

Un emprendedor almeriense ha creado una empresa de fabricación de tablas de surf y se ha instalado en el polígono La Juaida, en Viator (Almería). El gerente de la firma, Sport Glide Wave Factory (SGWF), Juan Manuel Teodoro Ferrón, tiene 33 años y confía en hacerse un hueco en el mercado. En declaraciones a Europa Press, asegura que en un corto espacio de tiempo tendrá capacidad para sacar al mercado cada año unas 1.500 tablas para windsurf, paddle surf o katesurf, deportes que aumentan en afición cada temporada.

A punto de cumplir su primer aniversario el negocio va "bien" ya que su marca "se ha asentado" y cuenta con "reconocimiento" por parte de las empresas y particulares que le encargan una tabla. Su producto, defiende Ferrón, es "de calidad" ya que emplea materiales "de primera" procedentes de Almería, Granada y Jaén, pero también de Barcelona, Italia, Estados Unidos y Alemania. El poliestileno, material fundamental para la creación de las tablas, "procede de Andalucía", y la resina de Barcelona.

Actualmente trabajan tres personas en la fábrica que cuenta con una superficie de 400 metros cuadrados. Las estancias están divididas en habitaciones en las que se realiza cada proceso de manera diferenciada. A la semana pueden fabricar unas seis tablas, indica, pero todo depende de los encargos y del tiempo que se dedique a cada tabla.

El surf es, para Terrón, una "vocación y una pasión". "Es difícil hacer una buena tabla si no te gusta este deporte", reflexiona, y asegura que es un trabajo muy técnico donde se han de "coordinar bien los materiales". Su empresa, asegura, ofrece un "punto de calidad" que viene de la mano del poliestileno que "se recicla al cien por cien"; es el denominado "corcho pan".

Actualmente, su mercado es andaluz y recibe encargos de empresas de Sevilla, sobre todo. "No tengo prisa", reconoce. "Quiero hacer mucho trabajo de fondo, hacerlo lento y bien y ver las capacidades de las que disponemos para que, cuando demos el salto, estemos preparados para hacer frente a la demanda", ha valorado. En general, subraya "se reconoce poco al sector de la manufactura cuando aporta calidad" en lugar de "comprar una máquina y ponerla a funcionar durante horas", indica.

El precio de las tablas que construye para los deportes de surf oscila entre los 400 euros -una tabla de windsurf básica- a los 1.000 euros -para paddle surf. "De momento, preferimos ser pequeños y fuertes", insiste.

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