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Garamendi, Lázaro, Gay de Montellá… los nombres que suenan para suceder a Rosell en CEOE

El presidente de la gran patronal cumple mandato en diciembre de 2018 y no puede volver a presentarse

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Rosell dice que las reformas, como la mercromina, "duelen", pero "curan"

Juan Rosell. EFE

“Un discurso bien trazado. ¡Y sin papeles! Antonio ha madurado mucho. Ya está preparado para ser el presidente”. “Habrá un solo candidato y será Antonio, pactarán una transición tranquila”. “El presidente saliente tiene que ser neutral, no debe empujar a nadie ni apostar por nadie”. “Yo de Antonio, no me fiaría, tendrá rivales”.

Aún falta un año para las elecciones en CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), aún le quedan doce meses de mandato al presidente saliente, el catalán Juan Rosell, pero en muchos de los cónclaves empresariales ya apenas se habla de otra cosa. Sobre todo porque Rosell, que ya lleva los dos mandatos máximos que fijan los estatutos de la gran patronal, no puede volverse a presentar, y todos son conscientes de que en pocos meses se abrirá una nueva etapa en la patronal.

Los tres primeros entrecomillados del primer párrafo los escuché la semana pasada en Madrid en un acto multitudinario de Cepyme, la confederación de la pequeña y mediana empresa, al que entre otros asistían Mariano Rajoy, la presidenta del Congreso, la ministra de Empleo, muchos dirigentes de las principales patronales estatales y territoriales e incluso algunos exlíderes sindicales.

El primer entrecomillado, de boca de un exministro que en el pasado compartió consejo de administración de una gran empresa con “Antonio”. El segundo, de labios de un dirigente sindical ya jubilado que valora en “Antonio” su talante negociador y su capacidad para hacer amigos y lograr apoyos tanto entre las organizaciones sindicales o patronales como en el Gobierno o la Casa Real. La tercera frase son palabras del propio Rosell, al que pregunté si apadrinaría a alguien para su sucesión. La cuarta, de esta misma semana, de un empresario también muy activo en el mundo asociativo.

Antonio es Antonio Garamendi Lecanda, 59 años, al que muchos de los consultados le dan como muy probable presidente de CEOE en diciembre de 2018. Vizcaíno de Getxo, licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto, Garamendi tiene una larga experiencia tanto en la gestión y en los consejos de administración de diversas empresas (La Equitativa, Bankoa, Handyman, Grupo de Negocios de Ediciones y Publicaciones –la propietaria de La Gaceta de los Negocios y Radio Intereconomía. Babcock & Wilcox Española, Albura, Red Eléctrica Española, Tubos Reunidos, Sodexho… como en el asociacionismo empresarial. Fue primero presidente de los Jóvenes Empresarios vascos, luego de los españoles y de los iberoamericanos, más tarde de la poderosa Confemetal... Ahora es presidente de Cepyme y vicepresidente de CEOE, donde en diciembre de 2014 se quedó a solo 33 votos de Juan Rosell en la pugna por la Presidencia: 345 votos a Rosell frente a 312 a Garamendi.

“Todos creísteis que fue Arturo [Arturo Fernández, el entonces presidente de CEIM, la patronal madrileña] quien en 2014 desequilibró la balanza hacia Rosell a última hora. Pero no. Fue más bien Juan Pablo”, comenta el empresario antes citado que recomienda ahora a Antonio Garamendi que no se fíe, que no dé por segura su elección en un camino de rosas.

Juan Pablo es Juan Pablo Lázaro, propietario y presidente ejecutivo de Sending, una exitosa empresa de transporte urgente, y actual presidente de CEIM, donde sucedió al polémico Arturo Fernández, que tuvo que dimitir a finales de 2014 tras verse encausado y luego condenado en el caso de las tarjetas black de Cajamadrid.

Lázaro, que además es vicepresidente de Garamendi en Cepyme, admite que hay quien le ha sugerido que se presente a la presidencia de CEOE, pero a un año vista él no se ve de candidato. Lázaro es una estrella emergente entre el empresariado, sobre todo el madrileño. No sólo por su trayectoria personal como emprendedor –Sending la fundó con un préstamo de cuatro millones de pesetas que le pidió a su padre, y otra empresa que también fundó, ASM Transporte Urgente, acabó vendiéndola a la multinacional holandesa del sector GLS por 71 millones de euros, sino también porque recientemente ha logrado lo que parecía un imposible. Volver a números negros y a ser referente, influyente y poderoso al Club Financiero Génova, un exclusivo club ‘a la británica’ fundado en 1972, en la céntrica plaza de Colón de Madrid, por Juan Garrigues Walker y Antonio Muñoz Cabrero y que había venido muy a menos en el paso del siglo. Lázaro llegó a la presidencia del club en 2011, y le ha dado la vuelta como a un calcetín. Vuelve a ganar dinero y vuelve a reunir en sus salones y en su terraza y su restaurante a lo más granado de la economía y la sociedad madrileña.

También CEOE es una organización ya madura a la que probablemente le falte una transformación. Fundada en 1977, en los albores de la transición política, tiene dentro a unas 200 organizaciones sectoriales y territoriales en las que se integran unos dos millones de empresas y de autónomos. En sus 40 años de historia, ha tenido cuatro presidentes. Carlos Ferrer Salat, de 1977 a 1984. José María Cuevas, el gran artífice y motor histórico de la organización, de 1984 a 2007. El polémico y manchado en varios capítulos de corrupción Gerardo Díaz Ferrán, de 2007 a 2010. Y Juan Rosell, de 2010 a la actualidad. El primero y el último, barceloneses. Los otros dos, madrileños.

Rosell quizás no, como él mismo asegura, pero en su entorno sí hay quien es partidario de buscar una alternativa al sucesor natural, el vizcaíno Garamendi. ¿Será el madrileño Lázaro, pese a que ahora él mismo se descarte o no se postule? ¿El balear radicado en Barcelona Joaquín Gay de Montellá, ahora presidente de Fomento de Trabajo Nacional, la patronal catalana, aunque como el propio Rosell haya visto deteriorada su imagen pública,  sobre todo entre el empresariado del resto de España, por demasiado tibios ambos con el procés catalán? ¿Algún 'tapado' que emergerá más adelante, en los últimos meses de 'pato cojo' de Rosell?   

Sea como fuere, lo cierto es que CEOE –coinciden muchos de los expertos consultados no ha hecho la transformación como organización que debería haber hecho después del largo mandato de Cuevas. Y que, como en el caso de los sindicatos, toca hacerla ahora, cuanto antes, para adaptarse a un mundo que se parece ya poco al fundacional de la primera transición, el siglo pasado.

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