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CATALUNYA

Josep Guixà: "Pla se convierte en joya del SIFNE por cómo redacta sus informes y sus infinitos contactos"

En Espías de Franco el autor nos acerca al papel de espías en el Servicio de Información del Nordeste de España que desempeñaron el escritor Josep Pla y el político Francesc Cambó.

"Lo más destacado que hizo Pla fue detectar los movimientos que una serie de republicanos burgueses hacían ante el Ministerio de Asuntos Exteriores francés. Esta acción podía cambiar el curso de la guerra"

"Desde las primeras semanas de la guerra Cambó quiere contribuir de alguna manera a la victoria franquista para que, a su vez, Catalunya sea mejor tratada"

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Josep Guixà.

Josep Guixà.

Aunque hayan pasado treinta y cinco años de su muerte, la figura de Josep Pla sigue siendo un indudable imán para la controversia. En esta ocasión Espías de Franco, un nuevo ensayo de Josep Guixà publicado por Fórcola, nos introduce en su faceta de espía en el SIFNE, Servició de información del Nordeste de España, de la mano de Francesc Cambó, otro nombre siempre teñido de polémico que ha quedado medio oculto en los discursos nacionalistas pese a su fundamental importancia, oculta por las luces y sombras del personaje, incómodo por sus puntos de vista y actos que le llevaron, entre otras cosas, a morir en el exilio. Quedamos con Guixà para hablar de su libro y profundizar en estas cuestiones que hoy en día, sobre todo en estos meses, muchos querrían relacionar por inercia con el proceso soberanista.

¿Cómo surgió la idea del ensayo?

De pura casualidad. Me documentaba para otro tema y leí las memorias de Carles Sentís, donde un capítulo se centraba en el espionaje durante la Guerra Civil. En esa parte del libro se hablaba de un artículo de Interviú de 1981 donde no se dejaba a Sentís en muy buen lugar. Lo consulté, preparé un reportaje para L’Avenç y cómo el tema me pareció tan complejo decidí dar un paso más y abordar la cuestión en un ensayo.

¿El reportaje de Interviú mencionaba a Josep Pla?

No. El hijo del embajador Azcarate de Londres se acordaba que su padre había sido espiado por Sentís y llevó el informe a la revista. El artículo pasó desapercibido, quizá porque se publicó una semana antes del 23F. Al dar con el dato en las memorias opté por indagar más sobre el informe y a partir de lo de Sentís llegué a Pla.

Muchas deducciones de este espionaje de Pla se deducen a partir del estilo de ciertos textos del SIFNE.

Claro. No sé si es que era incapaz de disimular su estilo o lo quería recalcar para hacer méritos. Por otra parte muchas de sus informaciones provenían de sus amigos personales. Pla era el agente número 10 del SIFNE en Marsella y a partir del estilo es indudable que muchos informes llevaban su impronta, indiscutiblemente.

En el libro intentas comprender la evolución ideológica que conduce a Pla hasta el espionaje.

Desde que Pla es un hombre de Cambó sigue su ideario. Para Cambó la democracia sólo funciona en Gran Bretaña y en el resto de países no es viable. Las soluciones autoritarias eran lícitas si Gran Bretaña las avalaba. Pla siguió este esquema y ante la deriva de la República, insatisfactoria a todas luces para los hombres de la Lliga, coqueteó ideológicamente con monárquicos y falangistas que conspiraban contra el régimen, lo que hizo lógico que tomara partido por Franco durante la guerra.

Es curioso pensar que Pla, quien tildaba a Madrid de pueblerina, encontrara en la capital las personas que le interesaban ideológicamente.

Se relacionaba con las élites porque era el corresponsal de La Veu de Catalunya en Madrid. Su centro de operaciones era el hall del Palace. Podía ser un hombre que sabía relacionarse muy bien con el pueblo, pero en Madrid acude a las altas esferas sin mezclarse con la plebe.

¿Vivía en el Palace?

No, residió en varias pensiones y al final en un entresuelo de la calle de Alcalá, pero sí que es verdad que pasaba media vida en el Palace.

Es un periodista al que le gusta ser protagonista y que vive su profesión con cierto aire de espía, escuchando mucho mientras recopila un sinfín de informaciones.

Es verdad, ahora que lo dices. Pla era muy personaje y también sabia sonsacar muy bien la información. Para sacar hay que dar.

En Madrid tiene mucha importancia su relación con las revistas falangistas.

Eso es indudable a nivel ideológico, pero no es una relación de causa efecto con su futuro papel en el espionaje durante la guerra. Pla cree que hay que estar al lado de los militares, y además el Foreign Office, más conservador que el gobierno británico, apuesta por la Junta de Burgos. Una vez llega la guerra se convierte en la joya del SIFNE por cómo redacta los informes y sus infinitos contactos.

¿Cómo se funda el SIFNE?

Desde las primeras semanas de la guerra Cambó quiere contribuir de alguna manera a la victoria franquista para que, a su vez, Catalunya sea mejor tratada. Estable contacto en París con Quiñones de León, antiguo embajador monárquico, el representante de la Junta de Burgos en la capital francesa, quien a su vez establece contacto con el Conde de los Andes, albacea testamentario de Alfonso XIII y representante del General Mola en la costa vasco-francesa. Cambó pensó que no había nadie mejor que los catalanes para vigilar la frontera pirenaica a partir de contactos, amistades y conocimiento del terreno. Los monárquicos carlistas les compran la idea y de este modo los informes llegarán a Salamanca, donde se apreciarán por su eficiencia y buenos resultados.

¿Cuál es la principal contribución de Pla al SIFNE?

El libro no agota este tema, me interesaba más el tema de los hombres de la Lliga en Francia. Lo mejor que hizo Pla fue detectar los movimientos que una serie de republicanos burgueses hacían ante el Ministerio de Asuntos Exteriores francés. Esta acción podía cambiar el curso de la guerra y había que plantarle cara con una acción diplomática y propagandística desde Salamanca. Cuando Pla detecta estos movimientos, Sentí acude a París para infiltrarse entre estos círculos republicanos de Amadeu Hurtado y al cabo de poco tiempo la oficina de propaganda de Estelrich recibe un espaldarazo decisivo.

Por una parte tenemos en Marsella la SIFNE y en París la oficina de propaganda.

Perpiñán generaba muy buena información sobre la situación interna en Catalunya, pero todo eso fue desestimado por Franco, quien tenía su propio libro de ruta y no consideró en ningún momento realizar una acción militar sobre Catalunya en 1937.

Siempre se ha idealizado la imagen del Pla espía, como un hombre que observaba los barcos que llegaban al puerto e informaba.

Algo que no era nada fácil. Los muelles estaban controlados por el sindicato comunista. Se consentían, pese a la neutralidad, algunos envíos clandestinos, pero repito que eso no era nada sencillo para el SIFNE acceder a los muelles, donde era muy complicado infiltrarse. Las acciones de Pla en el puerto tienen mucho de mito y poca veracidad.

En realidad el mayor temor para los hombres del SIFNE es una mediación internacional.

Amadeu Hurtado actuó con mucha inteligencia durante la guerra; sabía que Francia no se la iba a jugar por la República Española, pero sí contempla la posibilidad de un consenso franco-británico para imponer una tregua o armisticio que evitara la sangría e impidiera que España se convirtiera en un banco de pruebas bélicas para el Eje. Eso sí podía pasar y hubiera roto los esquemas a Franco. La actitud neutral de Hurtado, un hombre con la vida resuelta, fue realista y muy lúcida. El SIFNE quiso contrarrestarla y lo logró a través de infiltrarse en sus círculos al tiempo que seguía paso a paso y minuto a minuto sus movimientos.

'Espías de Franco. Josep Pla y Francesc Cambó', obra de Josep Guixà.

'Espías de Franco. Josep Pla y Francesc Cambó', obra de Josep Guixà.

¿Quiénes fueron los artífices que contrarrestaron la idea mediadora de Hurtado?

Sentís era un crack, pero creo que había un topo en la embajada parisina, eso fue fundamental. Cuando la batalla diplomática se hace más fuerte Pla acude a París, justo cuando Negrín llega a la capital francesa, y más tarde en otoño de 1937 está en Biarritz y sigue mandando muchísimos informes que con toda probabilidad salían de los periódicos para mantener la ficción que el espionaje seguía operativo.

Pla observa y al mismo tiempo deduce muchísimo a partir de leer los periódicos.

Muchos periodistas, desde Kim Philby hasta supuestamente Kapuscinski, fueron espías. El dato que te llega de un refugiado que huye de la retaguardia es muy válido, pero hay que contextualizarlo, y en este sentido un periodista como Pla era el más capacitado para realizar esa labor conectando los datos desde la observación directa y la disección del alud de informaciones de toda la prensa.

Y Marsella, que le confiere a tu ensayo un aire novelesco, es un sitio donde se acumulaba mucha información.

Lo novelesco viene de cómo era en aquel momento el conflicto político en Marsella, con un ayuntamiento muy de izquierdas y la oposición fascista de Doriot.

Y la tensión política en Francia complica las transacciones e intervenciones diplomáticas.

Exacto. Francia era neutral, pero por ejemplo en Marsella se hacía la vista gorda si los estibadores bloqueaban envíos de la España Nacional mientras cargaban los barcos de armas y suministros para los republicanos. En cambio en Biarritz se producían cenas de oficiales nazis con hombres de Franco. Cada ciudad francesa era un mundo. En 1937 vuelve el Partido Radical y el neutralismo se impone.

Año en que la acción del SIFNE es fundamental.

Formar esa red exigía algunas semanas. Es operativa desde octubre de 1936 y hay algunos informes de Pla a finales de año. En enero de 1937 Cambó ya considera a Pla imprescindible para el espionaje del SIFNE, debía estar en Marsella para cumplir su cometido.

Él elige este bando porque en Catalunya se le considera un personaje más que incómodo.

Se considera que Pla es un hombre de la Lliga desde 1928, cuando escribe la biografía autorizada de Cambó. Creo que una de las principales aportaciones del libro es ver cómo Pla ya se sitúa a principios de 1926 en una órbita conservadora, pero lo disimula durante un par de años colaborando con la prensa de izquierdas.

¿Cómo se produce este viraje?

El motivo es que el hermano de Pla está ennoviado con la hija de un gran patriarca del corcho, Joan Miquel i Avellí. La familia, que estaba arruinada, vuelve a ser la élite y eso en su mentalidad de pequeño propietario arruinado pesa mucho. Pla deja sus quimeras de Macià y la República Catalana para apoyar la consolidación familiar, donde él consideraba que su hermano Pere era el espíritu constructivo.

La familia también incide en el SIFNE, porque el padre de Adi Enberg era Cónsul de Dinamarca en Barcelona y le pasaba buena información.

El Cónsul es una gran fuente de datos para el SIFNE y así se ve en los informes. El padre tenía correspondencia con las hijas y así llegaban las informaciones a Marsella.

La crítica elogia la primera traducción al inglés de "El Quadern Gris" de Pla

Josep Pla.

¿Qué beneficio esperaba obtener Pla con el espionaje?

No creo que pensara en un modo concreto que rentabilizara su labor. Serrano Súñer manipuló la Falange a favor de Franco, y entonces, a través del cuñadísimo y su jefe de propaganda Jiménez Arnau, parece renacer aquel inicio de la Falange donde acogían a monárquicos y liberales para crear un gran movimiento español que podía evolucionar hacia la democracia sin comunistas. El Diario Vasco comienza a reeditarse en 1938 para complacer a las cancillerías. En ese momento no creo que Serrano Suñer se hubiera posicionado tan claramente a favor del Eje. En ese momento el peligro era que Francia diera un espaldarazo a la República. Por eso surge ese diario donde Pla elogia al primer ministro belga, socialista, porque ha enviado un emisario a Burgos. En ese esquema Pla se crea ilusiones y cree que es el más indicado para llevar La Vanguardia.

¿Por ambición?

Hasta cierto punto. Su artículo del diez de febrero de 1939, Retorno sentimental de un catalán a Gerona, quiere que los militares no entren a degüello en el Empordà. Quiere saber ganar la guerra y proteger a su gente, que es lo que hizo, avalando a personas de su pueblo, donde se fusiló a muy poca gente. Aceptaba ganar la guerra sí, pero quería que La Vanguardia fuera un órgano dulcificador que encauzara las cosas tras el conflicto.

Pero en su imaginario La Vanguardia sería un gran símbolo de poder.

En septiembre de 1939 escribe en Destino el artículo La sonrisa española donde propugna esperar a ver qué pasa sin dar por descontada la victoria alemana en la guerra mundial. Puede que Pla pensara en una revancha personal, pero le reconozco unos valores que demuestran una gran altura de miras intelectual.

Pla dura muy poco en La Vanguardia.

Tres meses.

Creo que Franco decidió que nada daría a Cambó y a su círculo. Supongo que eso acarreó grandes frustraciones.

Puede ser, pero Cambó tenía demasiado orgullo como para admitir sus errores. En 1938 queda claro que Franco se desprende de esta ayuda catalana pese a que inicialmente la necesitaba. No hubo premios para los hombres de Cambó, pero con toda probabilidad también fue demérito de ellos. Pla fue el más astuto. A partir de Leningrado se sacó la careta y Cambó lo percibió, vio que lo hacía mejor que su gente de la Lliga.

A los que ponen de patitas en la calle, los expulsan de todo el organigrama.

Franco prescinde de ellos sí, pero como te digo hay mucho demérito de la gente de la Lliga, a quien no le llegan los premios hasta 1957 con Porcioles.

Su labor en la guerra le pasa factura en Cataluña, la imagen de Pla en su tierra es muy discutida y quizá es por lo que hizo durante ese momento histórico.

Soñaba con una restauración monárquica y le salió mal la jugada, pero no creo que pudieran arrepentirse de nada. Era ridículo tapar todo porque al final siempre sale la verdad.

Pla y Cambó se sienten fascinados por el fascismo italiano.

Pero eso fue hasta 1937, momento en que Mussolini era muy bien considerado en toda Europa. Sus salvajadas en la Guerra Civil y otras acciones provocan que esa fascinación descienda.

Pla y Cambó, siguiendo con el dualismo, siempre fueron ellos pese a integrarse en movimientos políticos.

Sí, pero sabían muy bien donde estaban los límites. Cuando Pla es subdirector de La Vanguardia el periódico saca portadas de hueco grabado de Hitler por su cumpleaños, pero reside en el hotel Bristol, un centro de los anglófilos. No renegaba exactamente de su pasado liberal y catalanista.

Se mueve mejor Pla que Cambó.

Es lógico, un periodista en este sentido puede moverse mucho mejor que un político.

Cambó a nivel póstumo ha logrado que se hable demasiado poco de él.

Sabíamos la verdad de Cambó y ahora empezamos a conocer la de Pla, de quien espero que no se le juzgue con implacabilidad. Ojalá se mantengan sus valores literarios en todo lo alto pese a su verdad política. Por su parte Cambó fue un gran político que hizo mucho por Barcelona. Lo han apartado de la línea de evolución del catalanismo, que en realidad creó porque era un hombre de acción. ¿Qué sentido tiene ocultarlo?

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