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Aves migratorias, algo pasa con el medio ambiente

SEO/BirdLife alerta de cada vez mayor  “declive” de estas especies en España y pide cooperación internacional

El investigador del CSIC, Juan José Sanz,  aboga por una “visión más amplia” a la hora de proteger los espacios naturales y ve en el turismo ornitológico una “fuente de riqueza”

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Grullas

Grullas SEO/Birdlife

Las aves migratorias que pasan por nuestro país están en declive. Es la conclusión que SEO/BirdLife ha obtenido a través de su programa Migra. Le ocurre al 40% de las 200 especies migratorias aunque no es algo que suceda solo en España sino en otros puntos de Europa o en África.

Este martes 10 de mayo se celebra el Día Mundial de las Aves Migratorias y la ONG hace un llamamiento a extender la cooperación internacional a las aves migratorias. Algo que, en su opinión,  redundaría en una mejor conservación y reduciría la necesidad de acciones a escala nacional. “No sirve de nada cuidar a nuestras aves en Europa si ese esfuerzo no se amplía en los países donde pasan el invierno", asegura  la directora ejecutiva de SEO/BirdLife, Asunción Ruiz.

Las aves como indicadores del cambio climático

Juan José Sanz, investigador del CSIC que pasó una temporada en la UCLM, es de la misma opinión.  “Se puede pensar que la política de conservación de Castilla-La Mancha ha favorecido la presencia de más grullas”, explica, y en parte es así pero hay otros factores a tener en cuenta. “Es importante tener una visión global y no local. Si hay más grullas no sólo tienen que ver con las políticas medioambientales de la región si no con lo que está pasando en Siberia, su zona de origen”, mantiene el científico.

Sanz aboga por  “conectar políticas de conservación teniendo en cuenta las áreas de invernada y las de reproducción”. El entorno natural está cambiando a pasos agigantados en todo el mundo. Una de las características de las aves migratorias en Castilla-La Mancha es que la presencia de grullas es cada vez más habitual. “Están cambiando su área de distribución invernal. Se sabe que está muy relacionado con el cambio climático”.

En general en Europa, dice, las aves se están quedando cada vez más al norte en época fría. Hay muchas especies africanas que permanecen en España y otras que venían a pasar el invierno a nuestro país se quedan en Centroeuropa. “Tendemos a ver la naturaleza como una foto fija pero en realidad cambia muy rápido, entre otras cosas por las condiciones ambientales. La reacción de las aves es instantánea”.

Programa Migra, ‘termómetro’ de comportamiento

SEO BirdLife lleva desde el año 2011 marcando aves dentro del programa ‘Migra’  que cuenta con la colaboración de la Fundación Iberdrola. En Castilla-La Mancha se han recogido datos tras marcar a 25 aves: cigüeña blanca (8), Vencejo común (6), Abejaruco común (5), Águila imperial ibérica (3), Águila calzada (1), Carraca europea (1) y Milano real (1).

Cigüeña

Cigüeña Europa Press

Entre los datos más significativos está  el caso de la cigüeña blanca. Se marcaron ocho ejemplares en la provincia de Ciudad Real, gracias a la colaboración del Grupo SaBio del IREC  (CSIC-UCLM-Junta de Castilla-La Mancha). El ‘personaje’ más llamativo, dicen desde la ONG,  es ‘José Manuel’,  la única cigüeña de Ciudad Real que invernaba en el Sahel africano, a más de 2.800 kilómetros de su nido.

Y es que las cigüeñas de Ciudad Real son una muestra muy representativa de las estrategias de migración de las cigüeñas españolas, que invernan desde 0 hasta 3.000 kilómetros de su nido. Algunas se quedan en su nido todo el año, otras realizan una migración de corta distancia y se quedan a invernar en España y  otras continúan migrando hasta África.

Las aves migratorias ya no hacen lo que se les presupone o lo que hacían hace años .  El programa MIGRA así lo refleja al seguir  los movimientos de un águila calzada en que se fue a invernar a Valencia en vez de bajar al continente africano. O un milano real que suele pasar el invierno en Toledo y que ahora se encuentra en Austria, cerca de Salzburgo, a más de 1.000 kilómetros de donde fue marcado y en un clima mucho más frío.

 “Las aves no se van por el frío sino por la falta de comida”

Cigüeñas, patos, abubillas, el cuco…todas son aves migratorias pero en el caso de  las cigüeñas es  cada vez es más frecuente que se queden en invierno y no mueran. Ocurría ya en los años 50, “aunque solo se quedaban pequeños grupos”, asegura Juan José Sanz. Todo cambió en los años 70 con la introducción del cangrejo americano en los ríos a lo que se unió la proliferación de vertederos. “La gente piensa que las aves van a África huyendo del frío, no es así, buscan comida”. Cuando la tuvieron en abundancia se quedaron. Algo que unido a las cada vez más altas temperaturas favorecen el cambio.

Algo similar ocurre con las  abubillas que solían pasar el invierno en África y cada vez se quedan más en el sur de la Península. “Las aves no son tontas y emigrar a África les supone cruzar el Sáhara. Son 3.000 kilómetros y el individuo tiene que estar preparado para hacerlo porque volar es muy costoso. La ventaja es quedarse en Castilla-La Mancha”.

Para los científicos sigue siendo un “pequeño misterio” saber por qué emigran las aves. ¿Por qué dentro de la misma especie, hay individuos que emigran y otros que no lo hacen? La respuesta, según Juan José Sanz es que “tiene que ver la mayor capacidad de supervivencia y el éxito reproductor”. En definitiva, es la evolución que selecciona individuos más fuertes y deja atrás a quienes no tienen la condición física suficiente y han de quedarse a pasar un invierno que será duro sin alimento.

Son “paraguas” para mantener la biodiversidad

El investigador dice que “las aves son como un paraguas para conservar el resto de la biodiversidad”. Son el perfecto indicador para predecir el futuro del hábitat. Y no basta solo con conservarlo sino con otros factores externos derivados con la propia acción del hombre: la caza, el cambio en el sistema de riego (apostando por el goteo), el abandono de la actividad agraria…Todo influye.

“Cada vez somos más y vamos a ser más y estamos transformando el hábitat de forma muy marcada”. Una transformación que, en Castilla-La Mancha, no se nota tanto sobre todo en provincias como Cuenca o Guadalajara, con bajas densidades de población. “Es una suerte”, asegura el investigador, como ocurre en otros puntos de Europa donde apenas hay espacios naturales.

Castilla-La Mancha, ¿referente por la sobreexplotación en Doñana?

El calentamiento global provoca “una rápida reacción de la naturaleza”. Es una realidad sobre la que la ciencia ha puesto sobre aviso en numerosas ocasiones pero “las soluciones las tienen que poner otros porque los impactos existen”. Y pone un ejemplo que podría terminar repercutiendo en Castilla-La Mancha. “Andalucía está llevando a cabo una sobreexplotación de acuíferos en torno a Doñana, zona de paso de las aves migratorias. Si allí no hay agua es probable que se desplacen a Castilla-La Mancha, siempre y cuando mantenga en condiciones sus humedales”.

Cultivos de fresas en Doñana.

Cultivos de fresas en el entorno de Doñana

El científico apuesta por una “mentalidad amplia” porque no basta con “la conservación sino que hay que crear una red de espacios naturales con las condiciones idóneas” y “la caza tiene que estar regulada”.

El turismo ornitológico, “fuente de riqueza”

El turismo ornitológico es una “fuente de riqueza”, asegura como ahora lo es el turismo rural por el que pocos apostaban hace años. “El que sale de las grandes ciudades lo que quiere es ver el campo en su estado natural. En unos años muchos vendrán a Castilla-La Mancha a ver linces”.

 

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