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Once trucos para esquivar el 'subidón navideño' en los alimentos sin renunciar a la calidad

Se prevé que el precio medio de los alimentos se encarezca como mínimo un 15% durante estas semanas. 

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Foto: Wikimedia Commons

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En Navidad todo se dispara de precio, haya subido durante el resto del año o no: pura ley de oferta y demanda. Por lo pronto, el precio de la cesta básica ya estaba la semana pasada siete veces más cara que el índice general de precios al consumo (IPC). Es decir, que ya antes de iniciarse el 'subidón navideño' de los días previos a las fiestas, los alimentos despuntaban por su precio sobre cualquier otro bien de consumo: nubes negras sobre nuestro presupuesto.

Por si fuera poco, debido a la sequía en California, el precio de la almendra se ha encarecido hasta un 40%, lo que afectará al irrenunciable turrón tradicional, que ha escalado hasta un 15% respecto al año anterior; más si se tiene en cuenta que las piezas pesan ahora 50 gramos menos que en 2014. Y el temporal en las costas gallegas tampoco ayuda a moderar los precios del marisco y el pescado, que se prevé que este año alcance precios desorbitados hasta el día 24 y seguramente en adelante.

El mero ya está a 35 euros el kilo, la lubina a 25, los sanmartiños a 22... ¡Cuidado que son precios de los mercados gallegos hace dos semanas! A día de hoy, y en tu puesto de mercado de costumbre, no quieras ni imaginarlo: una ruina. Para rematarlo, el lechal y el cochinillo, que han tenido un año a la baja por la caída de las exportaciones, se están reanimando en las pujas y prometen que tampoco darán tregua. ¿El solomillo, por lo menos, nos respetará? Tampoco: se calcula que ha subido ya en estos días de 28 a 35 euros el kilo

¿Quién puede mantener el tipo ante cuñadas y cuñados con estos precios? ¿Volverá la suegra a decir aquello de: "cómo se nota que no miráis la peseta en esta casa"? Relájate, respira hondo, cuenta hasta diez... Todo tiene solución y el 'subidón navideño' también. Es cuestión de mantener apartado el estrés, conservar la cabeza fría y aplicar todo el raciocinio en seguir las pautas que explicamos a continuación. Puede que si las aplicas a rajatabla tu bolsillo lo agradezca en las rebajas de enero.

1. Ojo a las ofertas de última hora en el supermercado

Aunque los precios suban, los supermercados continúan lanzando ofertas que pueden ser interesantes para tu bolsillo. Con frecuencia, estas promociones están ligadas a una determinada ciudad o provincia, por cómo funciona la distribución a gran escala. Así que estate atento porque la paletilla de cordero, el jamón 5J y los langostinos te pueden salir gratis.

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Por ejemplo, si vives en el área metropolitana de Barcelona el supermercado online  Ulabox tiene una promoción por la que si compras frescos y congelados por unas cantidades entre 59 y 120 euros, y antes del 23 de diciembre, te devuelven por completo el importe de dicha compra, fraccionado en forma de doce cupones, uno para cada mes de 2016, y además se genera un decimotercer cupón solidario que supone una donación al programa de Becas Comedor de la Fundación Educo, equivalente a cuatro comidas del curso escolar.  

2. Diseña el menú según precios de mercado

Los precios base varían de un año a otro en un país productor como España, según sea la demanda de exportación, la recolección o pesca. Un buen año para el marisco, sin grandes temporales ni problemas en las granjas marinas y viveros, permitirá optar por él. Pero en otros como el actual, tal vez mejor fijarse en las carnes.

¿Qué tal probar un pollo relleno, unas pechugas Villaroy u otras variantes que dan excelentes resultados? El cerdo cebado también muestra precios moderados, por lo que la presa o el secreto serán piezas exquisitas y accesibles. Apostar por estas materias en lugar de las tradicionales te permitirá elegir las mejores calidades, algo que se agradecerá en los resultados.

3. Calcula bien las proporciones por persona

España más Navidad es igual a despilfarro. No lo decimos nosotros, lo dice la OCU, que asegura que somos el país de Europa donde más se excede por habitante en el plato medio navideño. Los datos son reveladores: tiramos el 25 % de lo que llega a la mesa y nos gastamos 84 euros de media por comensal. Quizá salga a cuenta tener una conciencia más ecológica y global y pensar en la eficacia, que no la austeridad. Calcula bien lo que comerá cada familiar y compra en consecuencia: ni una pieza más.

4. Piensa bien el aperitivo

El aperitivo es muy importante, es como los zapatos para un traje, de acuerdo. Pero precisamente por eso debes demostrar estilo en este punto. Si piensas cebar a la parroquia con embutidos de baja calidad, quizá logres que lleguen con menos hambre al primer plato, pero no te engañes: tu reputación como anfitriona o anfitrión caerá en picado y serás la comidilla de la cuñadesca.

Foto: Wikimedia Commons

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Es mejor impresionar con conservas de calidad, embutidos y quesos más refinados, alguna delicatessen exótica, etc., pero reduciendo significativamente las cantidades, que en este apartado suelen acabar en gran proporción en la basura cuando el material es barato. Lo bueno si breve, dos veces bueno, por mucho que la suegra diga que también se come por la vista.

5. Incluye ensaladas vegetales

Puede que tus mayores te miren raro al principio, pero el sector joven de la familia te lo agradecerá y tu ahorrarás sin renunciar a materias de primera, ya que la verdura suele salvarse del subidón. Las ensaladas vegetales son un detalle moderno y rompedor cuando están bien pensadas e incluyen algún elemento ácido, siempre digestivo y refrescante entre tanta grasa. Anímate a incluirlas, que ya llevamos 16 años de siglo XXI.

6. Compra antes de temporada y congela

Por supuesto, si lo tuyo es el marisco, la lubina, el solomillo, el cochinillo segoviano o el lechal, no te prives. Pero compra un mes antes, cuando el precio se encuentre en un punto bajo, y congela. Este año llegas tarde, pero acuérdate para el siguiente: tanto pescados como mariscos y carne se pueden congelar sin problemas y aguantan perfectamente varios meses.

Foto: Ulabox

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7. Aprende a congelar adecuadamente

Es muy importante congelar cada alimento fresco adecuadamente. Utiliza para ello bolsas plásticas protectoras que evitarán que el frío seque en exceso el alimento y lo estropee, o que se contamine con otras materias del congelador. Congela además por piezas separadas, ya que te permitirá elegir después de qué manera las quieres descongelar.

8. Aprende a cocinar los productos congelados, que tiene su truco

El descongelado es casi más importante que el congelado, ya que de este proceso dependerá la calidad final de la pieza. Por lo pronto, descongela cada alimento en su bolsa hermética y dentro de la nevera. Calcula empezar el proceso un día o dos antes, de modo que se complete adecuadamente en frío. En el caso de las carnes, una vez estén totalmente descongeladas se pueden cocinar sin problemas. 

Ahora bien, el marisco requiere un tratamiento especial; cuece primero y luego congela la pieza bien guardada. Por otro lado, debes cocer langostinos y similares, una vez descongelados, dos minutos en agua hirviendo y luego pasarlos de golpe a un bol con agua y hielo, de modo que se corte de golpe la cocción. Esta operación te permitirá conservar adecuadamente los jugos en el tejido. Respecto al pescado, conviene calcular que una vez descongelado no debe pasar mucho tiempo sin ser cocinado, porque se degrada más deprisa que la carne. Esto quiere decir que será de lo último en ser descongelado. 

9. Innova con platos exóticos pero más accesibles

¿Qué tal probar con una inclusión de una elaboración tailandesa, china o hindú? ¿Quizás unos tacos tex-mex o un ají de gallina? La experiencia de usuario también cuenta y de paso recuerdas a la familia que el mundo se extiende mucho más allá del quiosco de la esquina. Por supuesto, puedes así jugar con carnes, pescados y otras materias frescas que se hayan resistido al 'subidón'.

10. Propón a la familia una compra mancomunada de turronería

Con el turrón pasa como con el cava: se compra mucho y del barato y la mayor parte acaba en la basura. Si convences a tu madre, a tu suegra y los cuñados de que es mejor hacer una única compra mancomunada de turrón de primera, calcular lo que se va a gastar por comilona y destinar partidas de piezas cortadas en consecuencia, todos disfrutaréis mucho más por mucho menos. 

Foto: Pixabay

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11. Afina en la selección de los vinos

Ya sé que tus cuñados opinan que no tener Rioja o Ribera del Duero por Navidad es como comprar un Seat Ibiza y ponerle alerones de Lamborghini, pero son ellos los equivocados, no tú. Hay infinidad de denominaciones de origen de vinos en España tan buenas como las dos tradicionales y en ellas existen vinos de primerísima calidad por precios que jamás has soñado, tanto en blancos como en tintos. Por supuesto, no te olvides de los rosados, un gran comodín.

Investiga en internet, pregunta a tu bodeguero de cabecera, busca las ofertas especiales en comercios online; te sorprenderás. Respecto al cava, valora cuánto os gusta y el número de botellas que quedan medio llenas al caer la noche. Quizás sea buena idea calcular lo que cuestan todas las botellas abiertas y sustituirlas por un solo par de una calidad superior. Quedaremos mejor y seguramente ahorraremos.

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