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ENTREVISTA | Fito Cabrales

"España no está preparada para que un artista diga lo que le salga de los cojones"

Fitografía es el primer recopilatorio de Cabrales con Fito & Los Fitipaldis, en el que intenta condensar 20 años de sencillos y colaboraciones con múltiples artistas

"Tiene más recompensa hablar de sentimientos que de política, es más agradable"

"Tocar con Platero y tú era muy divertido y creo que eso no se puede recuperar"

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Fito Cabrales, exmiembro de 'Platero y tú' y líder de 'Fito & Fitipaldis'

Fito Cabrales, exmiembro de 'Platero y tú' y líder de 'Fito & Fitipaldis' David Conde

A sus 51 años, Fito Cabrales celebra haber entrado en la veintena. Aunque apuntaba para camarero, el bilbaíno aparcó el ruido de los vasos para dedicarse a otro sonido: el de los acordes de guitarras eléctricas. 

Fitografía es el primer recopilatorio del artista que, a través de tres CD, dos DVD y un libro, intenta cumplir la difícil misión de resumir toda una trayectoria que empezó llenando bares en Vizcaya y continúa abarrotando auditorios como los que componen su próxima gira,   20 años, 20 ciudades. 

Para hallar el rastro de sus primeros pasos habría que volver hasta 1980, cuando junto a otros tres amigos fundó Platero y tú. Precisamente, es una canción de ese grupo,  Entre dos mares, la que da el pistoletazo de partida a esta  Fitografía y sin embargo no hay rastro de nostalgia de aquella banda de chavales que tocaban "superpuestos y borrachos". 

Dice que su gorra es su escudo, pero sonríe y descubre ante nosotros su corazón con facilidad, con la misma que habla de sus problemas con las drogas, sus crisis cuando no es capaz de componer o su desencanto con la clase política.

¿Cómo se selecciona lo más importante para meter 20 años de trayectoria en una caja?

Es difícil, porque siempre es más fácil meter todo. Digamos que hay una preselección de Warner y de DRO, y a mí me mandan el listado de las canciones. Me dedico a sumar, porque es muy difícil que yo diga que una canción sobra. Eso es lo que ha sucedido tanto con las canciones de la discografía nuestra como con las colaboraciones. Para resumir tu vida artística es más fácil sumar que decir: esto no me vale.

Las que más me han marcado y me gustan, como La negra flor, esas están ahí todas.

Recuerdo que dije que faltaba Si el cielo está gris de Extrechinato y tú. Faltaban cosas que para mí eran importantes y que se habían pasado un poco por alto.

El recopilatorio comienza con  Entre dos mares de Platero y tú, ¿qué queda del Fito de entonces?

Esa es una pregunta que no sé si estoy capacitado para responder. Yo imagino que no queda nada. Mis células seguro que han cambiado todas, no hay ninguna de aquellas. Artísticamente imagino que hay un momento que siempre sigue siendo el mismo. A la hora de hacer canciones o escribir letras, es un trabajo que tienes que afrontar en solitario. Ese momento se mantiene exactamente igual, ahora con 51 años que cuando tenía 18. Siempre compongo en la cocina, y eso es lo mismo.

El resto yo creo que ha cambiado todo y nada es igual. Pero tiene que ser así. Es como cuando ves una foto tuya de la primera comunión y dices: este niño se murió ya porque no soy igual. Echando la vista 30 años atrás, a los primeros discos de Platero... ¿Qué queda? Pues lo veo y me sale la sonrisa, me parece genial, y lo contemplo con la distancia suficiente como para poder observarlo como si no fuera yo.

Tras sacar Correos en 2000, cada miembro de Platero y tú tomó un camino diferente, ¿por qué?

Iñaki "Uoho" se fue a Extremoduro y yo empecé a pensar ya más seriamente en Fitipaldis. Nunca sé los motivos, la verdad. Creo que siempre tienen que ser muchos, porque no hay uno solo por el que una banda deja de ser una banda. Sea cual fuera, no era tan importante como para borrar la amistad que seguimos manteniendo en Platero. Era algo artístico seguro, pero no soy capaz de decirte que fue por algo en concreto.

Hubo un momento en que ya no quería cantar nada que no fuera mío. Fue un motivo artístico, porque en lo personal seguimos teniendo un concepto muy bueno cada uno del resto. Además, yo siempre tengo la teoría de que las bandas nunca desaparecen, son para siempre. Mueren los músicos, pero las bandas no. 

Fito Cabrales

Foto: David Conde

¿Habría alguna posibilidad, aunque fuera de forma eventual, de que Platero y tú se reuniera?

Sinceramente creo que no, porque pienso que lo más destacado de Platero y tú era la actitud, no el virtuosismo tocando de nadie o el superrepertorio. Cuando vas a YouTube y ves "Platero en la sala Canciller", pienso: joder, es que era divertido de cojones. No me extraña que viniera la gente a vernos. Era muy divertido y creo que eso no se puede recuperar.

Ahora podríamos tocar cualquiera: Mari Madalenas, El roce de tu cuerpo, Hay poco rock and roll, o millones de canciones. Pero lo importante no es lo que podamos tocar, es que antes salíamos ahí cuatro tíos que parecía que estábamos -bueno, que lo estábamos de verdad- superpuestos y borrachos. Era mucha energía, era el momento y la ilusión de unos chavales por hacer rock and roll. Platero y tú existe porque buscas el nombre de un disco y sale en YouTube. Yo no hace falta que cante, ya está ahí cantado.

"Sexo, droga y  rock and roll".  Hay una parte de la ecuación -esperamos que solo una- que ha desaparecido.

El sexo [risas]. Sexo, droga y rock and roll, me sale mala mezcla, lo digo siempre. Las drogas llevan años intentando desaparecer de mi vida. Digo intentando porque a veces siempre hay recaídas, aunque cada vez es más larga la distancia entre una y otra. Siempre suelo recaer cuando intento trabajar y no me sale nada. Un drogadicto lo es para siempre.

Mientras todo va bien lo aguantas de puta madre, además encima tengo muchas cosas que me atan con la tierra: tengo hijos, una banda… Pero es verdad que, cuando todo te va mal, tu cabeza sigue archivando eso y dices: pam, necesito un tiro porque no aguanto más y voy a estallar. Esa es la que hemos quitado de la ecuación, la que estamos intentando quitar.

Siempre intento hablar de las drogas con un punto de vista natural. Puedo hacerlo porque las he sufrido y disfrutado. Quizá lo tuve más fácil porque yo salí de una clínica y me fui a hacer una gira de 100 conciertos, y esa oportunidad no la tiene mucha gente.

Fito Cabrales

Foto: David Conde

En su trayectoria con Fito y los Fitipaldis ha huido, salvo excepciones, de las canciones de tinte político ( Nada de Nada, Ni negro ni blanco). Con Platero había algún tema más combativo ( Ya no existe la vida, Rompe los cristales), pero nada comparado con la escena musical que se vivía en el País Vasco. 

Hemos huido porque nunca he tenido una afiliación y siempre he sido un desencantado de la política. En mi caso sí que puedo estar cercano a personas más que a partidos. Puedo simpatizar mucho con los alcaldes de mi pueblo, puedo pensar que uno lo hace mejor. Pero me da igual si es del PNV o de Bildu, simplemente yo creo en las personas. Esto a nivel nacional no lo puedes hacer. Yo no me puedo casar con un partido político.

La música y la política es que son agua y aceite. Bueno, ni siquiera agua y aceite, es que la música siempre la caga cuando se junta con la política. Por ejemplo, ahora con Catalunya te hacen posicionarte, aunque en mi caso como nunca me he posicionado pues tampoco me intentan exprimir demasiado.

Yo se lo suelo decir a los periodistas y a la gente: ¿tú crees que España es un país preparado para que un artista diga lo que le salga de los cojones? Pues no, porque si hablas con Albert Pla, que es el tío más sensato del mundo y menos violento, le han puesto a parir por decir ciertas cosas. Si otros artistas dicen que son cercanos al PP, pues les ponen a parir porque son unos fachas. Estamos hablando de ideologías, que no es matar a nadie. Simplemente alguien dice que es de aquí, el otro de allí, uno que defiende un trapo, el otro un trapo distinto… Y eso repercute en las carreras. Pues vaya puta mierda de democracia que tenemos.

Resulta por un lado cómico, porque yo ahora con 51 años puedo y quiero decir lo que siento, aunque sea relacionado con la política, pero por otro lado también lo que digo es: ¿tú crees que estás preparado para lo que yo quiero decir o a partir de ahí no vas a ir a un concierto mío en la puta vida? 

Está claro que no le gustan los políticos, pero no puede evitar que su música le guste a ellos. Por ejemplo, Albert Rivera dijo en  La Sexta que es fan suyo y que quiere conocerle.

¿Albert Rivera dijo eso? 

Sí.

No tenía ni idea. Bueno, yo no soy de Ciudadanos, la verdad, pero eso a mí no me resulta una bandera insalvable. Que Albert Rivera quiera conocerme pues me parece genial, yo no voy a dejar de ser amigo de alguien porque sea votante del PP o de otro partido. Yo soy capaz de llevarme bien con cualquiera, porque no antepongo a quién cojones votas. Es como si eres gay y nadie quiere saber nada de ti, pues es lo mismo. Qué importa con quién follas y qué importa a quién votas.

Sí, importa lo que haces. Sí importa si tú quieres convencerme a hostias o respetas mi opinión, eso sí que importa. Si Albert Rivera quiere conocerme pues me parece genial. Albert Rivera será un tío que tendrá algo más a parte de la política, digo yo. Habrá que valorarle por otras cosas. Si fuera por la política yo no me llevaría bien con la mayoría de la gente, y de mi familia, la mitad. 

También vimos a Patxi López en su día dándolo todo con Soldadito Marinero.

Sí, hoy me han recordado  la grabación. Pero bueno, yo no tengo nada que ver con eso. Es lo que digo, me parece genial que alguien cante Soldadito marinero. Hombre, a lo mejor si fuera Himmler pues yo que sé, no me haría tanta gracia.

¿Se siente más cómodo hablando de sentimientos que de política?

Bueno, lo primero es que yo no puedo hablar de política porque no soy un entendido en política. Tampoco soy un entendido en sentimientos, pero tiene más recompensa hablar de sentimientos que hablar de política porque es más agradable.

Fito Cabrales

Foto: David Conde

Desde fuera parece un ejercicio difícil de hacer, el de mirarse y escribir de lo que uno siente.

Bueno, realmente de todas las opciones es la más fácil, porque no soy erudito en ninguna otra materia. 

Por un lado me resulta más gratificante escribir de sentimientos, tiene más recompensa, y por otro creo que estoy más seguro de lo que escribo. La única dificultad es pasar a letras lo que sientes, nada más.

Y es sencillo empatizar con la letra porque hablo de sentimientos muy normales… No menciono esquizofrenias ni neurocirujanos, sino sentimientos normales, de alguien que puede sentir miedos, abandonos, amores. Eso es lo que se pregunta la mayoría de la gente. No me interesa mucho el principio de los tiempos ni cómo se expande el universo. Sí me preocupa o me parece curioso, pero no hablo de eso, aunque también sería curioso hacerlo. Antonio Vega era muy de galaxias y era genial el tío. Pero bueno, él sabía un montón de esas cosas. Y yo soy un poco más básico [risas].

A veces, como con  Soldadito marinero, se convertía en un trovador de otras vidas.

Quizá tengo más abandonada esa faceta. Es verdad que cuando empezaba a escribir, quizá por una relación de amor con el cómic, siempre imaginaba ciertas canciones como si fueran un guion y luego se fueran a dibujar sobre este. Tuve una época en la que me gustaba inventarme personajes y ahora no. Me siguen gustando muchos los cómics, pero he desechado esa forma de trabajar.

20 años y 20 ciudades, ¿cómo vive las giras ahora?

Pues fíjate cuál es la diferencia: ahora si no voy con la familia no voy de gira. Con eso ya te lo digo todo. La última gira la hice sin mi mujer y sin la niña y la verdad que lo pasé mal. Ya no salgo, no bebo y como soy conocido por mis pintas no puedo salir de la habitación.

Cuando vuelves estás cansado, pero en casa no están así, están deseando verte y hay cosas que explicar. Y eso puede acabar con la relación. Si todos salimos de casa, nos vamos de gira, todos volvemos hechos un asco, y no hay que explicar nada, entonces mantendremos unida a la familia. Esa es una de las conclusiones a las que he llegado yo, no sé si tiene algo de lógica, pero la podría defender.

¿Se ha planteado alguna vez colgar la guitarra?

Hombre, muchas veces. Cuando tienes un momento malo pues dices: ¡mira, que le den por culo a todo porque no sé por qué tengo que exponerme yo aquí a la gente con lo tranquilo que vivo en mi pueblo! Pero bueno, todos cuando estamos mal pensamos en dejar de hacer cosas que realmente te maravillan. Muchas veces pienso: ¿para qué salgo de gira? ¿para qué tengo que tocar para 19.000 personas? ¿qué tontería es esa? Yo puedo tocar en mi casa todo lo que quiera, toco todos los días y no necesito más. Pero en el fondo sí lo necesitas. 

Al final, quieras o no, te mordió el rock y aunque estés hecho una mierda sabes que si te dicen: "vámonos de gira", te vas.

Y la gorra, ¿la ha pensado colgar alguna vez?

[Risas] Hombre, por ejemplo, en invierno siempre llevo, si no es la gorra, es un gorro de lana. Porque, joder, soy calvo y hace un frío de puta madre. Pero te voy a ser sincero: no podría ir a un escenario sin la gorra, es como un escudo. Dependo demasiado de la imagen. Para mi vida real no, pero para subirme al escenario… Joder, si mañana estoy en el camerino y no encuentro mi gorra… Pfff. ¡Suspendo el bolo, te lo juro! [risas].

Foto:David Conde

Foto:David Conde

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