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Cultura & tecnología

LOS DISCOS DE LA SEMANA

25 años de 'Losing my religion' y otros cinco discos para encarar la semana

Dos retornos sonados como los de A Tribe Called Quest y Metallica, la reivindicación disco de Justice, Forastero (supergrupo alternativo nacional), 25 años de Out Of Time de R.E.M. y un paseo por la tradición musical de Burkina Faso

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R.E.M.

Out of Time 25th Anniversary Edition
POP

Warner
★10/10

Con apenas unos meses de diferencia, dos discos hicieron en 1991 de bisagra entre el rock alternativo de los ochenta y el nuevo paradigma musical de la siguiente década: Nevermind de Nirvana y Out of Time de R.E.M. Estos últimos se habían convertido   en avanzadilla de aquello que se dio en llamar Nuevo Rock Americano y, frente a otros compañeros de generación, contaban con una facilidad innata para componer melodías memorables, lo que unos años antes les había servido para firmar su contrato con una multinacional en un momento en que los gigantes discográficos buscaban desesperadamente poner al día sus catálogos.

Green, aquel primer disco para Warner, fue sólo un amago de aquello en lo que R.E.M. se iban a convertir tres años más tarde, una de las bandas más exitosas, incontestable e inspiradas en todo el planeta. El momento era el adecuado y también las canciones, perfecta síntesis entre melodías new wave y la tradición country-pop de The Byrds a las que la peculiar lírica de Michael Stipe añadía un plus de misterio. El mejor ejemplo de ello fue Losing My Religion, todavía hoy el tema más conocido de los de Athens, que se presentó en sociedad con un clip de Tarsem Singh que reforzaba lo turbador del mensaje.

El caso es que estos días, cuando precisamente se especula con el retorno de Michael Stipe a la música, Out of Time cumple 25 años, motivo más que justificado para que se publique una edición remasterizada y ampliada del disco. Tres ediciones en realidad, una de ellas con tres LP que incluye las demos originales. Con una excelente calidad de audio, estas 19 muestras primerizas, en ocasiones en formato instrumental y casi siempre reducidas al esqueleto, sirven para indagar en las raíces de las canciones y el proceso compositivo.

El tercer disco es un blu-ray con la actuación en directo inédita hasta hoy, Live at Mountain Stage (1991), además de ocho videoclips de la época y la versión con sonido envolvente 5.1 del álbum.

A Tribe Called Quest        

We Got It From Here... Thank You 4 Your Service
Epic / Sony

RAP
★9/10

Se venía dando vueltas a la posibilidad de un retorno discográfico de A Tribe Called Quest desde hacía más de una década. Aunque la banda se ha prodigado en directo en diferentes momentos, las diferencias entre sus miembros Q-Tip y Phife Dawg, el más escéptico ante la posibilidad de que un nuevo álbum mantuviera el nivel del resto de su discografía, hicieron imposible hasta hoy la continuación de The Love Movement (1998).

Ironías del destino, Phife colaboró en las sesiones de We Got It From Here... Thank You 4 Your Service pero no ha podido asistir finalmente al parto del disco al fallecer el pasado mes de marzo después una larga lucha contra la diabetes. De esta manera este nuevo disco no sólo se ha convertido en el retorno de la tercera pata del colectivo Native Tongues, sino en una suerte de sentido homenaje a su compañero por parte de Q-Tip, Ali Shaheed Muhammad y Jarobi White, este último rescatado para la causa tras abandonar la formación en 1991.

En cualquier caso, allá donde esté Phife Dawg descansará en paz: pese a su natural desconfianza inicial con el proyecto, los dieciséis cortes demuestran la plena actualidad y hasta la necesidad del discurso musical de la Tribu en un tiempo en que los flirteos con el R&B y la oscuridad de la escena de Atlanta dominan el panorama hip hop. Que pesos pesados del calibre de Kendrick Lamar, Kanye West, Elton John, Jack White, Anderson Paak o Talib Kweli, además de habituales como Consequence y Busta Rhymes, se unan a la fiesta y les rindan pleitesía en forma de colaboración no nos debe de distraer de lo esencial: A Tribe Called Quest han parido un disco a la altura de su leyenda.

 

Forastero

El submarinista en el tejado
Lovemonk

JAZZ-ROCK
★8/10

Un vistazo al listado de formaciones por las que han pasado los componentes de Forastero da una idea bastante aproximada del bagaje de la banda: Dead Capo, Ginferno, Demonios Tus Ojos, Mil Dolores Pequeños, Ogun Afrobeat, Vamos A Morir, Insecto y un larguísimo etcétera que confirma el pedigrí alt-rock de este quinteto formado en 2011. Ahora publican su primer largo tras algún pequeño cambio de formación (durante un tiempo Abraham Boba, mano derecha de Nacho Vegas y voz cantante en León Benavente formó parte del grupo).

No esconden sus cartas: con Morfina rinden homenaje a Morphine, el grupo que hasta el fallecimiento de su carismático líder llevó la fusión entre jazz y rock a  insospechadas cotas de popularidad. Aunque limitar estas diez composiciones instrumentales a la categoría de un mero tributo es no hacerles verdadera justicia. Aquí hay tanto Lalo Schifrin, Fela Kuti y Naked City como Mark Sandman, tanto de las carreteras polvorientas que conectan México con EEUU como de ese tugurio de jazz que podríamos encontrar en cualquier rincón del planeta. De Madrid al mundo.

 

Justice

Woman
Because / Universal

ELECTRÓNICA
★8/10

En Daft Punk Unchained, un más que correcto documental dirigido por Hervé Martin-Delpierre que analiza la trayectoria del dúo formado por Guy-Manuel de Homem-Christo y Thomas Bangalter, se hace referencia a la brutal influencia de Human After All (2005), un disco que inicialmente se recibió como fallido y sin embargo se reveló en sagrada escritura para la segunda oleada del french touch, con Justice al frente.

Efectivamente, con tres discos ya a sus espaldas y una posición muy relevante dentro de la escena, Gaspard Augé y Xavier de Rosnay siguen a la sombra de sus compatriotas. Y eso no es sólo consecuencia de la descomunal trascendencia de Daft Punk, sino de su habilidad para marcar el paso que siguen con mayor (el caso de Justice) o menor fortuna esos otros artistas que gravitan a su alrededor.

Porque si en (1997) se hacía patente el influjo del house macarra y sucio patentado en Homework (2011), y por buena parte de las canciones de Audio, Video, Disco (2011) se filtraba el rock robótico del citado Human After All, en esta tercera entrega de los Justice se hace evidente una reivindicación de ese sonido disco que Daft Punk han situado de nuevo en el primer plano con Random Access Memories (2013), Giorgio Moroder y Nile Rodgers mediante.

Obviamente ni las ayudas externas en este Woman están a la misma altura (Morgan Phalen, M. Yaman, Johnny Blake…), ni Justice cuentan aquí con un Get Lucky para reventar las listas. A sabiendas de sus propias limitaciones y desde el minuto uno con Safe and Sound, sus coros en falsete y sintes imitando violines, Woman se convierte en un entretenimiento de primer orden para hacer tiempo mientras esperamos el próximo movimiento de sus hermanos mayores.

 

Metallica

Hardwired … to Self-Destruct
Universal

METAL
★7/10

Para la mayor parte de las personas el proceso de madurar -ese eufemismo con el que evitamos pronunciar la palabra maldita: envejecer- se afronta en privado, y eso permite rendirse y traicionar a la persona que eras años atrás sin excesivos cargos de conciencia. Sucede que quienes, convertidos en iconos generacionales, han crecido en público lo tienen mucho más crudo a la hora de resituarse de acuerdo al momento que les toca vivir.

A diferencia de ese eterno adolescente que fue Lemmy, Metallica parecen no haber entendido nunca el rock como una forma de vida, sino como el trampolín para alcanzar su particular paraíso en la tierra. Y, tal vez consecuencia del documental Metallica: Some Kind of Monster (2004), quizá por el recuerdo de aquella lucha contra la piratería por la que fans de todo el mundo les declararon la guerra, lo cierto es que la percepción sobre lo que significa Metallica ha cambiado radicalmente en la última década para convertirles en blanco fácil.

Lars Ulrich, James Hetfield, Kirk Hammett y hasta el último en llegar, Robert Trujillo se encuentran atrapados dentro de un personaje al que apenas aparcaron por un instante en 2011 para colaborar junto a Lou Reed en aquel Lulu que, para colmo, les deparó críticas feroces.

Show must go on. A sus cincuenta y tantos a Metallica aún les toca representar el papel de inadaptados sociales que ha hecho que tantos y tantos chavales vengan identificándose con su música desde el lejano Kill ’Em All. Y en lógica consonancia, Hardwired … to Self-Destruct suena a los Metallica de siempre, incluso a sus trabajos pre Black Album.

76 minutos de trash de vieja escuela, virtuosismo instrumental y progresiones que se van hasta los siete minutos, aunque por el bien general en la mayor parte de los casos deberían haberse quedado en bastantes menos. En cualquier caso, más allá de las posibles contradicciones vitales que una vez más tendrán que consultar con su psicólogo de cabecera, más allá de esa suerte de maldición que les cayó encima el día que se convirtieron en Dorian Grey, Lars Ulrich, James Hetfield y compañía salvan el tipo con un décimo disco en el que copiarse a sí mismos parece la mejor (la menos mala) de las ideas.

VV.AA.

Bobo Yeye. Belle Epoque in Upper Volta
Numero / Popstock!

WORLD MUSIC
★8/10

Bobo-Dioulasso es la segunda ciudad en importancia de Burkina Faso, después de su capital, Uagadugú. Allí desarrolló su actividad el fotógrafo local Sory Sanlé, comprometido con la labor de documentar la evolución del estado desde que los franceses abandonaron el país en 1960, pasando por los posteriores años de inestabilidad política y, por encima de todo, mostrando en sus fotografías la riqueza cultural de un territorio que se ha construido a partir de las aportaciones de diferentes etnias: el propio nombre de la ciudad trata de reconciliar a las dos mayoritarias, los Bobo y los Dioula.

Este triple recopilatorio de 37 canciones (se recomienda echarle un ojo a las diferentes ediciones en la web de Numero) es en realidad un libro de fotografías con banda sonora incorporada; el repaso a un tiempo, la década de los setenta, en el que el país se abrió al mundo haciendo suyas diferentes influencias y convirtiendo el poso dejado por los franceses, la tradición musical tribal y regiones vecinas como Mali, Níger o Costa de Marfil en una exhuberante escena musical de afrojazz con nombres tan destacados como los de Volta Jazz, Dafra Star o Les Imbattables Léopards.

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