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“Pensaron que con sus balas nos callarían, pero se equivocaban”

La ONU homenajea a la niña "más valiente del mundo"

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Malala exigía estudiar. En 2009, cuando los talibanes llegaron al norte de Pakistán, temió no poder volver a hacerlo. Llegó la norma que prohibía a las niñas acudir a la escuela, los colegios eran bombardeados: “Los extremistas tienen miedo de los libros y de los boligrafos”. Tenía 15 años pero no se calló. Malala habló, escribió, denunció, reclamó su derecho a estudiar. Y no dejó de ir al colegio. Hasta que el 9 de octubre de 2012, un grupo de terroristas le dispararon mientras se dirigía a ese lugar desde donde, como defiende, es posible cambiar el mundo. Sobrevivió y siguió sin callar. El pasado viernes celebró su 16 cumpleaños en la Asamblea General de la ONU para exigir a los gobiernos el derecho a la educación de todos los niños. Estas fueron sus palabras:

Es un honor para mí poder dirigirme otra vez a ustedes después de mucho tiempo. Es muy importante para mí estar aquí con gente tan honorable. Es también un placer para mí llevar un chal de Benazir Bhutto -antigua primera ministra de Pakistán, asesinada al terminar un mitin cuando ocupaba el puesto de lider del partido de la oposición, Partido Popular de Pakistán (PPP)- mientras me dirijo a ustedes.




No sé por dónde empezar mi discurso. No sé qué espera la gente que diga pero, antes de nada, doy gracias a Dios por hacernos a todos iguales y gracias a todas las personas que han rezado por mi rápida recuperación y por mi nueva vida. Aún no me puedo creer todo el amor que me han transmitido. He recibido miles de cartas de buenos deseos y regalos procendentes de todo el mundo. Gracias a todos ellos. Gracias a los niños, cuyas palabras inocentes me animaban. Gracias a mis mayores, cuyas oraciones me fortalecieron. Me gustaría dar las gracias a mis enfermeras, médicos y el personal de los hospitales en Pakistán y en el Reino Unido. También al gobierno de los Emiratos Árabes Unidos que me han ayudado a mejorar y a recuperar mi fuerza.




Apoyo totalmente al Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, en su primera iniciativa Global por la educación y el trabajo del enviado especial de Naciones Unidas por la Educación Global, Gordon Brown y al Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Vuk Jeremic. Agradezco su liderazgo en este sentido. Ellos continúan inspirándonos hacia la acción.




Queridos hermanos y hermanas, debéis recordar una cosa: el Día de Malala no es mi día. Es el día de cada mujer, de cada niño y de cada niña que ha alzado su voz por sus derechos. Hay cientos de activistas por los derechos humanos y cientos de trabajadores sociales que no sólo hablan de sus derechos, pero que se esfuerzan por alcanzar su meta de paz, educación e igualdad. Miles de personas han sido asesinadas por los terroristas y millones han resultado heridas. Yo soy sólo una de ellas. Así que aquí estoy, una niña entre muchas. Yo no hablo sólo por mí misma, yo hablo para que también aquellos que no tengan voz pueden oírse. Todos los que han luchado por sus derechos. Por su derecho a vivir en paz. Por su derecho a ser tratados con dignidad. Por su derecho a la igualdad de oportunidades. Por su derecho a recibir una educación.






Queridos amigos, el 9 de octubre de 2012, los talibanes me dispararon en el lado izquierdo de mi frente. También dispararon a mis amigos. Pensaron que las balas nos callarían, pero se equivocaban. Y del silencio aparecieron miles de voces. Los terroristas pensaron que cambiaría mis objetivos y abandonaría mis ambiciones. Pero nada cambió en mi vida, excepto esto: la debilidad, el miedo y la desesperanza, murieron. Ha nacido la fuerza, la energía y el coraje. Soy la misma Malala. Mis ambiciones son las mismas. Mis esperanzas son los mismas. Y mis sueños, también son los mismos.




Queridas hermanas y hermanos, yo no estoy contra nadie. No estoy aquí para hablar en términos de venganza personal contra los talibanes o contra cualquier otro grupo terrorista. Estoy aquí para hablar por el derecho de la educación para todos los niños. Quiero educación para los hijos e hijas de los talibanes, y de todos los terroristas y extremistas. Ni siquiera odio al talibán que me disparó.




Aunque tuviese una pistola en la mano y él estuviese de pie delante de mí, jamás le dispararía. Se trata de la compasión que he aprendido de Mohamed, el Profeta de la misericordia, de Jesús Cristo y de Buddha. Este es el legado de cambio heredado de Martin Luther King, de Nelson Mandela y de Mohammed Ali Jinnah. Esta es la filosofía de la no violencia agenerada por Gandhi, por Bacha Khan y por la madre Teresa. Y todo esto es el perdón que he aprendido de mi padre y de mi madre. Mi alma me dice: "sé pacífica y ama a todos".




"La paz es necesaria para asegurar la educación"

Queridas hermanas y hermanos, somos conscientes de la importancia de la luz cuando vemos oscuridad. Somos conscientes de la importancia de nuestra voz cuando nos la silencian. De la misma manera, cuando estábamos en Swat, al norte de Pakistán, cuando vimos las armas, nos dimos cuenta de la importancia de las plumas y de los libros. El sabio refrán, "una pluma es más poderosa que una espada", es cierto. Los extremistas tienen miedo de los libros y de los bolígrafos. El poder de la educación les asusta. Temen a las mujeres. El poder de la voz de las mujeres les asusta. Por esta razón mataron a catorce estudiantes inocentes durante un ataque reciente en Quetta. Y por eso matan a los profesores. ¿Por qué bombardean escuelas todos los días? Porque temen el cambio y la igualdad que estamos generando en nuestra sociedad. Recuerdo cuando un periodista preguntó a un niño de nuestrao colegio: "¿Por qué los talibanes están en contra de la educación?". Él respondió de una forma muy simple. Señaló su libro y dijo: "Un talibán no sabe lo que está escrito en este libro".




Creen que Dios querría apuntar con una pistola a la gente sólo por el hecho de ir a la escuela. Estos terroristas están utilizando el nombre del Islam en su propio beneficio personal. Pakistán es un país democrático y amante de la paz. Los paquistaníes quieren que sus hijos e hijas reciban una educación. El Islam es una religión de paz, humanidad y fraternidad. Garantizar la educación para todos los niños es nuestro deber y nuestra responsabilidad. La paz es necesaria para asegurar la educación. En muchas partes del mundo, sobre todo en Pakistán y Afganistán, el terrorismo, la guerra y los conflictos impiden que los niños vayan al colegio. Estamos muy cansados de estas guerras. Mujeres y niños sufren de muchas maneras en diferentes partes del mundo.




En la India, muchos niños inocentes son víctimas del trabajo infantil. Muchas escuelas han sido destruidas en Nigeria. En Afganistán el extremismo está marcando la vida de su población. Muchas niñas son obligadas a trabajar en sus casas y a casarse a una edad temprana. La pobreza, la ignorancia, la injusticia, el racismo y la privación de los derechos fundamentales son los principales problemas que enfrentan a hombres y mujeres.




A lo largo de mi discurso me estoy centrando en los derechos de la mujer y en la educación de las niñas porque actualmente son las que más sufren. Hubo un tiempo en el que las mujeres activistas pedían a los hombres que defendiesen sus derechos. Pero esta vez lo haremos nosotras mismas. No digo que los hombres no puedan hablar de los derechos de la mujer, pero las mujeres deben ser independientes y luchar por ellas mismas.







"Ahora es el momento de hablar"

Queridos hermanas y hermanos, ahora es el momento de hablar. Así que, hoy, hacemos un llamamiento a los líderes mundiales y pedimos que cambien sus políticas estratégicas en favor de la paz y la prosperidad. Hacemos un llamamiento a los líderes mundiales para que todos estos acuerdos protejan los derechos de las mujeres y de los niños. Cualquier pacto que actúe en contra de los derechos de las mujeres es inaceptable.




Hacemos un llamamiento a todos los gobiernos para garantizar la educación gratuita y obligatoria en todo el mundo para todos los niños. Hacemos un llamamiento a todos los gobiernos para luchar contra el terrorismo y la violencia. Para proteger a los niños de la brutalidad y el daño. Hacemos un llamamiento a los países desarrollados para que apoyen la expansión de las oportunidades de educación de las niñas también en los países en desarrollo. Hacemos un llamamiento a todas las comunidades a ser tolerantes, a rechazar el perjuicio de casta, credo, secta, color, religión o agenda para garantizar la libertad y la igualdad, para que las mujeres puedan prosperar. Todos no podemos lograr cuando la mitad de nosotros son retenida. Hacemos un llamamiento a todo el mundo para que sean valientes, para que abracen la fuerza que tienen dentro de sí mismos y se den cuenta de todo su potencial.




Queridos hermanos y hermanas, queremos colegios y educación para asegurar un futuro brillante a todos los niños. Continuaremos recorriendo el camino hacia nuestro destino: paz y educación. Nadie podrá detenernos. Hablaremos en favor de nuestros derechos y, así, llegará el cambio a nuestra voz. Creemos en el poder y la fuerza de nuestras palabras. Nuestras palabras pueden cambiar el mundo entero si estamos todos juntos, todos unidos en defensa de la educación. Y si queremos lograr nuestro objetivo, utilicemos como arma el conocimiento para que nos proteja manteniendo la unidad y la fraternidad.




Queridos hermanos y hermanas, no debemos olvidar que millones de personas sufren la pobreza, la injusticia y la ignorancia. No hay que olvidar que millones de niños están fuera de sus escuelas. No podemos olvidar que nuestros hermanos y hermanas están esperando un futuro menos oscuro y más tranquilo.




Solo tenemos que luchar contra el analfabetismo, la pobreza y el terrorismo. Debemos coger nuestros libros y nuestras plumas, son las armas más poderosas. Un niño, un profesor, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución. La educación es lo primero. Gracias.

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