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El trabajo infantil en España se esconde tras la prostitución y la mendicidad

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Susana Hidalgo

215 millones de pequeños son explotados laboralmente a nivel mundial, según la Organización Internacional del Trabajo. ¿Puede extenderse esta práctica en España, a raíz de la crisis económica? La OIT señala que en España el trabajo infantil, entendido como el desempeño de funciones laborales por parte de menores, es anecdótico y que lo que sí que existe es explotación infantil bajo la forma de la trata de seres humanos. “No se considera trabajo infantil si se trata de una ayuda esporádica en las actividades familiares, que no requiere esfuerzo ni riesgo, se realiza fuera del horario escolar y permite los juegos”, explica a Eldiario.es Joaquín Nieto, director de la OIT en España. Es decir, para la OIT esos menores que, por ejemplo, en los pueblos ayudan a la familia en algún negocio o en el campo durante unas horas no supondrían trabajo infantil.

Sin embargo, el sindicato UGT desarrolló en 2005 y 2006 el programa “Sin tiempo para crecer” porque había detectado que el tiempo de algunos menores en el campo y como temporeros era excesivo y sí que había explotación laboral. UGT intervino en las campañas de tomate de Badajoz, de cereza en Cáceres, de aceituna en Jaén y de fresa en Huelva.“Entre los problemas más importantes de los niños que viajan con una familia temporera figuran el fracaso escolar (un 40%) el desarraigo y falta de adaptación (un 20%) y la no escolarización (15%)”, señaló entonces el sindicato en un comunicado. La campaña se hizo solamente esos dos años.

Dentro del trabajo infantil está lo que la OIT llama “las peores formas”. Es decir, actividades que entrañan la manipulación de cargas, exposición a elementos químicos o a otros riesgos. “Incluso los menores en edad legal para trabajar tienen que quedar exentos de tales actividades. Por ejemplo, un chico de 17 años subido al andamio de una obra, o cargando peso… eso también es trabajo infantil a erradicar”, puntualiza Nieto.

La inspección de Trabajo y Seguridad Social ha detectado en los últimos años una media de 50 infracciones en empresas por tener trabajando a menores. Y a principios de década un informe de Unicef señaló que había 172.000 críos que ayudaban a sus familias en el campo, la ganadería o en tareas domésticas. En España, los únicos menores de 16 años que pueden trabajar gracias a un real decreto son los que se dedican al ámbito artístico.

Inexistencia de datos actualizados

“El problema en todo el mundo y también en España respecto a la explotación infantil es que no hay datos ni estadística actualizada”, alerta Teresa de Gasperis, técnico del área internacional de Accem, ONG que trabaja con personas refugiadas en inmigrantes en España. Esa laguna estadística también la denunció en 2012 un informe específico sobre trata elaborado por la Oficina del Defensor del Pueblo.

La legislación europea supuestamente protege a los menores a través de varios cauces. Por ejemplo, el Convenio del Consejo de Europa de la lucha contra la trata de personas establece que cuando un niño es identificado como víctima y no está acompañado, tendrá que asegurarse su representación legal, su identificación y “se realizarán todos los esfuerzos necesarios para encontrar a su familia”. Además, la Comisión Europea tiene previsto financiar en 2014 la elaboración de directrices sobre los sistemas de protección de los menores para que los Estados miembros impidan “que sean de nuevo objeto de trata”. Esto en la teoría. En la práctica en España, el informe del Defensor del Pueblo detectó que “ninguno de los servicios de protección de menores autonómicos cuenta con recursos residenciales específicos para menores víctimas de trata”.

“En España lo que más se trabaja es la trata de menores con fines de explotación sexual, pero también hay explotación laboral que no sale en las estadísticas”, señala De Gasperis. Los datos sobre trata en España que recoge el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e igualdad señalan que en los últimos años entre 13 y 15 menores han sido detectadas como víctimas de explotación sexual.

Pero también hay otros menores explotados en la mendicidad. Diversos informes elaborados por ONGs en Valencia y en Sevilla detectan que los menores, además de la prostitución, son obligados a mendigar con bebés, a cometer hurtos o a recoger firmas de apoyo para organizaciones inexistentes. La ONG Tierra de Hombres realizó hace unos años un informe sobre los niños y adolescentes que han migrado desde Rumania o Albania hasta España y en muchos casos constató que eran víctimas de explotación laboral. El informe señala que los menores llegan a España acompañados de supuestos familiares, cuando en realidad en Rumania se encontraban en casas de acogida. “En la mayoría de los casos, los menores sufrían desprotección y vulneración de sus derechos: no se encontraban escolarizados y sus relaciones familiares se presentaban desestructuradas”, concluye dicho estudio.

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