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EXTREMADURA

La vacunación de embarazadas, escudo contra la tosferina en Extremadura

En Extremadura se han diagnosticado 19 casos de tosferina en bebés menores de cuatro meses durante 2015

Unos 3.000 niños de seis años han visto retrasada su vacuna de recuerdo

La pediatra Grande Tejada insiste en que “hay que priorizar” los recursos y adaptarlos a la nueva epidemiología mientras que llama a la calma en cuanto al retraso de la dosis de recuerdo

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Casi todas las comunidades han anunciado ya que vacunarán de tosferina a las embarazadas

Las embarazadas deben ser vacunadas por considerarse un grupo de riesgo. EFE

Mientras que el Centro Nacional de Epidemiología registra cuatro bebés fallecidos por tosferina en lo que va de 2015 y el triple de casos acumulados en las primeras 40 semanas del año respecto al mismo período de los últimos cinco años, el Sistema Extremeño de Salud (SES) también anota un incremento en sus diagnósticos de esta enfermedad. Según los datos aportados por el SES, los hospitales extremeños han diagnosticado 19 casos de tosferina en bebés menores de cuatro meses durante 2015.

La tosferina es una enfermedad infecciosa bacteriana muy contagiosa. La pediatra del Hospital Perpetuo Socorro de Badajoz Ana Grande Tejada, explica que su cuadro sintomatológico durante los 10-14 primeros días -cuando más contagiosa es- es símil al de un constipado. “Puedes estar teniendo una tosferina y contagiarla a otras personas sin saberlo porque los síntomas son los de un catarro”, indica la doctora.

Esta semejanza dificulta determinar la presencia de la bacteria que origina la tosferina, un diagnóstico para el que se emplea la técnica de reacción en cadena de la polimerasa, conocida como PCR por sus siglas en inglés. “En Extremadura tenemos disponibilidad de la PCR, una técnica de diagnóstico molecular que nos ha permitido afinar y confirmar los diagnósticos, y que hasta hace unos años no estaba disponible”, cuenta Grande Tejada. Así, tanto los casos positivos que confirmen esta prueba como los sospechosos antes de ejecutarla, deben ser declarados de forma obligatoria por parte del personal sanitario ante su elevado riesgo de contagio.

Bebés menores de dos meses, principal grupo de riesgo

Esta enfermedad ataca principalmente a los lactantes, especialmente durante los dos primeros meses de vida ya que hasta esa edad no reciben la primera inmunización. “Están desprotegidos totalmente salvo que la madre haya sido inmunizada. De ahí la estrategia de vacunar a las embarazadas”, explica la pediatra, que insiste en que “no es para proteger a la mujer, sino para proteger de forma indirecta a su bebé al generar anticuerpos que pasan al niño”. Una pericia elegida por Extremadura y otras siete comunidades autónomas ante el desabastecimiento mundial de vacunas contra la tosferina. “Hay que priorizar en vacunar a los grupos más vulnerables, los lactantes y las embarazadas”.

Así, mientras que antes se vacunaba contra la tosferina a los dos, cuatro, seis y 18 meses y se administraba una dosis de recuerdo a los seis años, desde el día 1 de abril de este año, el calendario de vacunaciones extremeño ha aplazado la dosis de recuerdo hasta reposición de la vacuna para inmunizar a las embarazadas. Una postergación, recomendada por el Ministerio de Sanidad y “hasta que dispongamos de dosis de las dosis necesarias”, según el SES, que ha afectado a unos 3.000 extremeños de seis años durante estos meses.

Esta decisión ha causado bastante alarma entre padres y madres, “y no hay que alarmarse, tienen que saber que a sus hijos no les va a repercutir en nada significativo”, defiende Grande Tejada. La pediatra explica que aplazar la dosis de recuerdo en un niño de seis años no tiene graves consecuencias. “No hay casos de mortalidad en un país desarrollado de niños de esta edad. Tendrán un cuadro catarral pero ninguna otra cosa más, mientras que los lactantes sí pueden tener un riesgo que suponga un compromiso vital”.

La doctora pone de ejemplo que mientras que un niño, adolescente o adulto no experimenta más que los síntomas de un fuerte catarro cuando se contagian de tosferina, los lactantes son tratados con tratamiento y, en muchas ocasiones, con un soporte nutricional y respiratorio. “Algunos necesitan simplemente unas casitas nasales pero otros requiere de un dispositivo de alto flujo”. Y lo lleva más allá, narrando que en algunos casos los lactantes tienen que ser ingresados en la unidad de cuidados intensivos por desarrollar una tosferina con complicaciones neurológicas.

Adaptación de la epidemiología

 “Ahora estamos viendo casos en España pero esto ya ha ocurrido hace unos años en Estados Unidos y en Reino Unido, sabíamos que era algo que iba a suceder porque hay modificaciones en cuanto a la epidemiología”, declara.

La doctora llama a la calma e insiste en que la decisión de retrasar la dosis de recuerdo para vacunar a las embarazadas es una adaptación a la nueva epidemiología y a los recursos disponibles. “Es una medida tomada desde Extremadura, pero habrá que ver si se toman otras que permitan una adecuada protección de los pacientes más susceptibles”.

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