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La revolución silenciosa del municipalismo verde

"Un Gobierno verde reduce nuestro impacto negativo sobre el planeta al tiempo que convierte nuestras ciudades y pueblos en lugares más saludables, lugares donde querer vivir", afirman los autores

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La política municipal determina de forma directa nuestro futuro en común. Y frente a una manera de hacer política en las ciudades marcada por el derroche, la corrupción, el despotismo y el endeudamiento, existe una política local distinta y concreta, en la que las necesidades de las personas y del planeta están primero. Se trata, a nuestro entender, del municipalismo verde.

En las últimas décadas Los Verdes han ido ganando terreno en las administraciones locales de pueblos y ciudades europeas y allí donde se cuela la ecología política, la ciudad se transforma. Hemos tomado tres ejemplos, entre los muchos que hay , en los que los municipios y las regiones están, bien gobernados por Los Verdes, bien por coaliciones donde esta opción política ocupa un papel determinante.

De cara a estas elecciones municipales y autonómicas en España, son estas experiencias de cambio las que motivan a mucha de la gente que va en Equo,  bien en listas propias, bien en candidaturas ciudadanas a luchar por la transición verde a un modelo basado en una economía social y solidaria, sostenible ambiental y socialmente, donde la equidad no sean un eslogan, sino sino una práctica cotidiana .

Loos-en-Gohelle: la transición ecológica y participativa de la economía local

Loos-en-Gohelle se encuentra en el norte de Francia. En los años 90, el cierre de las minas de carbón dejó 220.000 personas desempleadas y una seria crisis identitaria en la región. En 2001 Jean-François Caron fue elegido primer alcalde verde de la zona y ha seguido gobernando el municipio hasta hoy, siendo en 2014 el alcalde más votado de Francia en una reelección, con más del 82% de los votos.

Este pueblo de 7.000 habitantes  se ha convertido en un verdadero  laboratorio pionero de la transición ecológica, social y participativa de la economía gracias a:

—  La edificación y rehabilitación sostenible con criterios de ahorro y eficiencia energética. Pues  la totalidad de los edificios municipales y parte de las viviendas sociales han  reducido el gasto en calefacción en un 90%, es decir hasta 1500 euros/año!

—  La producción renovable: con menos horas de sol que Asturias, los habitantes de Loos-en-Gohelle son líderes en la producción de energía solar gracias a una central fotovoltaica que han financiado y que proporciona electricidad a cientos de familias.

—  El I+D+I con la puesta en marcha un  Centro de Recursos para el Desarrollo Sostenible  y un vivero  de eco-empresas , ambos referentes en Francia en bioconstrucción, energías renovables, urbanismo ecológico y economía social y solidaria.

—  La creación de una nueva identidad.  Loos-en-Gohelle ha convertido los vestigios de la actividad minera Patrimonio de la Humanidad (UNESCO). A través de esta revalorización del pasado minero, este pueblo ve con orgullo su historia y está construyendo con confianza su futuro.

La participación ciudadana en la toma de decisiones y en la gestión diaria juega un papel fundamental. Entre otros proyectos , el ayuntamiento ha puesto en marcha el “Compromiso 50 - 50” que consiste en que éste aporta el 50% del capital económico y técnico a las iniciativas del vecindario, si los promotores de dichas iniciativas se comprometen a participar en su mantenimiento y cuidado. Por ejemplo, el ayuntamiento financia la mitad de un huerto escolar que la AMPA y los escolares se comprometen a gestionar.

Además, el pueblo está en inmerso en el proceso de elaboración ciudadana del “Índice Participativo de Bienestar” que permite a los vecinos medir su riqueza social y ecológica.

Bruselas: hacia una agricultura y una alimentación sostenibles

En la región de Bruselas, el área de medio ambiente gobernada por Los Verdes belgas (Ecolo) hasta 2014, decidió desarrollar los sistemas alimentarios sostenibles como una prioridad estratégica. En primer lugar, el gobierno regional puso en marcha una campaña de sensibilización que daba a conocer al público en general la importancia y los impactos positivos de los alimentos sostenibles (ecológicos, de proximidad y de comercio justo) en la salud, el medio ambiente y la economía local. Una campaña que ha tenido una acogida extraordinaria, pues conectaba con la preocupación cada vez más extendida, de los impactos en nuestra salud producidos la agricultura industrial.

De forma simultánea, se promocionó el consumo de alimentos sostenibles en comedores y cantinas públicas. En concreto el proyecto "Cantinas Sostenibles" que empezó en 2009 con 40 comedores que representaban 60.000 comidas al día, llegó en 2014 a incluir 94 comedores de la capital belga, que representaban 80.000 comidas diarias. Su objetivo final, que todos los comedores públicos ofrezcan comidas sostenibles.

Por otro lado, esta campaña promovía el cambio en los patrones de consumo en hogares y restaurantes, empezando por la introducción progresiva de más frutas y verduras locales, preferiblemente de cultivo ecológico, así como la reducción de los residuos de alimentos y la reducción de residuos. Más allá del ámbito doméstico y comercial, uno de los principales logros de este gobierno ha sido el de introducir estos criterios de sostenibilidad en las compras públicas relacionadas con el sector agroalimentario.

Finalmente, la apuesta verde por una alimentación sostenible incluía la creación de  huertos urbanos comunitarios ,cuyos objetivos trascienden el plano alimentarios, pues además de favorecer la producción propia de alimentos y la concienciación ambiental, estos lugares suponen espacios extraordinarios para la creación de vínculos sociales entre vecinos/as.

Friburgo: otra planificación urbana es posible

En la región de Baden-Württemberg, hoy gobernada por Los Verdes, se encuentra Friburgo, la ciudad verde más famosa del mundo. Con una alcaldía ecologista desde 2002, esta ciudad de 220.000 habitantes ha hecho de la sostenibilidad su bandera gracias a la promoción por parte del ayuntamiento de una democracia participativa muy activa, no sólo de forma consultiva, sino involucrando a la población (ciudadanía, empresas, sector educativo,..) en su radical estrategia de planificación urbana.

El conocido “ecobarrio de Vauban” es un emblema de este urbanismo participativo. Este barrio se rehabilitó a través de proceso ciudadano, que convirtió una antigua zona militar en una zona residencia con criterios ecológicos y de buen vivir. En  Vauban todos los hogares son de bajo consumo energético, producen un balance energético positivo y revierten electricidad al resto de la ciudad, gracias a las energías renovables y la eficiencia energética.

En este barrio se ha priorizado la cohesión social y para ello se han creado más de cuarenta cooperativa de vivienda con servicios comunes gestionados por los propios habitantes. Existen numerosas iniciativas de participación a través de grupos de consumo de alimentos o grupos de mujeres y se integra personas con renta baja en las redes del barrio.

Por otro lado, además de ser la ciudad del mundo que más energía solar produce por persona, tienen un sistema de transporte público donde el tren eléctrico ocupa un lugar central. Se facilita la movilidad con bicicleta, la intermodalidad y se desincentiva el uso de vehículo privado. Para facilitar la utilización de la bicicleta como medio de transporte diario, se ha habilitado un circuito de ciclovías de más de 500km.

Un Gobierno verde transforma lo que comemos, cómo nos movemos, lo que producimos, la energía que nos calienta, en definitiva, reduce nuestro impacto negativo sobre el planeta al tiempo que convierte nuestras ciudades y pueblos en lugares más saludables, lugares donde querer vivir.

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