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Si nieva en Madrid, nieva en España

Una reflexión en clave ambivalente sobre el fenómeno del centralismo mediático asociado a los procesos municipalistas que desembocan en las elecciones del 24M.

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Madrid nevado. Fuente: Wikimedia Commons.

Madrid nevado. Fuente: Wikimedia Commons.

Para aquellos que no vivimos en Madrid existe un fenómeno mediático que resulta curioso y molesto a partes iguales: cuando la M30 sufre un colapso porque está nevando, allá que se plantan las cámaras de las diferentes televisiones y de repente, oficialmente está nevando en España. No es que nieve solo en Madrid, no, nieva en España.

Mediáticamente hablando, estos días pareciera que solamente hay dos elecciones municipales en el estado español: las de Madrid y las de Barcelona. Las de las opciones renovadoras que encabezan Manuela Carmena y Ada Colau. Pero por muchos rincones del estado han surgido muchas opciones que en nada suponen un desmerecimiento con respecto al de estas ciudades en cuanto a procesos de involucración de la sociedad civil se refiere.

No hace falta hacer un estudio empírico para saber que los procesos de confluencia de las diferentes plataformas, partidos, agrupaciones y otras herramientas municipalistas no han sido modélicos n muchas de esas ciudades que no son Madrid o Barcelona. Pero eso no quiere decir que no haya habido personas que han puesto sus cuerpos, su salud y sus contradicciones al servicio del cambio político, combinando situaciones personales muy precarias con un sobre-esfuerzo que bien merece el reconocimiento de quienes deseamos dicho cambio.

En lugares como Morón, donde el municipalismo empezó mucho antes de que estuviera tan de moda y donde AMA Morón representa un ejemplo de constancia y de trabajo transformador paciente. En Bilbao Udalberri - Bilbao en común reúne en una candidatura ciudadana a Podemos, Equo, IU, Alternativa Republicana. En A Coruña se ha dado uno de los que probablemente sea uno de los procesos de confluencia más ricos y más potentes como lo es el de la Marea Atlántica. Y así hay otros muchos lugares con procesos complejos y enriquecedores. Sin embargo, la máxima atención mediática la siguen recibiendo Madrid y Barcelona. Manuela Carmena y Ada Colau.

Pero…¿qué ocurre si es en realidad así como debe ocurrir para que se produzca un cambio político? Entendiendo lo mediático no como una construcción que generan los medios de comunicación tradicionales y dominantes única y exclusivamente sino como una agenda que en el estado español se ha abierto un poco más a la participación de la ciudadanía a través de las redes sociales (sobre todo a partir del 15M) y de la creación de nuevos medios como este, ¿podría estar condicionando tanto lo mediático la construcción de un relato que necesita un centro y unas protagonistas como #AdayManuela?

Cuando Podemos sacó sus 5 eurodiputados, se escribió mucho sobre la paradoja de que el posible cambio político a nivel institucional estuviera marcado por un viejo medio como la televisión. Muchas personas han desconfiado con razón de la paradoja que suponía pasar de proclamar una revolución anónima y sin liderazgos a la instrumentalización a través de un partido político que imprimía en sus papeletas la cara de su figura más reconocible. Pero hay algo que parece obvio: el proceso municipalista está siendo lo suficientemente complejo como para que narrativamente hablando haya quienes necesiten una historia simplificada. Esperanza Aguirre contra Manuela Carmena. Es una frase que suena injusta incluso para una candidata (Carmena) que rehuye de la confrontación y que busca, junto con todas las personas que trabajan en la retaguardia, cambiar el lenguaje y las prácticas políticas. Pero es así, ¿y si es imposible "llegar al 99%" sin plantear un conflicto narrativo en el que haya buenos y malos, en el que podamos identificar a los protagonistas de la historia?

Si no, ¿cómo explicar que en algún momento y durante alguna reunión la propia Ada Colau se haya referido a sí misma en tercera persona? No, no es que la canción del run-run la haya dejado aturdida. Es que ella es consciente de que participa de un personaje al servicio de un cambio. Y que hay en torno a ella un relato parcialmente mitológico que efectivamente corre el riesgo de generar los mismos problemas que pretende combatir. Pero que desde un punto de vista comunicativo es probablemente lo más eficiente e inteligente. ¿Quiere decir que la construcción de un relato personalista puede tornarse en organizaciones verticales donde el poder está concentrado? A corto plazo parece complicado, sobre todo cuando muchas de estas candidaturas nacen para luchar contra esa concentración de poder y porque se están creando mecanismos para garantizar que la toma de decisiones sea más democrática y transparente que en las estructuras tradicionales. Por supuesto, luchas cainitas y aprovechados free-riders va a haberlos. Pero es por eso que hay que crear sistemas de vigilancia ciudadana y mantener los lazos con los movimientos sociales para que la famosa “nueva política” pueda envejecer sin caer en los vicios que ha venido a criticar.

Así que atendiendo a lo narrativo, aunque a los que vivimos fuera de Madrid nos moleste tanto que cuando “nieva en Madrid, nieva en España” quizás haga falta que se produzca un cambio en las grandes capitales para que la viralización de dicho cambio sea más rápida y más sencilla. Para dotar de legitimidad y de casos de éxito al cambio político. Así que igual, si amanece en Madrid y en Barcelona, será más fácil que amanezca en el resto del estado español.

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