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Remedios Varo: una artista española exiliada en México

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Remedios Varo in a Mask by Leonora Carrington (1957) Kati Horna (1912-2000)

Remedios Varo in a Mask by Leonora Carrington (1957) Kati Horna (1912-2000)

“Remedios ríe pero su risa resuena en otro mundo” con esta frase Octavio Paz describió a la pintora surrealista Remedios Varo, frase que combina plenamente al mirar sus cuadros en los cuales logró representar mundos oníricos, impregnados de misticismo y paisajes inquietantes, que se complementan con personajes inverosímiles, y que nos trasladan a la parte más profunda de su esencia.   

Remedios Varo nació en Anglès (Girona) un día como hoy pero en 1908. Gracias a su padre, adquirió desde muy temprana edad el interés por las artes, específicamente por la literatura y la pintura. Fue en 1924 cuando decidió estudiar en la Real Academia de San Fernando en Madrid, donde tuvo la oportunidad de tener maestros de renombre como fueron Manuel Benedito, Manuel Carbonero y Julio Romero de Torres.

Durante su estancia en la Academia conoció al pintor Gerardo Lizarraga —su primer esposo— y en compañía de él realizó su primer viaje a Francia, el cual significó para Remedios la entrada al mundo vanguardista que se alojaba en esa ciudad y que dejó en ella los primeros contactos personales con el surrealismo. La relación con Lizarraga fue corta, y a su regreso a Barcelona inició una relación con el pintor surrealista Esteban Francés y fue donde Remedios comenzó a explorar un poco más con este género artístico, principalmente en la escritura, participando en juegos como Cadáveres exquisitos que consistían en plasmar ideas textuales entre un grupo de personas sin preocuparse por lo que la otra había escrito anteriormente. Esta etapa fue importante en la vida artística de Remedios debido a que conoció a artistas como Joan Miró, André Bretón, Oscar Domínguez, Leonora Carrington, etc.

Creación de las aves (1957), Remedios Varo

Creación de las aves (1957), Remedios Varo

En 1936 Remedios participó en una exposición llamada Lógicofobista, integrada por la segunda generación de surrealistas y que había nacido en la galería Catalonia en Barcelona. Esta generación se vio interrumpida por el inicio de la Guerra de España, que significó el exilio para la mayoría de sus integrantes, entre los cuales encontramos a Remedios y al que era en 1937 su compañero sentimental, el poeta surrealista Benjamin Peret, quien había participado un año antes en el frente de Aragón junto a los anarquistas. Ambos se vieron en la necesidad de huir hacia Francia para salvaguardarse de la guerra, pero no pasó demasiado tiempo para que esta los tocara nuevamente cuando Hitler invadió Francia en 1940 durante la Segunda Guerra Mundial. Lograron salir hacia Marsella en donde junto con un grupo de surrealistas partieron hacia México, debido a los acuerdos diplomáticos que se establecieron con el gobierno de Lázaro Cárdenas, entonces presidente de la República Mexicana.

Ya en México, Remedios comenzó a producir una cantidad mayor de cuadros y pinturas. Asimismo, nos encontramos con una producción escrita más amplia, la cual sigue sin perder la esencia surrealista y que tiene como característica que ella nunca tuvo la intención de que tales escritos se publicaran, ya que muchas veces son notas o textos que fueron realizados de manera descuidada pero que afortunadamente podemos encontrarlos publicados u otros inéditos citados en libros como Remedios Varo, Cartas, sueños y otros textos realizado por Isabel Castells. La importancia de estos textos es que a partir de ellos entendemos muchas de sus obras pictóricas, debido a que la gran mayoría son representaciones de sus propios sueños, los cuales escribía normalmente acompañados de un boceto. 

Durante su exilio en México, Remedios tuvo una amistad muy cercana con Leonora Carrington y juntas pasaban momentos agradables escribiendo cadáveres exquisitos como Proyecto para una obra teatral el cual Walter Gruen — última pareja sentimental de Remedios— afirmó que fue colaboración entre ambas. También solían disfrutar de realizar reuniones, en donde de manera cómica invitaba por medio de cartas a desconocidos, principalmente a psiquiatras. Remedios tuvo diferentes oficios durante su exilio, entre los más destacados se encuentran el trabajo publicitario realizado para la farmacéutica Bayer, en donde plasmó en sus pinturas las enfermedades que aquejan a la gente, entre los más destacados encontramos Dolor Reumático I y II, Paludismo, Dolor e Insomnio I y II.

Bordando el Manto Terrestre (1961), Remedios Varos

Bordando el Manto Terrestre (1961), Remedios Varos

Es en México donde encuentra la tranquilidad para dedicarse a la pintura, pero no por esa razón se puede decir que fue aquí donde Remedios encontró la creatividad para crear tantas obras, ya que como lo afirmó ella en una entrevista: “pintaría de la misma forma en cualquier lugar del mundo, puesto que proviene de una manera particular de sentir” , lo que es claro; en México pudo alejarse de las vanguardias europeas e incluso de las mexicanas, para así crear el estilo propio que la caracterizó, dejando como resultado sus 140 cuadros, entre los más conocidos: Papilla estelar, La creación de las aves, El paraíso de los gatos, Mimetismo, etc. Así como sus escritos llenos del sentido del humor que la caracterizaba.

En 1963 la muerte sorprendió a Remedios. Había terminado su último óleo Naturaleza muerta resucitando y el último de sus bocetos — Música del bosque— y que Walter Gruen señala que: “en el dibujo aparece un hombre, que soy yo, sentado en un bosque, que Remedios me explicó, era una evocación de los bosques de mi natal Viena y donde este personaje se dedica a la creación de instrumentos musicales. Desgraciadamente, este proyecto nunca se concretó ya que ocurrió su muerte cuando apenas lo había iniciado.”

Hoy, aprovechamos la oportunidad para recordar a Remedios Varo como una más de tantos artistas exiliados, reprimidos y perseguidos por el franquismo, de los cuales, algunos tuvieron la suerte de partir hacia nuevos lugares en donde continuaron con sus carreras, otros que se quedaron en los frentes de batalla o fueron fusilados y que al igual que Remedios, merecen ser recordados.

*Andrea Velázquez González es miembro de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México

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