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REGIÓN DE MURCIA

Hacia adelante

El UCAM Murcia entregó el mando y la iniciativa al equipo colegial y renunció a su identidad defensiva.

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Celebración del CB Murcia en el vestuario del Pisuerga (9 de abril de 1994) / Foto: Felipe Coello

Celebración del CB Murcia en el vestuario del Pisuerga (9 de abril de 1994) / Foto: Felipe Coello

El UCAM Murcia se quitó incomprensiblemente el mono de trabajo para caer con claridad en la pista del Movistar Estudiantes por 109 a 84, en un partido en el que entregó el mando y la iniciativa al equipo colegial, renunció a su identidad defensiva y situó de nuevo sobre la pista las mismas maneras que lo llevaron a cambiar su objetivo de inicio de temporada, el de entrar en playoffs y en Copa, por el de tratar de salvarse lo antes posible. Ahora, los amantes del todo o nada lamentan que algunos hayamos mirado ‘hacia arriba’, como si con ello hubiéramos llevado a cabo una misa negra o un ritual portador de malos augurios, pero lo cierto es que nada tiene de malo aspirar a los playoffs cuando el equipo mantiene una buena línea de trabajo y cuando los resultados acompañan.

Llegados a este punto, hay dos cosas que no se pueden negar: la primera es que, tras este resultado y las victorias de Andorra y Bilbao, la aspiración de alcanzar la 8ª plaza se pone muy cuesta arriba; y la segunda es que hoy, como ayer, no está cerrada ninguna opción, y que si el CB Murcia no recupera sus señas de identidad en el próximo partido, puede volver a meterse en problemas. La bola sigue rulando y ya dije la semana pasada que mientras rule no es chamba.

El baloncesto -y el deporte en general, y el sentido común- ponen a nuestra disposición una buena cantidad de tópicos que no por tópicos son menos reales; frases que encierran un trasfondo simple pero verdadero: por ejemplo, aquella de ‘ni ayer éramos tan buenos, ni hoy tan malos’. En el caso del CB Murcia que ha perdido contra el Estudiantes, la frase se puede alargar un poco: ‘ni antes de ayer éramos tan malos, ni ayer tan buenos, ni hoy tan malos de nuevo’. Los equipos tienen sus ondulaciones, sus picos y sus valles, y tienen que calibrar todos los peligros y trabajar con todas las circunstancias, tratando de sacar el máximo provecho de sus fortalezas y de minimizar sus debilidades. A más trabajo y a más inteligencia, mayor posibilidad de obtener un buen resultado. Muchos coincidimos en que con Fotis Katsikaris en el banquillo, el equipo, que tiene sus debilidades evidentes, ha sido capaz de encontrar un estilo propio, de mostrarse más sólido y trabajado y de rendir a buen nivel.

Así ha sido hasta el partido contra el Estudiantes, donde ha dado la de cal después de la lamentable jornada de descanso. El entrenador griego ya lo advirtió: siete de cada diez equipos regresan a la competición con derrota después de haber descansado. El CB Murcia ha engrosado a los que forman parte de la mayoría estadística, pero en la jornada anterior, el Obradoiro se apuntó al lado bueno derrotando a domicilio al Joventut después de descansar.

¿Y qué han hecho en esta jornada tanto Obra como Joventut? Pues los gallegos han caído en casa contra el Unicaja de Málaga, el flamante ganador de la EuroCup, al que los suyos seguro que habrían perdonado gustosos un previsible tropezón en el Fontes do Sar, mientras que los de Badalona le han mojado la oreja al que venía siendo el equipo más en forma de la liga en el último mes, el Gran Canaria. Seguro que la afición de la Penya no daba un duro porque algo así pasara.

Con el párrafo anterior vengo a decir que la liga está viva y que donde hoy comen gamba roja, mañana se quedan con un chusco de pan duro; digo que en los alrededores de los equipos podemos escudriñar los calendarios como si fueran posos de café, y hablar de mirar hacia arriba o de mirar hacia abajo, y hacer cábalas y cálculos, raíces cuadradas e integrales, pero que dentro de los equipos sólo deben pensar en sacar adelante buenas semanas de entrenamiento y prepararse para darlo todo en la recta final de la liga, en cada partido, donde todos se juegan algo y donde, si no estás concentrado, cualquiera puede ganar a cualquiera en cualquier pista y liársela al más pintado.

Tras esta jornada el CB Murcia pierde un puesto en favor de su último rival, el Estudiantes, y se coloca 12º en la clasificación de la ACB, con dos triunfos de ventaja sobre una de las plazas de descenso y cuatro de desventaja sobre la última plaza de playoff. De los equipos que lleva en la cola, Murcia aún tiene que jugar contra Obradoiro en la pista de los gallegos -y con -1 de average-, y contra Zaragoza en Murcia -al que debe remontar 18 puntos de desventaja-. Con Manresa y Sevilla ya ha disputado todos sus partidos y les tiene ganado el average, y contra Joventut también ha jugado ya y lo lleva perdido. Repito que matemáticamente no es imposible para el CB Murcia meterse en el lío del descenso, pero haciendo las cosas bien -y no como contra Estudiantes-, debería alcanzar la permanencia muy pronto.

Lo que está por venir

El próximo rival del CB Murcia es el Fuenlabrada, equipo contra el que ya ha jugado tres partidos este año -dos de EuroCup y uno de ACB-. Los madrileños llegarán al Palacio después de su jornada de descanso, así que veremos si se apuntan a la mayoría estadística que vuelve a la liga con derrota. Los de Cuspinera se encuentran con una victoria y un +3 de ventaja sobre el equipo rojiblanco, por lo que se trata de un partido muy importante para tomar aire de nuevo y hacer más grande el número de equipos de la zona templada.

El Fuenla no ha podido rendir al mismo nivel que la temporada pasada, igual que le ha sucedido al CB Murcia. Y como el CB Murcia con Faverani, los madrileños han perdido a uno de sus jugadores más importantes, Diagné. Casualmente, ambos son ahora compañeros en el F.C. Barcelona. Como decía, Fuenlabrada llegará al Palacio después de su jornada de descanso y de haber perdido por los pelos contra el Real Madrid el pasado 2 de abril (99-101) en el Fernando Martín. Anteriormente había ganado en la pista de Manresa, pero antes había perdido en su cancha contra el Betis. Y durante el año ha sido capaz de ganar a Valencia y de meterles palizas a domicilio al Obra o al Joventut. Una locura. Su parcial fuera de casa, el que más nos interesa ahora, es de 3 victorias y 8 derrotas.

En la estadística colectiva, Fuenlabrada destaca para mal en dos apartados: la defensa y el porcentaje de tiros libres. Así, es el tercer equipo de toda la liga que más puntos encaja con casi 84 por partido, y el equipo con peor porcentaje desde el 4,60 (71,22%). Por el contrario, es el mejor equipo en el rebote ofensivo, el 6º en recuperaciones y el 5º en faltas recibidas. En cuanto a sus jugadores más productivos, destacan el ex del CB Murcia Sekulic, el incombustible Popovic -veremos de nuevo un gran duelo contra Campazzo- e Ivan Paunic. Sin embargo, se trata de un equipo en el que prima el colectivo y siempre puede salirles el día a jugadores como O’Leary, Smits, Wear o Hettsheimeir, sin olvidar a la promesa Hakanson, cedido por el Barcelona y que tan buen rendimiento dio el año pasado en Sevilla.

En definitiva, el domingo debe volver a producirse el efecto caldera del Palacio y a repetirse la sintonía y la buena química entre el Club Baloncesto Murcia y sus seguidores para reencontrarse con el triunfo, como sucedía en el Príncipe de Asturias hace treinta años o en el Palacio desde 1994. Porque se mire hacia arriba o hacia abajo, aquí siempre se empuja hacia adelante.

PD: El mismo día que el CB Murcia cayó contra Estudiantes, el 9 de abril, se cumplieron 23 años de la derrota en el pabellón Pisuerga contra Forum Valladolid, en aquella eliminatoria por la permanencia que se puso tan cuesta arriba: 2-0. Cualquiera habría dicho que ya no había nada que hacer (más de uno seguro que lo dijo), pero el Club Baloncesto Murcia escribió una de sus páginas más brillantes y marcó un hito en la historia de los playoffs de la ACB ganando los tres partidos siguientes. Protagonistas como John Ebeling , Oleart o Quini García me hablaron de aquello que pude vivir en primera persona, y que convendría que supieran todos los que vistan la camiseta del CB Murcia. Una muestra más de que nunca hay que rendirse.

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