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La plantilla de Faurecia protestará con una huelga por el “mazazo” del cierre

El presidente del Comité insiste en lo inesperado de esa decisión, después de “37 años de beneficios. Todo lo que hemos hecho no ha servido para nada”.

Desde la empresa multinacional defendieron la semana pasada que esta medida obedece al descenso "drástico" de la producción y la pérdida de proyectos.

La plantilla critica que desde la firma, de origen francés, pretendan deslocalizar la producción para llevarla a Polonia y al país galo.

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Tras la sorpresa inicial, llega el momento de la movilización. Desde el Comité de Empresa de ICF, empresa vinculada a la automoción y radicada en el municipio navarro de Burlada, aseguran que la decisión de los responsables de la multinacional de cerrar esta planta con 40 años de historia les pilló el pasado jueves a contrapié: “Después de 37 años dando beneficios y con tres con problemas debidos a la crisis, nos anunciaron el cierre. Fue un mazazo”. Ahora, sin embargo, buscan apoyos para que la firma, originaria de Francia, no deslocalice la producción y se la lleve en parte al país galo, en parte a Polonia, para así bajar la persiana en Navarra. De entrada, este viernes habrá un nuevo encuentro entre la delegación sindical y la dirección, y la plantilla ya ha convocado el inicio, por el momento, de una huelga indefinida.

La decisión de Industrias Cousin Freres SL, dependiente del grupo Faurecia-Lear, se hizo pública la semana pasada, cuando la plantilla criticó esta decisión y aseguró que presentará batalla. Desde la firma, por su parte, adelantaron a través de un comunicado que habría un proceso de negociación para poner punto final a esta planta, pero que la decisión obedecía a causas de producción y económicas, vinculadas a la "drástica" caída del trabajo, la no renovación de “importantes proyectos” y la pérdida de competitividad. Los representantes de los trabajadores (el Comité lo integran cuatro personas de CCOO, dos de LAB, dos de ELA y una de UGT) alegan que, tras años superando “los dos millones de euros” de beneficios, ahora, por tres años con pérdidas de “entre 200.000 y 300.000 euros al año”, la cúpula de la firma se plantea el cese sin estudiar otras alternativas: “Todo lo que hemos hecho no ha servido para nada”.

La planta se dedicada a la fabricación de correderas para asientos delanteros de coches (los elementos que permiten mover los asientos hacia adelante, por ejemplo) y se ha visto directamente afectada por la crisis de la automoción. “Ya hemos afrontado un ERE de suspensión, intentando superar esta situación con nuestro dinero, y pensábamos que desde el Consejo de Administración nos vendrían con recortes de jornada o ajustes de salario para volver a una dinámica positiva”, apunta el presidente del Comité, Alfredo Sanz. No ha sido así. Desde la empresa se han mostrado dispuestos a, en el transcurso de las negociaciones, buscar otras posibles soluciones, pero por el momento el Comité no se fía dada la falta de información, y ya ha pedido  el apoyo de los grupos del Parlamento foral y ha convocado una jornada de huelga para el viernes, cuando tendrá lugar un nuevo cara cara entre ambas partes.

Desde el Comité niegan, además, que esta decisión, llegada desde Francia (Faurecia es francesa y Lead, norteamericana), se deba a un aumento de la conflictividad. “Salvo las huelgas de carácter nacional, no ha habido protestas en Burlada”, apunta Sanz. Los responsables de la compañía, mientras, se remiten por el momento a la nota enviada a los medios de comunicación y no realizan más valoraciones.

Otras alternativas

¿Y cuáles son las posibles soluciones a corto plazo? Sanz explica que, en la actualidad, prácticamente una cuarta parte de la producción de la planta depende de un acuerdo con Opel que se trasladaría a Polonia. Cerca de la mitad del trabajo, además, es una producción vinculada a Volkswagen, que en este caso los responsables de la empresa prevén reubicar en Francia. No obstante, la plantilla de IFC considera que, si VW desde Landaben exige una producción más local, eso facilitaría la continuidad de la planta de Burlada, así como de pequeñas empresas proveedoras vinculadas a ella. Los trabajadores también se muestran dispuestos a estudiar ajustes de salario o a afrontar prejubilaciones.

No obstante, por el momento sobre la mesa está el cese de la planta, que en la actualidad cuenta con alrededor de 191 empleados y empleadas. En cuanto a la posibilidad de que sean reubicados en otras fábricas del grupo en Navarra (en Landaben, Orkoien o Tudela), desde el Comité lamentan que apenas podría afectar a 30 o 40 puestos y que también conllevaría despidos de, por ejemplo, personal eventual en estas empresas de destino.

(Edición actualizada).

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