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Leyendo los posos del barómetro del CIS

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La pasada semana se hizo público el barómetro de Enero del CIS. Ya todos conocemos los titulares: el PP logra frenar su caída, y Podemos logra arrebatar la segunda posición en estimación de voto al PSOE. Visto en perspectiva, los cambios de este barómetro respecto al último son pocos, y muchos de ellos entran dentro del margen de error de la encuesta. Por primera vez desde las elecciones europeas, no hay cambios bruscos en intención de voto (no nos daba el corazón ya para más sobresaltos), y podría dar la impresión de que entramos en una fase de mayor estabilidad en las preferencias partidistas. A continuación ofrezco algunos resultados de este barómetro que han pasado algo desapercibidos, y que creo que nos pueden dar algunas pistas para entender lo que vendrá en los próximos meses.

A Podemos le cuesta cada vez más atraer a votantes socialistas

Ya lo decíamos  en este artículo en el que se discutían los posibles límites al crecimiento de Podemos. El argumento es que, durante la fase de crecimiento, Podemos ha atraído a mucho exvotante socialista que ya estaba muy descontento con su partido. A medida que el número de exvotantes del PSOE descontentos y "disponibles" ha ido menguando -porque han ido transfiriendo su voto al partido de Pablo  Iglesias-, a Podemos le cuesta cada vez más crecer. Este barómetro creo que corrobora bastante bien esta hipótesis. Pese a que ha sido un mal barómetro para el PSOE en muchos aspectos, el crecimiento de Podemos entre su electorado es por primera vez limitado. El gráfico 1 muestra la relación directa que existe entre el porcentaje de exvotantes socialistas que manifiestan intención de votar a otros partidos (diferentes de Podemos) y los que muestran intención de votar a Podemos. A Podemos le ha resultado "fácil" atraer a los votantes socialistas que se habían ido a IU o a UPyD, pero no tanto a los que con anterioridad a la aparición de Pablo Iglesias no se habían deshecho totalmente de su identidad socialista.

Gráfico 1. Porcentaje de exvotantes socialistas con intención de votar a otros partidos y a Podemos en los últimos cuatro barómetros. Fuente: Barómetros CIS.

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Podemos pierde centralidad pero gana solidez en los apoyos

Podemos aumenta en este barómetro algo en intención de voto directa, pero aumenta más en simpatía (la pregunta del CIS es "en todo caso, [esta pregunta se hace justo después de preguntar la intención de voto], ¿por cuál de los siguientes partidos siente Ud. más simpatía o cuál considera más cercano a sus propias ideas?"). El gráfico 2 muestra la evolución de la respuesta a esta pregunta desde el barómetro de Abril de 2014, y se aprecia cómo Podemos ha ido creando esta identidad de partido de manera lenta pero estable (en contraposición, su intención de voto subió bruscamente en Otoño de 2014, pero luego se ha estabilizado). Hoy Podemos tiene más votantes, pero sobre todo los tiene más fieles e identificados con el proyecto. La lectura evidente es que cada vez menos probable que el partido se desinfle con rapidez.

Gráfico 2. Evolución de la "simpatía" (cercanía a partidos). Fuente: Barómetros CIS.

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Al lado de esta mayor lealtad en los apoyos, algo llamativo en este barómetro es que Podemos, pese a los denodados esfuerzos de sus líderes por reclamar la "centralidad del tablero", es percibido por los votantes como un partido cada vez más de izquierdas: en la escala del 1 (extrema izquierda) a 10 (extrema derecha), los encuestados ubican a Podemos en media en el 2,28, más de tres décimas a la izquierda de Izquierda Unida. Y esta izquierdización de Podemos no es el resultado de que los votantes de derecha perciban a Podemos como extremistas, sino que es un cambio detectado por los votantes de todo el espectro ideológico.

En conjunto, se podría concluir que Podemos tiene hoy apoyos más robustos que en Octubre, pero también parece tenerlo más complicado para convertirse en electoralmente hegemónico, toda vez que es percibido como más extremo y le cuesta penetrar en nuevos nichos de votantes. Un dato: el porcentaje de electores que reconocen que “no le votarán nunca” permanece estable en un nada despreciable 42%.    

Luces y sombras para el PP

El PP logra parar su caída. Su intención directa de voto mejora unas décimas (una diferencia estadísticamente despreciable), aunque la reducción de la corrección por recuerdo de voto hace que se traduzca en una estimación de voto ligeramente más baja que la de Octubre. Las mejores noticias para los populares vienen de la percepción de la situación económica. Respecto a hace sólo tres meses, el porcentaje de españoles que creen que la situación está peor que hace un año ha caído en nueve puntos (del 38% al 29%), y la diferencia entre el porcentaje de encuestados que creen que el año que viene será mejor y los que creen que será peor ha crecido en ocho (de +3 a +11). No son cambios menores en tan corto espacio de tiempo.

Sin embargo, hay algunos obstáculos que pueden impedir al PP capitalizar esta mejora en las percepciones de la situación económica. En primer lugar, el PP sigue generando mucho rechazo entre su electorado “natural”: un 17% de sus votantes de 2011, y un 58% de los que se ubican en el centro de la escala ideológica confiesan que “con toda seguridad, nunca votarán al Partido Popular”, un porcentaje muy superior al de cualquier otro partido, y que no se ha reducido un ápice en este barómetro. Y en segundo lugar, al Partido Popular le puede estar apareciendo un competidor atractivo para esa enorme parte de su electorado que hasta ahora sufría en silencio su desapego con el partido y el gobierno. Ese competidor es Ciudadanos. En el barómetro de Enero la presencia de Ciudadanos es aún pequeña ( la encuesta de Metroscopia, realizada con posterioridad al trabajo de campo del CIS, detecta un crecimiento mucho más espectacular), pero algunas señales apuntan a lo dañino que puede ser este partido para los populares. El gráfico 3 muestra la distribución de votantes del PP que declaran, en Octubre y en Enero, que “nunca votarían a Ciudadanos”, y los que confiesan que la probabilidad de hacerlo es igual o mayor del 50%. La tendencia aún es débil, pero ahí está. De confirmarse en los próximos meses, igual que Podemos logró movilizar a muchos exvotantes socialistas desencantados, Ciudadanos podría atraer a exvotantes populares descontentos. No es un grupo de electores pequeño.

Gráfico 3. Predisposición de los votantes populares a votar a Ciudadanos. Fuente: Barómetros CIS.

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En conclusión, no parece previsible que en el corto plazo ninguno de los tres grandes competidores abandone la batalla. Más bien parece que alguno más se quiere sumar a la fiesta. Veremos.

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