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El comisario Villarejo admite ante el juez la existencia de una "Operación Cataluña"

Declara como imputado por la grabación ilegal a unos policías de Asuntos Internos y a agentes del CNI durante la investigación al Pequeño Nicolás

Asegura que el entonces jefe de Asuntos Internos participó junto a él en las maniobras policiales contra el proceso soberanista

Interior siempre ha negado la existencia de un grupo policial dedicado a combatir el independentismo sin control judicial 

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El comisario Villarejo declara por el caso del ático de Ignacio González

El comisario Villarejo a su salida de declarar como testigo en el caso del ático de Ignacio González EFE

El comisario José Manuel Villarejo Pérez, imputado por su presunta participación en una grabación ilegal a otros policías y agentes del CNI, ha admitido este miércoles ante el juez del caso que ha participado en una llamada "operación Cataluña" sobre la que no ha dado más detalles.

La afirmación se ha producido al abordar el enfrentamiento que mantiene con el investigador del caso de la grabación, el también comisario Marcelino Martín Blas-Aranda, exjefe de Asuntos Internos de la Policía. Precisamente, Villarejo ha dicho que su relación con Martín Blas-Aranda se remonta a esa denominada "Operación Cataluña", según fuentes presentes en la declaración en el juzgado de Instrucción número 2 de Madrid. 

eldiario.es  publicó en noviembre de 2014 que una unidad secreta de la Policía, alojada en la Dirección Adjunta Operativa, investigaba a políticos favorables al proceso separatista sin autorización judicial. Una parte de esos agentes estaban enmarcados en la Unidad de Asuntos Internos, dirigida por entonces por Martín Blas-Aranda. Los de Asuntos Internos eran los policías que trabajaban sobre el terreno, en Cataluña, obteniendo información que, después de elaborada, aparecía en las portadas de determinados medios de comunicación. 

El Ministerio del Interior negó entonces la existencia de esa unidad secreta y después rechazó  pronunciarse sobre la medalla pensionada que fue otorgada a Villarejo en marzo de 2014 por su participación en las maniobras en Cataluña, que reveló eldiario.es en marzo de 2015.

La existencia de una policía política contra la oposición le estalló al Gobierno a cuatro días de las elecciones, cuando publico.es comenzó a publicar extractos de una conversación privada entre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, ya cesado, Daniel de Alfonso, en la que ambos conspiraban contra políticos soberanistas. 

Fue el día antes de que se conociera la imputación a Villarejo, fruto de las conclusiones de la investigación dirigida por su hoy enemigo Martín Blas-Aranda, destituido de Asuntos Internos en marzo de 2015 por su enfrentamiento con el primero. Esto desató los rumores sobre la presunta responsabilidad de uno u otro en la filtración de la grabación. 

Hoy, ante el juez Arturo Zamarriego, el comisario Villarejo ha dicho que Martín le intenta implicar en el asunto de la grabación ilegal a policías y CNI por la enemistad que tienen desde la Operación Emperador, en la que resultaron imputados varios policías por sus vínculos con la mafia china. Según Villarejo, el comisario Martín estaba investigando a policías a espaldas del juez. Él lo sabía e intentó coaccionarle para que no lo desvelara implicando a un hijo de Villarejo, siempre según la versión del comisario. 

Antes de ese enfrentamiento, Villarejo y Martín Blas-Aranda comían y viajaban juntos por motivos de trabajo, vinculados a la citada "Operación Cataluña", ha dicho Villarejo, según las fuentes presentes en el interrogatorio judicial. Villarejo ha añadido que, desde entonces, el exjefe de Asuntos Internos ha intentado implicarle en varios delitos. 

"El torpe de Marcelino"

En lo referente a su imputación, el comisario Villarejo ha dicho que se enteró de que Martín, otros policías de Asuntos Internos y dos agentes del CNI había sido grabados cuando se lo comunicó el director adjunto operativo, lo que le produjo cierta hilaridad por el hecho de que "el torpe de Marcelino" fuera protagonista de este suceso. Después de varias alusiones despectivas hacia su compañero, Villarejo ha pasado a referirse a él como "don Marcelino".

Por contra, la comisión judicial apunta a que Villarejo habría convertido el teléfono de Marcelino Martín en un micrófono que activó un periodista de informacionsensible.com, el medio vinculado al comisario Villarejo y su mujer, llamando al terminal del entonces jefe de Asuntos Internos. El periodista, Carlos Mier, también está imputado en la causa. 

Villarejo, por contra, ha dicho que informacionsensible.com es propiedad de su esposa, Gemma Alcalá, a la que ha descrito como una mujer de fuerte carácter que toma sus propias decisiones y en cuyo trabajo el policía no se inmiscuye. Lo ha hecho al desvincularse del hecho de que la detención del Pequeño Nicolás fuera una exclusiva de informacionsensible.com cuando el presunto estafador todavía estaba en dependencias policiales. Villarejo asegura que él no sabía nada del Pequeño Nicolás ni de su arresto. 

El comisario ha asegurado que si Nicolás tenía anotaciones sobre él y una de sus identidades secretas en su domicilio es porque se las daría Javier de la Rosa, al que él sí conoce, porque el joven convenció al empresario de que era un agente del CNI. Mientras la Policía registraba la casa de Nicolás, Villarejo habló más de un cuarto de hora por teléfono con el secretario de Estado de Seguridad, según consta en el sumario.  

Nicolás Gómez también mencionó a Villarejo en su declaración en sede policial, pero según el comisario fue porque un subordinado de Marcelino Martín le presionó para que lo hiciera.  

Como hizo en sus anteriores declaraciones en sede judicial, el comisario Villarejo se esforzó para que los medios gráficos no pudieran tomar imágenes de él. Esta vez eligió un amplio sombrero estilo panamá.

Antes que Villarejo declaró como testigo el Pequeño Nicolás, quien aseguró que uno de los hombres de Marcelino Martín le ofreció que confesara que la cúpula policial estaba detrás de la grabación ilegal a cambio de un "trato preferencial". "Me dijo que él sabía perfectamente quién había grabado la conversación pero que necesitaba el empujón final y que ese empujón final era yo, y que si ayudaba pues lo de siempre, si me ayudas, te ayudo", ha aseverado el Pequeño Nicolás, informa Efe. 

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