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Sobre este blog

El caballo de Nietzsche es el espacio en elDiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos, sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).

Cinco años de Vivotecnia: de la movilización ciudadana al esperado juicio

Macaco de cola larga en el laboratorio Vivotecnia de Madrid
22 de abril de 2026 06:01 h

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“Fue el 9 de abril de 2021 cuando la noticia se publicó aquí, en El caballo de Nietzsche, en elDiario.es. Aunque ya sabía qué era la experimentación animal y lo que le podrían hacer a los animales en los laboratorios, ver ese vídeo y leer el relato de cómo les trataban fue durísimo”. Así explica Yara, una activista por los derechos animales, el momento en el que supo de la existencia de Vivotecnia gracias a la investigación de la ONG Cruelty Free International (CFI). El ahora centro de experimentación animal más conocido de España realiza ensayos de toxicidad en fármacos con perros, roedores, conejos, etc. para la industria química, cosmética, biotecnológica, agroquímica o farmacéutica. Lo que se vio que hacían de puertas para adentro, gracias a las grabaciones con cámara oculta de una trabajadora infiltrada, lo cambió todo.

Primero, la reacción del movimiento de los derechos animales, que si bien siempre han puesto en tela de juicio la experimentación animal, tanto por la fiabilidad de sus resultados como por la ética de llevarla a cabo, denunciaron maltrato animal, contrario a las leyes actuales. Después vino la reacción de la opinión pública en general, que también mostró expreso rechazo a los golpes, los insultos, la crueldad contra animales indefensos que estos recibían en las instalaciones de Vivotecnia. Y, por último, llegaron el trabajo político y legal para impedir que eso siguiera sucediendo en ese centro de experimentación en animales madrileño, logrando que, cinco años después, los directivos de Vivotecnia se enfrenten a un juicio por maltrato animal que se llevará a cabo los próximos días 7 y 8 de mayo.

Cachorro de perro beagle en el laboratorio Vivotecnia de Madrid

“Aquellos primeros días, las activistas mostraron una actitud desafiante, presentándose a las puertas del laboratorio y exigiendo que salieran los animales. La indignación y la repulsa a aquellas imágenes les movilizaba”, recuerda para este medio Carmen, otra activista, también perteneciente a la Asamblea Antiespecista, que indica que se hicieron “pequeñas asambleas improvisadas, que se iban conformando según pasaban los días y mermaban la ilusión y la esperanza de que aquellos animales iban a salir de forma inmediata, pero no las ganas de seguir luchando por su liberación”. Estas reuniones organizativas, así como las concentraciones y manifestaciones, se centraron en Tres Cantos, municipio madrileño donde se encuentran las instalaciones de Vivotecnia, pero rápidamente se ampliaron a la Fiscalía de Medio Ambiente, competente para intervenir, al juzgado de Colmenar Viejo y a la Puerta del Sol, ante la sede de la Comunidad de Madrid.

Protesta ante Vivotecnia

De allí llegó una de las noticias más esperanzadoras: se anunció que sacarían a todos los animales de las instalaciones del laboratorio para protegerles ante las denuncias de maltrato. “Cuando llegó la convocatoria de ir a las puertas de Vivotecnia con la idea de sacar a los animales de allí, no me lo podía creer”, explica Yara, que asegura que al saber “cómo funcionan las leyes” pensó que no resultaría posible, aunque “siempre te queda algo de esperanza”. “Me acordé del Instituto Royal en Sâo Roque, en Brasil, cuando en 2013 un montón de activistas fueron a concentrarse y liberaron de manera espontánea a 200 beagles y a decenas de ratas”. Solo dos días después, un juzgado denegó el decomiso en Vivotecnia.

La alegría tampoco duró mucho cuando el Gobierno regional suspendía la actividad del centro ante las denuncias y las imágenes grabadas. El siguiente 1 de junio la Comunidad de Madrid levantó la suspensión decretada. Las asociaciones animalistas denunciaron al Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso por ocultar información de la situación que se vivía en esas instalaciones.

“En ningún momento pensamos que la intervención de la Comunidad de Madrid era la solución, ya que su respuesta entra en la lógica institucional, más teniendo en cuenta que habría elecciones autonómicas al mes siguiente”, explica Andrea, quien en abril de 2021 también estuvo a las puertas del centro de Tres Cantos. “La ‘suspensión de actividad’ de Vivotecnia ha llevado a mucha confusión, tanto entre activistas como entre la población en general: esta suspensión de tres meses solo hizo que el laboratorio no pudiera acceder a nuevas contrataciones, pero su actividad continuó durante ese tiempo con los encargos que estaban en marcha; por tanto, Vivotecnia siguió con su actividad y facturando por ello, independientemente de la postura de la Comunidad de Madrid tras la publicación de las imágenes del interior de la empresa”, concreta.

Conejo sometido a pruebas toxicológicas en el laboratorio Vivotecnia de Madrid

Esta frustración al ver que las autoridades no movían ficha tomaron dos vías: la de la movilización en la calle y la judicial. Esta última fue avanzada por diversas organizaciones como FAADA (Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales), AnimaNaturalis, CFI (Cruelty Free International), adda o PACMA, quienes sientan en el banquillo ahora a Vivotecnia. De la mano de la movilización ciudadana llega la acción judicial en el quinto aniversario del caso. “Entendemos que es difícil mantener la movilización en el tiempo, sobre todo cuando el tema parece estancado y no hay novedades y parece que nada cambia”, comenta Yara, que cree que “este aniversario es diferente, tiene que ser diferente”. Por eso avanza que,en mayo, coincidiendo con el juicio, se convocarán más marchas de protesta. “Es necesario hacer el mayor ruido posible para que suene todo nuestro rechazo contra la experimentación animal”.

También hay una tercera vía, que es la defensa de lo que llevó a cabo la activista conocida como Carlota Saorsa. La ahora testigo protegida en el juicio contra Vivotecnia fue la encargada de grabar las imágenes que demuestran el maltrato que sufrieron los animales en el momento de la investigación. Como en casos similares, quien denuncia es puesto en el punto de mira, y eso es lo que ha pasado con la vida privada de esta ex trabajadora infiltrada en Vivotecnia.

Cartel de la película 'Infiltrada en el búnker'

Su caso, su historia y todo lo que pudo ver en ese centro de experimentación animal fue contado en el documental Infiltrada en el búnker. Ella estará presente en el juicio, cuya acusación será liderada por la abogada Ana Cal Estrela, quien actuará con el apoyo jurídico y la coordinación del área legal de FAADA.

Infiltración para concienciar a la opinión pública

“Pienso que el caso Vivotecnia está ayudando a hablar sobre la experimentación animal a dos niveles: en un primer nivel, dentro del propio activismo, poniendo de nuevo el foco en los laboratorios que experimentan con modelos animales, para señalar la barbarie que ocurre en su interior y desvelar el entramado del lobby de la experimentación animal”, reflexiona Andrea, quien explica que el segundo nivel de impacto se produjo en toda la ciudadanía que vio las imágenes de Carlota Saorsa. “El caso Vivotecnia está permitiendo concienciar poco a poco a la población, pero no solo por el escándalo del caso, sino por todo el trabajo activista que se está realizando desde entonces”.

Para Carmen, “Carlota demostró y corroboró lo que ya sabemos las activistas que estamos en el movimiento por la defensa de los demás animales; nos dio una herramienta para concienciar al resto de la sociedad y señalar la barbarie del infierno de los laboratorios”. Hay que recordar, afirma, que “el cambio no vendrá de la institución, sino de las personas que, concienciadas, demanden una ciencia con conciencia que deje atrás la experimentación en animales”. Por eso, Yara señala que “actualmente Vivotecnia ya no aparece en los medios, solo hablan de ella las activistas, es como si el resto de la sociedad se hubiera olvidado de lo que pasó”.

Un ratón usado para experimentar por la empresa Vivotecnia

“Para que la experimentación animal vuelva al centro del debate”, indica Carmen de nuevo, “se necesitan más casos como Vivotecnia. Cada vez que un activista se infiltra en un laboratorio salen ejemplos de la violencia contra los animales, que contradicen ese discurso de transparencia y legalidad de la que tanto alardea la industria de la experimentación animal. Así fue lo que vimos en 2019 con el activista alemán en el laboratorio LPT o en Reino Unido con el caso de Huntingdon Life Sciences. Cuando la experimentación en animales deja de ser invisible, y sale de los muros que la esconden a los ojos de la sociedad, no deja de escandalizar a la sociedad. Creemos además que hablar de todos los métodos avanzados que se van desarrollando es muy importante también para conocer que hay futuro más allá de la explotación animal”.

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El caballo de Nietzsche es el espacio en elDiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos, sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

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