El Supremo avala la eutanasia de la joven N., pero Abogados Cristianos insiste en retrasarla
El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de la entidad ultracatólica Abogados Cristianos y ha avalado la eutanasia de N., la joven de Barcelona que desde hace casi año y medio sufre las impugnaciones de su padre, representado por los ultras, para impedirla en contra del criterio médico.
En su auto, la Sala de lo Contencioso Administrativo del Supremo rechaza todos los argumentos planteados por Abogados Cristianos. Consideran los magistrados que la entidad ultra “no fundamenta suficiente” que concurran alguno de los requisitos legales que permitiría al Supremo abordar el fondo del caso. Es decir, que se trata de un recurso formalmente mal planteado.
Los ultras no se dan por vencidos y ya han anunciado que llevarán el caso ante el Tribunal Constitucional, al considerar que se produce “una grave vulneración del derecho fundamental a la vida y una falta de tutela judicial efectiva”.
La decisión recae ahora sobre el juzgado de lo contencioso de Barcelona que avaló en primera instancia la eutanasia, que debe decidir si sigue permitiendo la estrategia dilatoria de Abogados Cristianos para impedir la materialización del derecho a la muerte digna de N.
La Generalitat entiende que contra la decisión del Supremo no cabe recurso alguno, por lo que la muerte digna de N. ya se puede materializar. El fallo definitivo del Alto Tribunal, argumenta la Abogacía de la Generalitat, hace decaer la suspensión de la eutanasia que se mantenía como medida cautelar hasta que el Supremo resolviera el recurso de la entidad ultra.
La insistencia de Abogados Cristianos en impedir la muerte digna de N. suponía, para la Generalitat, “una terquedad” ajena a los motivos legales que sustentan un recurso de casación ante el Supremo, así como “una declarada voluntad de torpedear el ejercicio efectivo de un derecho fundamental” como es el de la propia N., una joven de 25 años con tetraplejia y trastorno límite de la personalidad, a poner fin a su vida.
La joven N., junto a un hombre de 54 años de Barcelona, son las dos únicas personas en España que no pueden ejercer su derecho a la eutanasia debido a que sus familiares lo han recurrido judicialmente. A diferencia del otro familiar, representado por un abogado particular, el padre de N. ha ido de la mano en todo el procedimiento de la entidad ultra, que lo ha convertido en estandarte de su ofensiva contra la muerte digna.
El caso del hombre de 54 años también está en el Supremo, que sí ha considerado que la duda planteada por la Generalitat sobre si un familiar está legitimido para recurrir una eutanasia tiene interés para sentar jurisprudencia, y estudiará el fondo del recurso (al contrario de lo que ha ocurrido con el de Abogados Cristianos).
Además de recurrir ante los juzgados de lo contencioso contra el acuerdo del pleno de 19 médicos y juristas de la Comisión de Garantía y Evaluación de la eutanasia en Catalunya que aprobó la eutanasia a N. en julio de 2024, Abogados Cristianos ha emprendido la vía penal contra dos de los expertos que tramitaron la petición de la joven.
Al margen de que, como tantas otras, la querella de Abogados Cristianos quede en nada, la insistencia de la entidad en recurrir, primero ante el TSJC y el Supremo ahora ante el Constitucional, la batalla judicial contra la eutanasia de la joven ha logrado su principal objetivo: que N. no pueda morir mientras el sufrimiento físico y psicológico que padece crece cada día.
Así lo trasladó a los jueces la joven en una carta en la que denunció las presiones para que renunciara a la eutanasia de colectivos católicos vinculados al centro de menores en el que pasó parte de su infancia. El recurso al Constitucional anunciado por los ultras alargará más su padecimiento.
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