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Trump estrecha el cerco sobre Cuba con la acusación contra Raúl Castro: “Les estamos liberando”

El expresidente de Cuba Raúl Castro se dirige a la Asamblea Nacional después de que Díaz-Canel fuera elegido como el nuevo presidente, el 19 de abril de 2018 en La Habana.

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —
20 de mayo de 2026 18:02 h

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La Administración Trump ha lanzado una acusación contra el expresidente cubano Raúl Castro, de 94 años, en un tribunal estadounidense, y tanto el exlíder cubano como otras cinco personas, militares, han sido imputadas por un gran jurado en Florida. El Gobierno cubano ha negado las acusaciones por boca de su presidente, Miguel Díaz-Canel.

La acusación está relacionada con la presunta participación del expresidente cubano en el derribo el 24 de febrero de 1996 de dos avionetas operadas por el grupo de exiliados anticastrista Hermanos al Rescate, con sede en Miami. Castro era ministro de Defensa en ese momento, y su hermano Fidel presidía el país. En el ataque contra las avionetas que se dirigían a la isla murieron cuatro personas.

El exlíder venezolano Nicolás Maduro fue imputado por cargos de narcotráfico en 2020, y a principios de este año fue secuestrado por fuerzas estadounidenses y trasladado a Nueva York para ser juzgado.

“Es una nación en colapso”, ha insistido el presidente de EEUU, Donald Trump, este miércoles tras el anuncio del Departamento de Justicia, que supone una vuelta de tuerca en plena asfixia energética decretada por Washington contra la isla: “Se está desmoronando. No tienen petróleo. No tienen dinero. Es una nación que está fracasando. Pero estamos ahí para ayudar a las familias, a la gente. Han estado esperando este momento durante 65 años, veremos qué sucede. Pero, mientras tanto, vamos a tener que ayudarlos. No tienen medios de subsistencia. No tienen comida. No tienen electricidad. No tienen ningún tipo de energía. Pero sí tienen gente extraordinaria. Veremos qué ocurre. Pero estamos liberando a Cuba”.

El fiscal general en funciones, Todd Blanche, ha convocado una rueda de prensa en Miami para anunciar la imputación contra el expresidente cubano: “Anunciamos una acusación formal que imputa a Raúl Castro y a varias otras personas por el delito de conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses. Castro y los demás también están acusados de destrucción de aeronaves y cuatro cargos individuales de asesinato. La acusación formal fue presentada por un gran jurado reunido en este distrito de Miami el 23 de abril de 2026”.

Según el relato de Blanche, “el 24 de febrero de 1996, dos aeronaves civiles operadas por Hermanos al Rescate fueron derribadas en aguas internacionales por aviones militares cubanos. Cuatro hombres perdieron la vida. Eran civiles desarmados que realizaban misiones humanitarias para el rescate y la protección de personas que huían de la opresión a través del estrecho de Florida. Tal como se alega en la acusación formal, Raúl Castro y cinco coacusados participaron en una conspiración que culminó con aeronaves militares cubanas disparando misiles contra esos aviones civiles y dando muerte a cuatro estadounidenses. Esas son las acusaciones presentadas por un gran jurado federal”.

El presidente cubano ha respondido a las acusaciones en X: “La pretendida acusación contra el general de Ejército Raúl Castro Ruz, que acaba de comunicar el Gobierno estadounidense, solo evidencia la soberbia y la frustración que le provoca a los representantes del imperio la inquebrantable firmeza de la Revolución Cubana y la unidad y fortaleza moral de su liderazgo. Se trata de una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba”.

Preguntado el presidente de EEUU por una hipotética escalada, ha respondido: “No habrá escalada. No creo que sea necesaria. El país se está desmoronando. Es un desastre. Y, en cierto modo, han perdido el control. Realmente han perdido el control de Cuba”. Y a la pregunta sobre una acción militar, ha dicho: “No quiero decir eso”. En cuanto a la vigencia del embargo, ha contestado: “Ya veremos. Lo anunciaremos muy pronto”.

“EEUU miente y manipula los sucesos alrededor del derribo de las avionetas de la organización narco-terrorista Hermanos al Rescate, en 1996”, ha afirmado Díaz-Canel: “Sabe bien, porque sobran evidencias documentales, que no se actuó de manera imprudente ni se violó el derecho internacional, como sí vienen haciendo fuerzas militares estadounidenses, con sus fríamente calculadas y abiertamente publicitadas ejecuciones extrajudiciales sobre embarcaciones civiles en el Caribe y el Pacífico”.

La acusación penal contra Castro intensifica las tensiones con La Habana y aumenta las hipótesis de una acción militar, con la sombra en el recuerdo de la llevada a cabo el 3 de enero en Venezuela para secuestrar a Maduro.

En efecto, mientras Trump sigue empantanado con la guerra en Irán, crecen las especulaciones sobre sus nuevos pasos en relación con Cuba, después de haber anunciado a principios de este año una “toma de control” del país si no se plegaba a sus deseos.

Castro, de 94 años, asumió la presidencia en 2011, sucediendo a su hermano enfermo, Fidel Castro, y en 2019 cedió el poder al actual presidente, Miguel Díaz-Canel.

“Peligrosas violaciones del espacio aéreo”

El derribo en 1996 por parte de Cuba de dos avionetas Cessna operadas por los Hermanos al Rescate marcó un hito en décadas de hostilidades entre ambos países.

“El 24 de febrero de 1996, Cuba actuó en legítima defensa, dentro de sus aguas jurisdiccionales, tras sucesivas y peligrosas violaciones de nuestro espacio aéreo por connotados terroristas, de lo cual la administración estadounidense de turno fue alertada en más de una decena de ocasiones, pero hizo caso omiso de las advertencias y permitió las violaciones”, ha afirmado este miércoles Díaz-Canel: “La altura ética y el sentido humanista de su obra, derriban cualquier infamia que se pretenda levantar contra el general de Ejército Raúl Castro. Como jefe guerrillero y como estadista, ganó el amor de su pueblo, a lo que se suma el respeto y la admiración de otros líderes de la región y del mundo. Esos valores son su mejor defensa y un escudo moral, frente al ridículo intento de menoscabar su talla de héroe”.

En aquel entonces, el presidente de EEUU, Bill Clinton, exploraba con cautela maneras de reducir las tensiones con un adversario de la Guerra Fría, pero se enfrentaba a una fuerte oposición de los exiliados, quienes organizaban sobre vuelos sobre La Habana con fines propagandistas, lanzaban panfletos anticastristas y ayudaban a los balseros cubanos que huían de la isla.

Durante meses, La Habana había advertido a Washington de que estaban preparados para defenderse de lo que consideraban provocaciones deliberadas. Sin embargo, estas advertencias fueron ignoradas.

El 26 de febrero de 1996, misiles disparados por cazas MiG-29 de fabricación rusa derribaron dos avionetas civiles Cessna. Una tercera avioneta, que transportaba al líder de la organización, escapó por poco.

Poco después del derribo, el Congreso de EEUU aprobó la Ley Helms-Burton, que codificó el embargo comercial estadounidense promulgado en 1962 y complicó enormemente las relaciones con Cuba para los sucesivos presidentes estadounidenses.

Entre 1994 y 1996, La Habana documentó más de 25 violaciones graves y deliberadas del espacio aéreo cubano por parte de la organización Hermanos al Rescate, según fuentes del Gobierno cubano. Cada una de estas violaciones fue informada formalmente por escrito al Departamento de Estado de los Estados Unidos, a la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos y a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

Por ejemplo, el 13 de julio de 1995, dos avionetas entraron en una zona restringida al norte de la capital, sobrevolaron La Habana a muy baja altitud y lanzaron propaganda en apoyo de una flotilla de barcos anticubanos que había zarpado de Miami y entrado en aguas territoriales cubanas, según recuerdan las fuentes, que señalan que el 2 de septiembre de 1995 cinco avionetas Cessna y cinco helicópteros sobrevolaron en apoyo de otra flotilla frente a Varadero (Matanzas), y que el 9 y el 13 de enero de 1996 otras tres avionetas violaron el espacio aéreo al norte de las playas de Guanabo y Santa María del Mar y lanzaron panfletos en varios puntos de la costa.

El Gobierno cubano en aquel entonces reclamó varias veces al gobierno de EEUU que revocara las licencias de vuelo de estos pilotos, confiscara los aviones y pusiera fin a las actividades en su territorio, cosa que no ocurrió. A continuación, en enero de 1996, Cuba informó públicamente de que “cualquier aeronave que sobrevolara su espacio aéreo sin autorización sería interceptada y, de ser necesario, neutralizada”.

Según explican fuentes del Gobierno cubano, el día del incidente, Estados Unidos tenía conocimiento de los vuelos, ya que había instruido a sus centros de control para que los documentaran desde el 23 de febrero, y añaden que el Centro de Control de Tráfico Aéreo de La Habana advirtió formalmente a las avionetas sobre las zonas de peligro activadas al norte de la capital.

Las aeronaves fueron interceptadas y derribadas entre 5 y 8 millas náuticas al norte de Playa Baracoa, ubicadas “completamente dentro de sus aguas territoriales y espacio aéreo soberano” de Cuba, según La Habana, que remite a la recuperación de restos (maletines y cartas náuticas) “a 9,3 millas de la costa el 25 de febrero”. EEUU, por su parte, argumenta que el derribo se produjo en espacio aéreo internacional, no cubano.

Cuba siempre ha argumentado su derecho a la legítima defensa y argumenta que “las incursiones aéreas no autorizadas y hostiles constituyen un ataque armado en forma de acto de fuerza”, y señala que las aeronaves Cessna de Hermanos al Rescate, “utilizadas para violaciones del espacio aéreo, lanzamiento de propaganda, espionaje y preparación de sabotaje, habían perdido todo carácter de 'aeronave civil”.

La Habana, además, argumenta que Cuba, como Estado soberano, “tiene pleno derecho a regular y controlar su espacio aéreo y a tomar las medidas necesarias para defenderlo, incluyendo la interceptación y neutralización de intrusos hostiles”, en el “último de una larga serie de actos de agresión premeditados que pusieron en peligro vidas humanas y la seguridad nacional”.

Hasta el momento, Estados Unidos ha condenado a una persona por conspiración para cometer asesinato en relación con el derribo del avión de Hermanos al Rescate. Gerardo Hernández, supuesto líder de una red de espionaje cubana desmantelada por el FBI en la década de 1990, fue sentenciado a cadena perpetua, pero fue liberado por Barack Obama durante un intercambio de prisioneros en 2014, como parte de un intento por normalizar las relaciones con Cuba.

Dos pilotos de cazas y su comandante también han sido acusados, pero se encuentran fuera del alcance de las autoridades estadounidenses en tanto que residen en Cuba.

Rubio avisa: “Solo se interponen quienes controlan el país”

Horas antes, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, de origen cubano, publicaba un mensaje en vídeo con motivo del día de la independencia de Cuba de EEUU en 1902 en el que repetía las exigencias políticas y económicas de Washington para levantar el bloqueo y las sanciones que se han agravado en los últimos meses con la asfixia energética de la isla con el argumento, no demostrado, de la supuesta amenaza que Cuba supone para EEUU.

Según Rubio, “la verdadera razón” por la que Cuba no tiene “electricidad, combustible, ni alimentos es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares, pero nada ha sido utilizado para ayudar al pueblo”.

El secretario de Estado acusa a la empresa pública GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A), operada por las fuerzas armadas cubanas, de “usar el dinero para construir más hoteles para extranjeros y para enviar a sus familiares a vivir con lujos en Madrid e incluso hasta aquí en Estados Unidos. Hoy, Cuba no está controlada por ninguna 'revolución'. Cuba está controlada por GAESA. Un 'Estado dentro del Estado' que no rinde cuentas a nadie y acapara las ganancias de sus negocios para beneficio de una pequeña élite”.

Rubio asegura que EEUU ofrece “100 millones de dólares en alimentos y medicinas para ustedes, el pueblo”. Y añade: “El presidente Trump ofrece una nueva vía entre Estados Unidos y una nueva Cuba. Una nueva Cuba donde tengan la oportunidad real de elegir a quienes gobiernan su país y votar para reemplazarlos si no están haciendo un buen trabajo. En Estados Unidos estamos listos para abrir un nuevo capítulo en la relación entre nuestra gente y nuestros países. Y, actualmente, lo único que se interpone en el camino hacia un mejor futuro son quienes controlan su país”.

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