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Madres de Soacha: Diez años de lucha

El caso de los jóvenes de Soacha es probablemente el más emblemático de los llamados “falsos positivos”, es decir la práctica de las fuerzas armadas de Colombia de presentar a civiles ejecutados extrajudicialmente como guerrilleros muertos en combate. En el décimo aniversario de la desaparición de uno de estos jóvenes, recordamos a ellos y a sus familiares, que continúan buscando justicia.

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Dos de las denominadas Madres de Soacha en su visita a Madrid con los carteles de sus hijos desaparecidos

Dos de las denominadas Madres de Soacha en su visita a Madrid con los carteles de sus hijos desaparecidos

Hace hoy justo 10 años que le arrebataron la vida a Fair Leonardo Porras Bernal. Ese día desapareció y no se volvió a saber nada de él hasta ocho meses después, cuando encontraron su cadáver en una fosa común en Ocaña, en el departamento del Norte de Santander.

También hace hoy justo 10 años desde que la vida de Luz Marina Bernal, madre de Leonardo, cambió para siempre. Desde ese día, al igual que otras madres que corrieron el mismo tipo de suerte, se convirtió en una Valiente.

Fue el 16 de septiembre del 2008 cuando Luz Marina Bernal recibió la llamada telefónica en la que le informaron de que se había encontrado el cadáver y que según la información que facilitaron fuentes del ejército sobre su muerte, su hijo era miembro de un grupo armado ilegal. Investigaciones posteriores realizadas por la Fiscalía General de la Nación establecieron la falsedad de esta información e indicaron que Fair Leonardo Porras Bernal había sido ejecutado extrajudicialmente por el ejército.

El ejército colombiano decía haber enterrado en esa fosa común a 14 guerrilleros de las FARC que habrían abatido en una operación llevada a cabo el 12 de enero de 2008, cuatro días después de la desaparición del joven de 26 años. Como recompensa por haber “matado a un miembro de la guerrilla”, los soldados recibieron dinero, días de permiso y una carta de felicitación de sus superiores.

Pero estos 14 jóvenes,  todos provenientes de Soacha -una localidad pobre cercana a Bogotá- habían desaparecido en los días previos, muchos atraídos por falsas promesas de trabajo en otra ciudad, y no tenían pasado guerrillero conocido. El caso de Leonardo es el que destapó el escándalo de los llamados  “falsos positivos”, puesto que tenía una discapacidad intelectual y el brazo y la pierna derecha paralizados.

Fair Leonardo Porras Bernal desapareció en 2008 y no se volvió a saber nada de él hasta ocho meses después, cuando encontraron su cadáver en una fosa común en Ocaña

Fair Leonardo Porras Bernal desapareció en 2008 y no se volvió a saber nada de él hasta ocho meses después, cuando encontraron su cadáver en una fosa común en Ocaña

2008 fue también el año en el que el gobierno colombiano se vio obligado a reconocer finalmente que las fuerzas de seguridad eran responsables de haber ejecutado extrajudicialmente a decenas de hombres jóvenes de Soacha y otros lugares, y a adoptar medidas para abordar el problema. Los homicidios, cuyas víctimas fueron falsamente presentadas por el ejército como “guerrilleros muertos en combate” (y en ocasiones como “paramilitares muertos en combate”), se llevaron a cabo en connivencia con grupos paramilitares o bandas de delincuentes. Se considera que más de 3.000 personas fueron ejecutadas extrajudicialmente entre 2002 y 2009.

Sin embargo, la lucha de Luz Marina Bernal por la búsqueda de la justicia no dio sus frutos hasta 2013, cuando los cinco responsables de la ejecución extrajudicial de su hijo fueron condenados por homicidio, desaparición forzada y crímenes de lesa humanidad.

A pesar de los avances, el Comité de los derechos de las personas con discapacidad de Naciones Unidas ha identificado diez casos de personas con discapacidad que han sido víctimas de falsos positivos recientemente.  Amnistía Internacional pide al gobierno de Colombia que investigue de manera exhaustiva estos casos, establezca responsabilidad criminal y dé reparación para las familias.

Por el momento, y a pesar de que han pasado diez años, la mayoría de los casos de falsos positivos siguen impunes. Sus madres siguen caminando vestidas de blanco sujetando carteles con los nombres y rostros de los hijos que les arrebataron de forma injusta para intentar que la lucha de las denominadas madres de Soacha no caiga en el olvido.

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