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Martín Bernal, uno de los aragoneses que participó en la reconquista de París tras la ocupación nazi

Llegada de la División Leclerc a las calles de París

Candela Canales


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Martín Bernal Lavilla era originario de Garrapinillos, en Zaragoza, y tenía 24 años cuando los militares franquistas se sublevaron en julio 1936. Luchó en el conflicto hasta que lo capturaron cerca de Valencia, donde iba a ser fusilado. Sin embargo, logró escapar de los guardias junto con otros compañeros y llegó a pie hasta Francia.

Nada más cruzar los Pirineos, fue arrestado por las tropas francesas y tuvo que elegir entre ser deportado a España para su inmediata ejecución, ir a un campo de prisioneros o enrolarse en la Legión Extranjera. Optó por ir a África y pasar a llamarse Garcés. Como legionario pasó por varias unidades y participó en diversas batallas, tanto en Senegal como en Túnez.

Martín fue uno de los 144 españoles que formaron La Nueve, adscrita al Tercer Regimiento del comandante Joseph Putz dentro de la Segunda División Blindada del general Leclerc. Esta división se formó con el objetivo de crear una moderna División Acorazada con la misión de ser la primera en entrar en París, como deseaba De Gaulle. La misión se le encarga al capitán Raymond Dronne, que reúne un grupo de 160 combatientes, la mayoría de ellos españoles.

Tal y como explica Pilar Barranco, co-guionista del documental sonoro 'Aragoneses en La Nueve', les dijeron que iban a formar parte del Ejército Norteamericano y que iban a pasar a Francia a través de Normandía: "acostumbrados a combatir en la Guerra Civil Española con cualquier medio a su alcance, tenían que aprender a combatir desplazándose rápidamente en potentes vehículos y con modernas armas automáticas". Tras un periodo de intensa instrucción, a finales de mayo de 1944 la división es trasladada a Inglaterra, a la espera de su desembarco en Francia.

"Tras una tensa espera en el barco que la ha transportado hasta Francia, La Nueve desembarca el 4 de agosto, cantando "La cucaracha" por la lentitud de la compleja operación. La división se pone en marcha con la misión de apoyar a los estadounidenses frente al contraataque alemán en Mortain. En esos primeros días el III Batallón del RMT está en reserva, así que la Nueve tardará algún tiempo en entrar en combate", explica la Asociación Histórico Cultural C. La Nueve (A.H.C.C La Nueve).

Los americanos no querían liberar Paris, porque temían una gran hambruna y además Hitler había mandado dinamitar todos los monumentos, según explica Pilar Barranco. "Hay muchas discrepancias de quien dio la orden de entrar a Paris con La Nueve, los historiadores dicen que la dio el propio De Gaule y los supervivientes que fue un alto cargo del ejército. Sin embargo, lo relevante es que La Nueve es la primera que entra en Paris y planta cara a los nazis", expone Barranco.

La A.H.C.C La Nueve reconstruye la llegada de los soldados: "Son las 20:45 cuando se alcanza la parisina Puerta de Italia. El jeep de Dronne pasa a la cabeza de la marcha. En ese momento la plaza se encuentra llena de personas que, al escuchar el estruendo de los vehículos, huye aterrada pensando que son alemanes. De pronto alguien grita: "Son americanos" y las tropas se ven rodeadas de una muchedumbre que, literalmente, enloquece al grito de: "Los franceses, son los franceses", al comprobar su verdadera identidad".

Martín Bernal sería uno de los 70 hombres que llegaron al Ayuntamiento de París, donde estaba ya la Resistencia, en la acción militar que simbolizó la reconquista de la ciudad tras la ocupación nazi.

El 25 de agosto, el grueso de la división entra en Paris y se despliega por la ciudad, eliminando la resistencia alemana. Al día siguiente, Paris está bajo control y tiene lugar la manifestación en la que De Gaulle escenificará su gran momento histórico descendiendo por los Campos Elíseos y caminando hasta la catedral de Nôtre Dame. "El honor de escoltar el cortejo, durante el que se producirá un confuso tiroteo, corresponde a La Nueve por haber sido la primera en entrar en la capital de Francia. Es en ese momento cuando la cámara capta algunas de las imágenes más conocidas de los españoles de Leclerc, incluso una corta película con el imperfecto color de la época", explican desde la A.H.C.C La Nueve.

Tal y como cuenta Isabel Vaquero Garcés, su sobrina nieta, Martín Bernal formaba parte de la guardia personal de Leclerc, "el más alto de todos al que se ve en las fotos es mi tío. Una vez que liberaron Paris siguieron combatiendo hasta llega al nido de águilas. Martín orinó sobre el sillón de Hitler". Cuando terminó la guerra se quedó a vivir cerca de Paris y se reencontró, meses después, con su hermano, que había estado en el campo de concentración de Mauthausen. Los dos hermanos abrieron una zapatería en una ciudad cercana a París, en la posteriormente montarían la imprenta Las Góndolas, un centro de cultura política sobre la CNT.

"Reclamó a su mujer y a sus dos hijas, que estaban en España, y se tuvieron que casar por poderes, ya que eran gente de izquierdas que nunca había querido casarse. Nació su hijo allí e hicieron allí su vida. En el 86 le concedieron la mayor distinción militar francesa", explica Vaquero. Martín Bernal solo volvió a España de vacaciones, a partir de los años 70 con el fin de la dictadura, "cuando Franco cae enfermo él encargó un pavo a su carnicero porque había prometido que el día que Franco muriera se comería un pavo", recuerda su sobrina nieta.

Historia silenciada

La historia de La Nueve se había silenciado, no aparecía ni en la historiografía francesa ni en la española, "en la española tenía sentido puesto que estábamos en dictadura, pero en la francesa era muy extraño", comenta Barranco. Ella llevaba unos años investigando y propuso a RESONAR hacer un documental sonoro sobre este episodio de la historia.

"Le propusimos una combinación de rigor histórico y una ficcionalización de la historia. Pilar me plantaba la historia tal cual y yo me he inventado situaciones y un hilo conductor, la dramatización del relato. Hemos creado personajes basados en personas que han existido y hemos dramatizado un poco la historia para conseguir que llegue a la gente, porque escuchar una pieza de 40 minutos requiere quedarse con atención. Por eso hemos optado por este formato, al que se une un diseño sonoro que contribuye a que el espectador esté atento", explica Miguel Deza, co-guionista del documental.

Explica también que consideraban importante hablar de este tema y darle voz a la historia de "los republicamos españoles que murieron defendiendo la libertad contra el fascismo luchando en Europa. Se merecen atención sobre su historia y es toda una gesta llevada a cabo por nuestros antepasados".

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