La NuEra cierra en Ara (Huesca) su edición más emotiva hablando de la muerte para celebrar la vida
La Muestra de Cine para la Nueva Era Rural La NuEra ha clausuardo este fin de semana en Ara (Huesca) su sexta edición, probablemente la más emotiva desde su creación. Durante dos jornadas, cineastas, artistas, investigadores y público han compartido proyecciones, conciertos, exposiciones y debates en torno a la muerte, abordada no como un final, sino como una oportunidad para reflexionar sobre la memoria, los cuidados, la despoblación, los rituales y aquello que permanece cuando las personas ya no están.
La edición arrancó de una forma inédita en la historia de la muestra. La compañía El Eventario y Cía KonRasmia condujo al público desde la plaza de Ara hasta el espacio 3piedras mediante una teatralización itinerante cargada de humor y referencias a la vida de los pueblos de antaño. La inauguración oficial contó con la presencia de Carlos Sampériz, diputado de Cultura de la Diputación Provincial de Huesca; Olvido Moratinos, presidenta de la Comarca de la Jacetania; Lucía Guillén, en representación del Ayuntamiento de Jaca; y Sofía Mínguez, de Fundación Caja Rural de Aragón.
La primera gran emoción del fin de semana llegó con la proyección de 'Los destellos', de Pilar Palomero. La lluvia apareció durante los últimos minutos de la película, dedicada al acompañamiento en el final de la vida, pero nadie abandonó su asiento. El coloquio previsto tuvo que trasladarse a un espacio cubierto, generando de forma inesperada una atmósfera íntima y cercana que convirtió la conversación entre Pilar Palomero y la periodista Teresa Azcona en uno de los momentos más especiales de la muestra. Durante más de una hora se habló de muerte, duelo, cuidados y del poder sanador del cine. La directora destacó la cercanía y la energía colaborativa que caracteriza a La NuEra, afirmando que encuentros como este recuerdan por qué merece la pena hacer cine.
La mañana del sábado estuvo dedicada a la memoria histórica y a las persecuciones de brujas en el Pirineo con la proyección del documental 'La caza de brujas en Lapurdi' y el posterior encuentro con Alicia Gallán. Paralelamente, la narradora Sandra Araguás acercó estas reflexiones al público infantil a través del taller 'Conviviendo con la muerte'. La jornada continuó en un ambiente festivo con el vermut musical de DJ Luna Roja, antes de dar paso a uno de los hitos de esta edición: la entrega de premios del I Concurso de Cortometrajes para Centros Educativos de la Jacetania, que contó con el apoyo de la Comarca.
La iniciativa, impulsada por La NuEra para acercar el cine y la reflexión sobre el medio rural al alumnado de la comarca, reunió a numerosos centros educativos. La gala, presentada por el cineasta Alejandro Portaz, llenó por completo el espacio cubierto del festival. El primer premio fue para la Escuela Bosque Abellota, el segundo para el CEIP Los Arañones de Canfranc, el tercero para el Colegio Monte Oroel y el cuarto para Escuelas Pías. Los galardones contaron con el patrocinio de Fundación 3piedras, Camping El Arrebol y ACOMSEJA.
La tarde estuvo dedicada a la despoblación y al territorio a través de la proyección del cortometraje 'Balar en silencio' y del posterior encuentro con sus directores, seguido de una mesa redonda que reunió al escritor Enrique Satué y a la periodista Virginia Mendoza, dos de las voces más reconocidas en la reflexión contemporánea sobre el mundo rural.
La música volvió a convertirse en uno de los grandes lenguajes de encuentro de La NuEra gracias al concierto de Ester Vallejo, que con una propuesta profundamente vinculada a la memoria y a las raíces, logró crear uno de los momentos de mayor conexión colectiva de todo el fin de semana.
La noche culminó con la proyección de 'Balandrau, viento salvaje' y la presencia de su director, Fernando Trullols. Recién llegado del rodaje en Senegal de su nueva serie, 'Todo lo necesario', el cineasta quiso mantener su compromiso con la muestra atraído por la singularidad de una propuesta que permite compartir el cine desde la cercanía y el diálogo.
La historia de la tragedia del Balandrau resonó entre las montañas pirenaicas que rodean Ara, convirtiéndose en un homenaje a quienes perdieron la vida en la montaña, a quienes sobrevivieron y a quienes dedican su vida al rescate y al cuidado de los demás. Tras la proyección, el público guardó un sobrecogedor minuto de silencio en recuerdo de las víctimas de la montaña y de todas las personas que ya no están. El posterior coloquio, conducido por la directora de la muestra, Beatriz Bañales, se convirtió en una conversación profundamente humana sobre la muerte, la memoria, el amor y la solidaridad que atraviesan la película.
Visiblemente emocionado por la acogida recibida, Trullols definió su paso por La NuEra como “un regalo” y destacó la energía de cooperación y humanidad que había encontrado durante su estancia. Como gesto simbólico, entregó a la organización uno de los pequeños Playmobil que durante el rodaje representaban a las personas fallecidas en el temporal, para su custodia como homenaje a las víctimas y, especialmente, al joven montañero Asier Bárbara, fallecido en Panticosa.
Alrededor de 400 personas participaron en las distintas actividades programadas durante el fin de semana. Sin embargo, más allá de las cifras, esta sexta edición será recordada por haber abierto una conversación colectiva sobre una realidad que habitualmente permanece oculta. Muchas personas expresaron su agradecimiento por encontrar un espacio donde hablar de la muerte con naturalidad, compartir experiencias y recordar a quienes ya no están.
Según su directora, Beatriz Bañales, “esta edición ha dado sentido a muchas de las razones por las que nació La NuEra. Hemos comprobado que cuando generamos espacios seguros para hablar de aquello que nos atraviesa como seres humanos surge algo muy valioso: conexión, escucha y comunidad. Hablar de la muerte nos ha permitido, en realidad, hablar de la vida”.
Con esta sexta edición, La NuEra reafirma su vocación de ser mucho más que una muestra de cine: un espacio de encuentro donde la cultura, el territorio y las personas dialogan sobre aquello que realmente importa.
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