La antigua CAI sale del consejo de Ibercaja en plena reestructuración del negocio

La presencia de los representantes de la antigua CAI en el consejo de administración de Ibercaja ha durado cinco años
  • La entidad confirma en el primer semestre de este año su dependencia de las comisiones: da 75,9 millones de beneficio neto tras cargar a sus clientes 191,4 por sus servicios, un 2,2 % más que de enero a junio de 2018

Día histórico para las finanzas aragonesas: la antigua CAI (Caja de Ahorros de la Inmaculada) sale del consejo de administración de Ibercaja Banco, la entidad que le absorbió en 2014 junto con Caja3 dentro del proceso de bancarización y concentración de las cajas de ahorro impulsado por el primer Gobierno de Mariano Rajoy.

Los clientes de Ibercaja ya pagan más de un millón de euros diarios en comisiones

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Ibercaja Banco ha comunicado esta mañana a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) mediante un hecho relevante el cese como consejeros de Juan Pemán, presidente de la CAI desde mayo de 2010, y de Jorge Simón Rodríguez, de Caja Círculo de Burgos, tras “haberse extinguido, con fecha 24 de julio de 2019, los compromisos adquiridos” entre esas entidades.

La CAI tendrá a partir de ahora una representación indirecta en el principal órgano de gestión del banco aragonés. Será a través de Emilio Jiménez Labrador, de Caja Badajoz, entidad con la que la antigua Caja de Ahorros de la Inmaculada ha decidido “agrupar sus acciones y concertar sus votos”, según consta en el mismo hecho relevante.

Paralelamente, Jesús Barrero deja su puesto de consejero para seguir únicamente como secretario de ese órgano mientras Víctor Iglesias era renovado para cuatro años más como consejero delegado.

Cinco años después de la fusión

Estos movimientos llegan cinco años después de que Ibercaja absorbiera Caja3 en una de las escasas operaciones de saneamiento en las que, según los datos del Banco de España, el Estado ha recuperado todo el dinero inyectado (407 millones), en este caso destinado a dar solvencia a la fusión fría de la CAI con las cajas de Burgos y de Badajoz.

Y llegan también en pleno proceso de reestructuración del banco aragonés, con operaciones como la venta a bajo precio de una cartera de 534 millones en créditos dudosos vinculados al ladrillo a finales de junio para reducir su morosidad y aumentar su solvencia o la venta a Caser, un año antes, de su participación del 50 % en CAI Seguros.

Los cambios en el consejo, que reduce a once su número de miembros, coinciden con los nuevos preparativos de la varias veces aplazada salida a bolsa de Ibercaja Banco y con los rumores de nuevas fusiones y absorciones, en varios de los cuales suena con fuerza una entidad para nada ajena a la deriva del sector y al gripado del negocio tradicional en los últimos años.

La dependencia de las comisiones y el gripado del negocio

Las últimas cuentas comunicadas por Ibercaja a la CNMV dan fe de esa caída y de la dependencia que la entidad tiene de las comisiones: cerró el primer semestre de 2019 con unos beneficios netos de 75,9 millones de beneficio neto tras cargar a sus clientes 191,4 por sus servicios, con un aumento del 2,2 % con respecto al mismo periodo de 2018, en una proporción que, no obstante, mejora el ratio del ejercicio anterior, con 40,8 millones de ganancia neta por 375,6 de comisiones, un 2,5 % más que en 2017.

Los 278,1 millones anotados en margen de intereses para un volumen de 32.900 en créditos, dos tercios de ellos hipotecarios, sitúan la rentabilidad del negocio tradicional de la banca, que son los préstamos, en un 0,84 % para el primer semestre de este año.

Ese margen lleva tres años congelado, mientras que las comisiones han crecido en ese periodo un 15,7 %, al pasar de los 165 millones del primer semestre de 2016 a los 191 de este. Su peso en el negocio ha pasado del 37,2 % al 40,6 %.

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