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El Prismático es el blog de opinión de elDiario.es/aragon. 

Las opiniones que aquí se expresan son las de quienes firman los artículos y no responden necesariamente a las de la redacción del diario.

A este partido no lo conoce ni la madre que lo parió

Allá por 2010, Alfonso Guerra, muy crítico con la línea política de Rodríguez Zapatero y a cuenta de unas primarias que en ese momento se celebraban en Madrid, le espetó al secretario general una frase que con los años se ha demostrado muy certera: “A este partido no lo conoce ni la madre que lo parió”.

Si en 2010 al partido socialista ya no lo conocía ni su propia madre, qué decir del momento actual en el que el PSOE ha saltado por los aires y las dos facciones en que se ha roto dirimen sus diferencias entre navajazos y bochornosas acusaciones de fraude o sobre la legitimidad de las decisiones tomadas en los últimos días.

El seno del PSOE ya no es ese polvorín del que hablaba Alfonso Guerra hace seis años, ahora, y por mor del pulso fratricida ganado por Susana Díaz y sus partidarios, es un barco que se hunde mientras su capitán ha sido colgado del palo de mesana y los amotinados reman en mil direcciones sin ser capaces de determinar cuál va a ser su destino.

El prestigio, la honorabilidad y sobre todo la admiración por este partido centenario, ¿quien no ha tenido o tiene un abuelo/abuela socialista?, se ha ido al garete. Su pasado de luchas a lo largo de más de cien años, siempre en primera línea, en pos de la libertad y la democracia ha devenido en lo más parecido a un paisaje arrasado tras una hecatombe de proporciones bíblicas en la que las críticas, las acusaciones, los navajazos e incluso la certeza de que se ha dado un golpe de mano, son difíciles de negar.

Tiempo habrá para que los militantes socialistas se manifiesten tras las bochornosas imágenes de este fin de semana y sobre el modo en que ha sido desalojado Pedro Sánchez de la Secretaría General a manos de los críticos. Ya lo hicieron los dirigentes más afines a la señora Díaz, prestos a posicionarse junto al caballo ganador y seguir así gobernando sus baronías.

La guerra fratricida de este fin de semana parece que nos ha hecho olvidar que aparte de quitar de en medio a un secretario general elegido mediante primarias por los militantes, lo que subyace tras el motín en la filas socialista es el dilema entre la posibilidad de una abstención, opción Susana Díaz, que daría nuevamente a Rajoy la posibilidad de otros cuatro años de insoportable gobierno o ese “no es no” que Sánchez ha estado repitiendo hasta la saciedad y que ha precipitado su cese.

En Aragón y en su capital Zaragoza las cosas estaban muy claras desde el principio: todos con la lideresa del sur. Todos salvo Susana Sumelzo que se ha inmolado junto a Pedro Sánchez pagando con creces su osadía, solo hay que ver el ensañamiento y la campaña orquestada por sus propios compañeros de partido. El resto de barones y baronesas con el locuaz Javier Lambán a la cabeza ya se habían posicionado mediante varios comunicados y declaraciones de ferviente adhesión. El último el del 29 de septiembre firmado y rubricado en nombre de sus agrupaciones locales en Zaragoza.

Susana Díaz era y es el caballo ganador al que apostarlo todo mediante la huida de los representantes zaragozanos y aragoneses del Comité Federal, ese barco que tenía más agujeros que un queso. Cabe esperar que en el caso de las agrupaciones locales, este documento fuera previamente discutido y aprobado por sus miembros.

Y en esa estamos, esperando que tras el motín se aclaren hacia dónde van la simpar lideresa y sus partidarios. Sin duda la dirección que tomen afectará al futuro del partido y al conjunto de los socialistas pero también al resto de los ciudadanos, que nos vemos salpicados por unas decisiones que se toman a nivel nacional pero que tienen indudablemente repercusiones a nivel autonómico y local.

¿O acaso no repercuten en las estancadas, una vez más, negociaciones sobre la gobernabilidad del Ayuntamiento de Zaragoza o en las más que tensas relaciones del equipo de gobierno con el presidente Lamban y su rácano Consejero de Economía? El señor Pérez Anadón ha repetido la orden: aquí todos y todo parado hasta que se resuelva el conflicto.

En la plaza del Pilar, será por su cercanía a las catedrales y a la Delegación del Gobierno, parece que el partido socialista y sus concejales lo tienen muy claro. Les importa tan poco el gobierno de la ciudad y sus ciudadanos como las Ordenanzas y los Presupuestos del Ayuntamiento de Zaragoza. Prefieren seguir la senda que les marcan desde Madrid y La Aljafería, y votar con el Partido Popular y con Ciudadanos propuestas políticas y económicas marcadamente anti sociales que castigan a los y las zaragozanas. Ahí es donde de verdad se retratan los concejales socialistas, votando a favor de los que más tienen para que a la hora de recaudar los impuestos se siga favoreciendo a los de siempre. La pervivencia del bipartidismo manda.

No me extraña que muchos socialistas afirmen que “éste no es su partido” mientras se preguntan entre dolidos y perplejos si aún son “un partido de izquierdas”

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