La portavoz del PSOE en Zaragoza toma represalias contra el concejal Horacio Royo: le deja sin Urbanismo y sin distrito
La crisis interna que afronta el grupo del PSOE en el Ayuntamiento de Zaragoza ha vivido este jueves otro capítulo. Y de calado. La portavoz, Lola Ranera, ha decidido tomar represalias contra el concejal Horacio Royo y le ha apartado de la portavocía de Urbanismo, una de las más importantes y más complejas, y también le ha dejado sin la presidencia de la junta municipal de distrito del Rabal, que ocupará ella misma.
Esto sucede tres semanas después de que Royo saliera derrotado en su punga con el asesor municipal Eduardo Cariñena, el candidato impuesto por el sector de Pilar Alegría, en las primarias de la agrupación del Rabal. Ahora, el edil –uno de los de mayor peso en los últimos años en el grupo socialista– se quedará la comisión de Presidencia, Relaciones Institucionales y Seguridad Ciudadana.
En realidad será un intercambio, porque su puesto en Urbanismo lo ocupará la concejal Ros Cihuelo, actualmente en Presidencia. Los cambios, en todo caso, no se harán efecto antes de la semana que viene, con lo que la imagen que transmitirá el partido el lunes, cuando hay prevista una reunión de la Comisión de Urbanismo, será llamativa: con un portavoz sin cargo.
La decisión se ha adoptado en una reunión del grupo celebrada esta misma mañana. Los cambios, según han trasladado oficialmente los socialistas, “se afrontan con el único objetivo de ganar las próximas elecciones de mayo de 2027 y que el Partido Socialista gobierne ante la deriva de las políticas del Gobierno de Natalia Chueca y sus socios de la ultraderecha”.
Las relaciones entre Ranera y Royo nunca han sido buenas, incluso antes de que la portavoz –que fue candidata del PSOE en 2023 por decisión del entonces secretario general Javier Lambán, y pese a que desde el partido se le reclamó una alternativa por el escaso peso político de la representante municipal– cambiara de bando y pasara a apoyar al sector de Pilar Alegría el pasado mes de enero, en plena lucha entre los dos bandos por la renovación del partido.
Pero el clima empeoró notablemente a raíz de la ruptura de Ranera y creó un cisma en el grupo municipal que aún se mantiene.
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