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La ubicación del nuevo hospital Royo Villanova se decidirá en un proceso de participación: hay cuatro opciones

El consejero aragonés de Sanidad, Ángel Sanz, en la reunión del Consejo de Salud celebrada este jueves.

ElDiarioAragón / Europa Press

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El Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón maneja cuatro posibles ubicaciones para el futuro Hospital Universitario Royo Villanova, llamado a ser centro de referencia para los más de 200.000 vecinos que viven en la margen izquierda de Zaragoza, y para ello ha abierto un proceso de participación.

Frente a la Academia General Militar y la A-23, en el barrio rural de San Gregorio, en La Ronda de Boltaña, y en la carretera de Cogullada, entre Mercazaragoza y el río Gállego, son los cuatro emplazamientos que el consejero de Sanidad, Ángel Sanz, ha presentado en el Pleno del Consejo de Salud de Aragón, máximo órgano colegiado de participación ciudadana en materia sanitaria, con el fin de abrir un periodo de consulta de un mes –la próxima reunión es el 22 de octubre– para recibir aportaciones sobre el futuro centro hospitalario, cuya construcción el Ejecutivo se compromete a iniciar en la presente legislatura.

El proyecto, que ya cuenta con el plan funcional, elaborado en la pasada legislatura, plantea un centro hospitalario general de carácter modular con margen de crecimiento, que ampliará la actual cartera de servicios con más especialidades y tendrá capacidad para atender el probable incremento de población de su área de influencia.

Para ello, el futuro hospital triplicará la superficie actual, pasando de 28.000 metros cuadrados a 78.000 metros cuadrados; pasará de 258 a 356 en habitaciones de uso individual y capacidad para duplicar su uso; contará con 12 quirófanos frente a los siete actuales; y de UCI, unidades de semicríticos y unidades de reanimación anestésica se pasará 28 a 52 puestos.

El centro, que aspira a adquirir la condición de universitario potenciando su carácter investigador, integrará las tecnologías más avanzadas y mejorará las actuales comunicaciones. Además, el proyecto contempla que el hospital sea sostenible en el uso de la energía y del agua, que recicle los residuos y minimize la huella de carbono y que mejore la calidad de los accesos. Cuestión esta última a la que la Asociación de Enfermos de ELA ha contribuido con una serie de aportaciones.

“La construcción de un nuevo edificio nos brinda la oportunidad de diseñar desde cero, desde la propia ubicación que hoy planteamos, una infraestructura de referencia, concebida para responder no solo a las necesidades actuales, sino una infraestructura tecnológica y avanzada pensada para responder a los retos asistenciales de las próximas décadas”, ha destacado el consejero de Sanidad del Gobierno de Aragón, que ha remarcado que será el primer hospital público que se construya en Zaragoza desde la constitución de la comunidad autónoma en 1982.

Las opciones

Sanz ha eludido establecer un plazo concreto para ver el hospital en funcionamiento como sí hizo su antecesor en el cargo, José Luis Bancalero, que habló de iniciar las obras en 2027 y fijó su apertura en 2030. “El adelanto de las elecciones, por supuesto, ha producido un parón y ahora estamos tratando de recuperar el ritmo”, ha argumentado.

Los plazos dependerán también de la ubicación finalmente escogida, según ha apuntado el consejero, por cuanto hay opciones que requerirían “ajustes en el plan urbanístico”, así como iniciar procedimientos de expropiación, con la demora que en ocasiones entraña la falta de acuerdo y la posible judicialización.

En concreto, ha mencionado que la opción ubicada frente a la A-23, al entrar dentro del área de influencia de la autovía Zaragoza-Huesca requeriría de la intervención del Ministerio.

Sanz ha destacado que la consulta ciudadana constituye un elemento fundamental en el desarrollo de las políticas sanitarias, ya que la implicación social resulta indispensable y ha traído a colación las quejas que ha suscitado la ubicación del nuevo Hospital de Teruel: “Cuando se decidió, si hubiese habido un proceso participativo, como hemos abierto hoy, posiblemente el hospital de Teruel se hubiese ubicado en otro sitio, sin problemas sísmicos, sin problemas de transporte urbano, más próximo a la ciudad. Este proceso yo creo que adquiere un valor importante”, ha reivindicado.

A tenor de los argumentos a favor esbozados por el consejero para cada uno de los emplazamientos, el de la Ronda de Boltaña podría parecer el favorito: “Es una zona próxima a la Universidad de Zaragoza, a la Escuela de Ingeniería y Arquitectura, y también está próxima al barrio de Parque Goya y al Parque Tecnológico DAT-Aliarta. Está bien comunicado, pasa el tranvía por la puerta, tiene bastantes ventajas. Como es un hospital investigador universitario, también tiene aquí ciertas sinergias con esa posible ubicación. Además, su condición de hospital tecnológico, hospital digital, todo ahí se confluye en varios factores”, ha enumerado Sanz.

Sobre el resto de opciones ha destacado que construirlo frente a la Academia General Militar, al pie de la A-23, contaría con una buena comunicación; ubicarlo en el barrio rural de San Gregorio, lo situaría cerca de esa zona de la ciudad; y, la posibilidad de llevarlo a la carretera de Cogullada, entre Mercazaragoza y el río Gállego también le haría estar bien comunicado, según ha valorado: “Todos tienen sus matices, hay que someterlos a debate para poder tomar la decisión adecuada”, ha zanjado.

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