“Perdimos todo y estamos solos”: la desesperación de los vecinos del barrio de Santa Fe (Zaragoza) tras la riada
“Esto es una catástrofe total, lo veo igual que Valencia. Para mí, esta es la zona cero”, repite Javier Harguindeguy, vecino de Santa Fe (Cadrete), mientras carga paladas de barro a la puerta de lo que hasta el domingo era su hogar. Ese día, la crecida del Huerva anegó toda su calle con más de dos metros de agua. Su mujer y su hija pudieron salir corriendo “con el agua a las rodillas” minutos antes de que la casa quedara sumergida. “Nos quedamos sin nada. Perdimos toda nuestra vida, todas las fotos de nuestra historia, el crecimiento de nuestras hijas, las visitas a Argentina con mi familia, no tenemos nada, solamente quedaron los recuerdos en nuestra cabeza”.
El golpe emocional es tan grande como el material. Javier, autónomo y dueño de una pizzería, se enfrenta ahora no solo a la pérdida de su hogar, sino también a la incertidumbre económica: “Tengo el negocio cerrado, ¿cómo voy a comer mañana? Mis hijas no pueden ir al colegio ni a la universidad, y solo nos queda lo que nos han dado los amigos”. El nivel del agua alcanzó los 2,2 metros en su casa, que solo tiene una planta por lo que no pudieron salvar ningún objeto personal. Se mudaron hace dos años y desde la dana del año pasado han vivido “con el corazón en la boca porque no sabíamos que podía pasar”.
El Gobierno de Aragón ha informado hoy de que un dispositivo de casi 200 personas trabaja en la zona, pero los vecinos aseguran que la ayuda oficial es insuficiente. “Los bomberos estuvieron hasta el lunes a media mañana y ya no volvieron. Protección Civil está en alguna casa, pero no hay coordinación. Todo lo estamos sacando nosotros, con palas, voluntarios y vecinos. No hay máquinas suficientes, no hay policía, no hay Guardia Civil, estamos solos”, denuncia Javier. Demanda que el Gobierno de Aragón, así como el Ayuntamiento de Zaragoza, Cadrete y Cuarte, a los que pertenece este barrio, “tendrían que estar presentes. Esto es una catástrofe, no es un problemita”.
El contraste entre la versión institucional y la experiencia en el terreno es evidente. La nota oficial del Gobierno señala que el dispositivo incluye personal de INFOAR, Sarga, bomberos, Protección Civil, Policía Local y Guardia Civil, y que las labores se concentran en la retirada de lodo y enseres en las viviendas más cercanas al río. Sin embargo, Javier asegura que la atención práctica llega solo a unas pocas casas y la falta de coordinación. “Si sales a la calle, no ves a nadie oficial. Solo voluntarios, chavales de Cuarte y Cadrete, que vienen a echarnos una mano. Hasta dos bomberos y dos militares de la UME han pedido días libres para poder ayudarnos como vecinos, no como efectivos”, cuenta Javier. Añade que la gestión de la limpieza es caótica: “Nos dicen que tiremos el barro a las alcantarillas. Hemos sacado más de mil kilos de lodo con palas. ¿Qué sentido tiene? ¿Y los seguros? Si no hay medios ni coordinación, ¿quién nos cubre?”.
La frustración de los vecinos no se limita a la respuesta institucional. Javier señala problemas estructurales que han agravado la riada: acequias colapsadas, falta de limpieza de los barrancos y alertas insuficientes. “Hace un año, cuando la dana, nos salvamos de milagro, estábamos avisados y subimos cosas a sitios altos, aunque al final no pasó nada. Esta vez no hubo aviso, ni alertas ni nada. Si mi mujer no tiene el sentido común de ver que el agua iba a arrasar la casa, hoy estaría viudo y sin hija. La situación es insostenible”, lamenta entre lágrimas.
Familias enteras han quedado sin hogar y sin pertenencias, mientras intentan organizar su vida con la ayuda de amigos y vecinos. “Mi hija mayor está en la universidad y ha perdido sus trabajos y ordenador; la pequeña sus libros y material escolar. No tenemos ropa, no podemos lavar nada, todo lo que tenemos es lo que nos prestan. Es demasiado fuerte. Tenemos suerte de que un amigo nos ha dejado un apartamento donde vivir y que nos están ayudando, pero no es justo que mis amigos tengan que dejar de trabajar para ayudarnos, tienen sus responsabilidades”, explica Javier. Relata también la situación de su vecina, que ha perdido su negocio y su casa y que, además, no tiene donde dormir: “Ha pedido ayuda al Ayuntamiento y no le han dado solución, que se busque la vida”.
Los vecinos critican la gestión de los recursos municipales. “El Ayuntamiento de Cadrete tiene que sentarse y asumir responsabilidades. No puede ser que nosotros tengamos que limpiar acequias y carreteras que no nos pertenecen, pagando miles de euros. Nos encontramos solos, con la presión de perderlo todo y la incertidumbre sobre cómo seguiremos adelante”, denuncia.
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