Rajoy y otras: ustedes no saben con quién están hablando
¡Qué pocas alegrías hay siempre en la casa del pobre! Intenta cualquier ciudadano respetable cumplir con sus deberes, uno debe estar bien informado, se dice a sí mismo, pero aquí, allá y acullá los medios en general, prensa, radio y televisión, y las redes sociales en particular, sacan martillos y hachas de sus adentros para agredirnos de mala manera y con violencia. ¿Cómo aguantar el espectáculo cómico de Mariano Rajoy, Dolores Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, mintiendo como bellacos y sacudiéndose las pulgas de la infamia, disfrutando, además, de ese extraordinario momento en el que son conscientes de que se están riendo de usted, de mí y de aquel de allá? Vengan a por otra, lechuguinos, que nosotros somos los intocables, los que siempre estamos por encima del populacho, quiénes son esos fiscales para ponernos en aprietos, qué se creen esos abogaduchos de la acusación, todos ellos rojos peligrosos. Hice, hago y haré lo que me viene en gana, porque para eso he tenido, tengo y tendré a unos jueces felpudo de lo más apropiado y cortés, qué habano desea usted, don Mariano, que se lo enciendo gustoso, siéntese por aquí doña Dolores, que ya pongo a sus pies el escabel.
Espectáculo lamentable, todo un presidente del Gobierno, una vicepresidenta y una ministra de Defensa, secretaria general del partido, además, luciendo ante el respetable su desconocimiento de todo lo que pasaba a su alrededor, y negando - ¡qué descarados! – haber dicho lo que ya ha oído toda España que sí han dicho, incluidos sus compañeros de gobierno y los miembros de esa Sala de la Audiencia Nacional que hacen, tipos desahogados, ah, esa Teresa Palacios, dignísima sucesora de aquel juez que se llamaba García Castellón, el de los tres monos, alfombra persa con el PP, como si oyeran llover y todos sabemos que no son ni sordos ni tontos. Duele ver el escaqueo de los pillos y truhanes ante sus responsabilidades, no nos merecemos los españolitos de a pie tanta desvergüenza. Gürtel, Kitchen, millones de euros en mordidas, en maletas en Suiza, policías corruptos hasta las cachas. Y ellos: a mí, plim, ya pagarán otros por mis muchos pecados. O no, que ya puestos, lo mismo en esta cosa sucia y viscosa del espionaje de la policía patriótica se van todos de rositas. ¿De verdad que les extraña la impunidad de esos heraldos de la derecha más rancia, cuánto queremos a esa justicia también patriótica?
¿Ábalos, Koldo, señoritas de compañía y tutti cuanti? También, claro. Sumen este asco al anterior. Y como los jueces así lo han querido - ¿por qué?, ¿para qué? - fluyen los juicios solapados en el tiempo, aderezados unos y otros con sus muchas miserias, abiertos los cuerpos en canal. Queda, además, mucha tela que cortar en esta trama que chorrea grasa de chicharrones. Y esperen que a poco nos llegará Cristóbal Montoro y sus cuates de Hacienda somos todos, pero unos más que otros. No, nos solazamos los pobres en nuestras casas, que estas desvergüenzas engordan a los de siempre, a esa ultraderecha que vocifera son todos iguales, inmersos ellos mismos en el barro hasta las rodillas.
“Prioridad nacional”, graznan los cuervos. Unos y otros, Vox y PP, que si los primeros presumen de sus barbaridades, lo llevan en la sangre como los escorpiones, los de Núñez Feijóo, miseria tras miseria, patitas endebles, principios siempre en venta, han demostrado una vez más su peor cara, incapaces de mostrar dignidad cuando hace falta. Hasta la Iglesia les ha plantado cara, a ver con qué jeta viene usted a comulgar, el mismo señor y la misma señora que desprecia al emigrante que explotan, ellos, que tanto rezan porque el pan de cada día lo sea para todos, sin distinción de raza o credo. ¿O era una mentira piadosa, solo para quedar bien con las monjitas del colegio, qué buenas son que nos llevan de excursión? Y error político tremendo esa humillación ante las fieras. “Copiar, cooptar o integrar a la ultraderecha a un gobierno no la neutraliza. Nunca lo ha hecho. Solo la vuelve más fuerte. Solo contribuye a la expansión de la epidemia ultra”, cuenta con muy buen criterio Franco Delle Donne en “Epidemia ultra: Del fascismo europeo a Silicon Valley”.
Y el PP lo ha hecho en Extremadura y Aragón - ¿María Guardiola y Jorge Azcón se aguantan la mirada cuando se ven en el espejo? – y lo hará allá donde les imponga su credo Santiago Abascal, verbigracia en Castilla y León. El partido de Génova, transmutado hasta la nada por un Feijóo inane, se ha convertido en ese espectro que anda por los pasillos asustado de sí mismo y aterrorizado ante la posibilidad de que Vox se les aparezca en la próxima esquina. Pero ya han caído todo lo bajo que podían hacerlo y nunca, jamás, así se pongan los dizques moderados del partido haciendo el pino, podrán quitarse de encima la losa de los sucios pactos con los ultras respecto a la emigración o la violencia de género, y su indecente política respecto a Trump o Israel. Están vacíos, son inconsistentes y febles ideológicamente como un papel de fumar. Núñez, Tellado o Díaz Ayuso pisan y ya no crece la hierba. No entienden, o no quieren entender, que la estrategia de Vox es cristalina: de imposición a imposición para lograr el póquer de ases cuando se les necesite, si es que eso ocurre, allá en 2027 para gobernar España. Para entonces sus exigencias antidemocráticas, iliberales las llaman ahora los politólogos cursis, ya habrán pasado por las tragaderas de una derecha con una bocaza tan grande como un buzón de correos. Un paseíllo. El andaluz Juan Manuel Moreno Bonilla, años haciéndose un traje a medida en su chiringuito y asustado viendo la vaina, los espanta: ¡quita, bicho!
Permitan al Ojo, ya que ha citado al presidente andaluz, que les haga una reflexión sobre la marcha. ¿Ha hecho el presidente andaluz del PP una legislatura brillante? ¿Ha solucionado los problemas de la sanidad en su comunidad, tan golpeada, y no hablamos solo de la gestión -salvaje, criminal- de unos cribados? ¿Quizá se ha lucido en Educación, en problemas de dependencia? Nada, cero absoluto. Eppur si muove. Y ahí tienen todas las encuestas, incluido el CIS de Tezanos, Moreno al borde de revalidar la mayoría absoluta. Cien, doscientos, mil asesores podrán tener el PSOE y La Moncloa, pero resulta que todos ellos no han sabido estudiar con provecho el fenómeno. ¿Qué hacen mal los socialistas? Muchas cosas, dirán ustedes. Y con razón. Pero quizá mirando al que gana se evitan derrotas tontas. Por ejemplo, poniendo a competir en el penúltimo momento a una candidata que lleva años fuera de la comunidad. Si es buena o mala política, a lo mejor no es ese el mayor atractivo que debe tener alguien que aspira a cumplir con las necesidades de unos ciudadanos que han visto, pasmados, cómo ese partido del que usted me habla se ha desangrado en batallas internas, primero un candidato y luego otro, éste me gusta más, éste menos, ahora sí, luego no. Pasó con Pilar Alegría - ministra, ¿y qué? –, pero no ocurrió lo mismo con Carlos Martínez, el alcalde de Soria, 18 años en la mina y puede pasar, o eso dicen los sondeos, con María Jesús Montero. Serán muy listos, pero les cuesta sacar lecciones de las realidades evidentes.
Qué bien Sánchez con Trump y Netanyahu. Pero no basta.
Pico y pala, y en el terruño.
Adenda. Decimos de Trump. Hay que ver ese hotel, el Hilton de Washington, que ya hace 45 años vivió el intento de asesinato de Ronald Reagan. Pues el servicio secreto insiste en celebrar allí sonoros festejos. Sus muchísimos integrantes serán como armarios y tendrán mucho servicio de inteligencia, pero son unos zotes. Como se ve, cualquier pirado aunque con escasa preparación de magnicida, es verdad, se puede pasear por el vestíbulo donde está el presidente y sus mariachis con “varias armas”. Se entiende, porque muy posiblemente en la CIA pase como en el Pentágono, que hay un loco al mando que echa a todos los altos cargos que no le gustan, que aquella corte es más bien una comedia bufa, aderezada con el terror que exhalan esas alimañas, incluido el propio presidente.
Ahí está Irán. ¡Qué guerra tan estúpida, que bruto el magnate naranja! La salvajada sólo tiene sentido para el verdadero amo del cotarro, Benjamín Netanyahu, que asesina y bombardea allá donde se le antoja, que toda aquella zona es suya. Mientras, los europeos, así les rejonee España o Irlanda, ni se mueven.
Canallas. Gentuza.
Sobre este blog
El Ojo izquierdo nació en El País en 2010 y prolongó su vida durante diez años en la cadena SER, con vivienda propia en el Programa Hoy por Hoy, primero con Carles Francino, después con Pepa Bueno y finalmente con Àngels Barceló.
Ahora se instala con comodidad en elDiario.es, donde es de esperar que se mantenga incólume la aviesa mirada de su autor, José María Izquierdo.
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