Horror, mugre y un poquito, sólo un poquito, de esperanza
¿Cómo empezar una conversación sin mencionar a Trump? ¿Cómo no escribir esa misma maldita palabra según rozas el teclado para escribir este articulillo? Es ese tipo que anda por allí y que dice cosas como “Abrid el puto estrecho, locos bastardos, o viviréis en el infierno”, y entiende, o eso quiere hacernos creer, que se trata de un gesto de diplomacia inteligente y honesta. Así que en ésas estamos, esperando a que el mundo vuele porque a este salvaje le han hecho presidente del país más armado del mundo unos salvajes como él.
Qué semanas más horribles hemos empezado a vivir este lunes. Kitchen y Ábalos nos avergüenzan, nos hieren, nos golpean. A los dirigentes del PSOE y del PP, a sus militantes, a sus votantes. Es, verdaderamente, repugnante escuchar esas cintas, esas conversaciones telefónicas, darte de bruces con el asco y la porquería. Imposible que los ciudadanos nos creamos que todos sus compañeros, sus jefes, sus subordinados directos, sus compañeros de barra o de club de golf, sus esposas o sus maridos no intuían que algo raro transmitían aquellos individuos. Y nadie, nadie, absolutamente nadie, levantó una mano para decir basta en los comités internos, esto hay que pararlo como sea. Optaron, en cambio, por los elogios desmedidos y humillantes. Con ello vivirán en sus conciencias. Mucho tendrán que trabajar Pedro Sánchez y los socialistas para recuperar credibilidad. Y mucho, mucho, deberían hacerlo los grandes jefes del PP, que varios de ellos bien que engordaron a sus ubérrimas ubres.
O sea, el Ojo quiere decir que todos los políticos son unos ladrones y unas canallas y hay que colgarlos del palo de la Mesana, etcétera, etcétera. Pues no, claro, eso se lo deja a los muy decentes ejemplares de Vox, simplemente envueltos en ricos chanchullos económicos. Aceptemos todos que unos y otros de los que usted me habla, Ábalos, Koldo, Aldama, Fernández Díaz, Villarejo, Francisco Martínez son tipos bastante despreciables. Pero conviene afinar en la catalogación y selección de los tipos a estudiar. Si Linneo no hubiera dedicado su vida a la observación científica, la berza se seguiría llamando berza, como debe, y no Brassica oleracea var.veridis, y nuestro rico besugo no se conocería como Pagellus bogaraveo. Saberlo no mejora el sabor, pero nos facilita mucha información relevante sobre verdura y bicho. Importante conocimiento para saber en qué oscuros fondos han hurgado unos y otros. Y con qué mañas.
De tal modo que el muy pío Jorge Fernández-Díaz, Ave María Purísima, su espectacular caída del caballo se produjo en Las Vegas, rodeado de casinos y scorts, y Ábalos o Koldo, a la rica chistorra y las novias con piso y empleo pagado por todos, son igualmente odiosos de libro, pero unos hay que meterlos en el cajón de los hombres de Estado que actúan por mandato divino para salvar a los buenos, una gaveta para políticos tan admirables, y otro para esos hombrones que le chorrea por los brazos la grasa del tocino. Por ordenarnos la cabeza. Quizá por estas cosillas, la prensa de la caverna, que siempre nos es tan grata, deja para segundo, tercer o cuarto plano el juicio sobre la Kitchen para llevar la gran tinta al juicio de mañana. Visionarios, estos bizarros cancerberos de la derecha más vendida y más cerril. Unos juicios, por cierto, pasto de leguleyos y catedráticos listísimos. Que el señor de la justicia nos proteja.
No hay mejor ni peor chorizo, perdonen la familiaridad, pero son distintos. Ahí se agarran los suyos, defendiendo, aunque sea totalmente indefendible, el comportamiento de unos y otros: actuaban por motivos superiores, los ciudadanos los primeros, nos rompíamos las cajas por su bienestar, cuánto sudor, cuántas lágrimas, venga esa condecoración por nuestra ciega dedicación. No se lo crean y nada les exime de su turbio y deplorable proceder. Caiga sobre ellos la ley, pero por favor, que sea sobre todos, y que en el camino no vuelva a aparecer un juez García Castellón que libre a Rajoy y Cospedal de la conspiración porque sí, porque ellos se lo merecen. Kitchen y sus aledaños dan para mucho. Una tontería. El exministro conserva una colaboración diaria en el diario La Razón, dirigido por nuestro muy admirado catedrático Francisco Marhuenda donde se dedica, cómo no podía ser de otra forma, a lanzar siniestros mugidos, como hacen los buitres, contra el gobierno de Sánchez como si se tratara de un comentarista de mochila limpia. ¿Se imaginan ustedes que Ábalos escribiera una columna diaria en El País? No sé si saben que el presidente de La Razón es Mauricio Casals, El Príncipe de las Tinieblas le llaman en Madrid DF, vicepresidente primero y hombre fuerte de Antena3 y habitual interlocutor del inspector Villarejo en los baúles de cintas grabadas. Y así, al tresbolillo, resulta que Casals es también, fíjense qué cosas, vicepresidente segundo del grupo Quirón, miren por dónde se nos aparecen en este sencillo relato, como espectros tenebrosos, la reina del vermú y su gallarda pareja.
Para salir de toda esta mugre que nos atora las arterias, la unión de última hora en la izquierda andaluza aporta, claro que sí, un poco de alegría en el sepelio. Quizá nos cueste creer que la cosa va en serio, que veamos, evidentemente, que el acuerdo es frágil y que nada está escrito sobre el futuro. No hay más que oír a Pablo Iglesias para echarse a temblar sobre el futuro de la cosa. Pero Maíllo asegura que vendrán nuevos acuerdos. Ojalá. ¿Montañas por delante? Otras más grandes han caído. Sería bueno que todos pusiéramos nuestra mejor cara ante lo que viene, y así dar a entender a los responsables de cada partido, formación, asociación, grupo, rondalla, que se tomaran en serio la unidad de acción. Por ahora avancen con el proyecto Oltra, Rufián o Maíllo y se refrene Iglesias, qué feo su desplante a la dirección andaluza del partido. Vayan avanzando, por favor, que la decantación se hará después. Vienen duras, muy duras, con un ascenso feroz de las derechas más reaccionarias, y convendría, ay, que al menos nos pillaran a las izquierdas en la calle hombro a hombro, que así somos mucho más que dos.
De la pugna PP-PSOE habrá tiempo para dedicarnos a ello.
Seguiremos informando. Si no volamos todos por los aires cualquier día de estos días, gracias, señor Trump, qué bueno que viniste.
Adenda. Lo de ir a la Luna nos enseña otro Estados Unidos diferente. Parece mentira. Es una aventura lucida, trae avances científicos importantes y nos abre un rayo de luz hacia los siglos venideros. Muestra una sociedad científica imponente, con una organización, la NASA, dotada con dinero público que cada año aprueba el Congreso. Viene armada, además, con una industria privada enormemente poderosa, dependiente de esos contratos públicos, que acompaña todas esas iniciativas. Ya saben que entre medias andan hurgando dónde y cómo sacar tajada los amos del universo tecnocrático, los Musk y los Bezos, costosísimas empresas empeñadas en hacerse con el espacio exterior. El fin, como es fácil imaginar, ganar pasta. Pero por ahora algo tan gigantesco como llegar a la Luna, y para lo que hay que poner dinero y no arramblarlo, solo se cuenta con el dinero público. Así de listo es el capitalismo. Cerca de 100.000 millones de dólares va a costar el proyecto Artemis. Un dinero, pero…
Para 2027, Trump ha pedido al Congreso que el presupuesto para Defensa suba hasta los 1,5 billones de dólares un aumento del 40% sobre el año actual y el mayor en décadas. También propone, para compensar, un tijeretazo de unos 73.000 millones en cosas tan pedestres como vivienda, educación, salud o cambio climático. Cosas de menestrales.
La FAO, (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) el ministro Luis Planas aspira a su presidencia, es el organismo creado en 1945 encargado de liderar el erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición, promoviendo la agricultura sostenible. El presupuesto ordinario para el bienio 2024-2025 ha sido de poco más de mil millones de dólares. Con otras aportaciones, puede llegar hasta los 4.000 millones. Insisto: bienio. Y recuerden los 1,5 billones de dólares para la guerra en 2027.
Demagogia. Panfletos. Nimiedades.
Sobre este blog
El Ojo izquierdo nació en El País en 2010 y prolongó su vida durante diez años en la cadena SER, con vivienda propia en el Programa Hoy por Hoy, primero con Carles Francino, después con Pepa Bueno y finalmente con Àngels Barceló.
Ahora se instala con comodidad en elDiario.es, donde es de esperar que se mantenga incólume la aviesa mirada de su autor, José María Izquierdo.
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