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Sobre este blog

El Ojo izquierdo nació en El País en 2010 y prolongó su vida durante diez años en la cadena SER, con vivienda propia en el Programa Hoy por Hoy, primero con Carles Francino, después con Pepa Bueno y finalmente con Àngels Barceló.

Ahora se instala con comodidad en elDiario.es, donde es de esperar que se mantenga incólume la aviesa mirada de su autor, José María Izquierdo.

Tenemos un tripartidismo y a unos asesinos que bombardean

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, a su llegada a la reunión de la Junta Directiva Nacional del partido en la sede del PP.
16 de marzo de 2026 22:01 h

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Diáfano y cristalino: hemos pasado de un bipartidismo a un tripartidismo, que ya hay que considerar a los ultras de Vox un inevitable tercer invitado a la mesa. Y otra obviedad: la izquierda más a la izquierda del PSOE es, ahora mismo, un muerto exquisito. ¿No llega hasta sus narices ese olor hediondo? No es nada, es solo que ustedes huelen la descomposición orgánica provocada por ciertas bacterias que liberan gases fétidos como la cadaverina y la putrescina. Ellos, que son muy instruidos, sabrán hacia donde les lleva el torrente de la vida. Entre medias, otras constataciones: al PP no hay quien le tosa en la dura Castilla y al PSOE no hay quien lo hunda, así se conjuren todos los diablos del mismísimo infierno. ¿Era buen candidato el alcalde de Soria, Carlos Martínez? Obviamente y a los resultados hay que remitirse. Un tipo sin estridencias que se gana los cuartos trabajando su tierra. ¿Ganó algunos votos el ‘No a la guerra’? Pues vayan ustedes a saber. Todavía queda Andalucía, la medalla de oro y el puesto más alto en el cajón. Aunque todavía quedará, que nadie lo olvide, más de un año hasta las generales. O eso parece. 

Después de los tres asaltos electorales planteados por Feijóo, Extremadura, Aragón y Castilla y León, seguro que algo le ha quedado claro al líder del PP: Abascal le tiene agarrado por el cuello y sin dejarle apoyar los pies en la moqueta. Posición harto incómoda, como comprenderán. Pero por ahora tenemos a tres comunidades en estado letárgico, con los dirigentes del PP comiéndose las uñas y los de Vox sonriendo taimadamente tras los postigos. Y los ciudadanos, eso, sí, despreciados. ¿Pero qué es esa pequeñez comparada con la gloria de volver a hacer a España grande otra vez -HEGO como ridículo plagio del trumpiano MAGA- hasta llegar a la luz eterna del reinado de los Reyes Católicos? Carlos Martínez, el soriano, tiene razón: “El monstruo -Vox- sigue ahí”. Amenazante, chupando la escasísima sangre liberal que le quedaba al PP, forzado a rendirse ante el brutalismo ultra si quiere mantener los gobiernos regionales. Ahí está esa afirmación de Abascal de que van a gobernar en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Veremos a cambio de qué. Miedo, no, terror le entra al Ojo. Con todo, quizá deberían tener cuidado unos y otros, porque tanto juego de mesa, ellos que presumen de odiar la política de conciliábulos, puede hartar a los votantes. Ahí se quedan ustedes, que para chulo yo, que no les voy a votar a ninguno de los dos.  

La guerra, claro. Primera consideración: hagan el favor de guardar un minuto de silencio, solo un minuto, no es gran cosa, para rendir homenaje a las decenas de miles de muertos, hombres, mujeres y niños que se ha llevado por delante la vesanía del israelí Benjamín Netanyahu, Al Capone, y del estadounidense Donald Trump, Albert Anastasia. La estadística de víctimas aumenta día a día, ahora en Irán, por supuesto, pero también en el Líbano, Gaza, sí, aún Gaza, o Cisjordania. Allá donde estos salvajes gusten de asesinar a quienes consideran sus enemigos de raza o religión. Puro exterminio, puro genocidio. A bombazos o a tiros en la cabeza, como esa familia de Tamoun, Cisjordania, que nos han contado los medios de comunicación. Da igual. La brutalidad de sus ejércitos y sus policías va pareja a la crueldad de sus amos, esos dirigentes encorbatados que ponen puntos rojos en los mapas y que luego de causar inmenso dolor y muerte se aprestan, fervorosos, a rezar a su dios, que ese sí, y no como Mahoma, es el verdadero todopoderoso.

Segunda consideración. El dinero. Trump no sabe aún por qué inició esta guerra, ni sabe cómo concluirla, enredado como está en una madeja estúpida creada por él mismo, pero es perfectamente consciente, y así lo proclamó, orgulloso de su infame codicia, loco como el mayor avaro de la historia, que “cuando los precios del petróleo suben, ganamos mucho dinero”. Dice Manel Pérez en La Vanguardia, un tipo bien riguroso, que “Trump y sus amigos se forran con las guerras”. Y sigue: “No ha tenido pudor en acompasar sus decisiones políticas con su propio enriquecimiento personal y el de su familia directa. Hijos o yernos. Forbes, la referencia en la materia, calcula la fortuna de Trump en 6.500 millones de dólares (5.600 millones de euros)”. Por qué, entonces, se iba a preocupar al ver que tan solo los seis primeros días de esta guerra enloquecida le han costado a sus contribuyentes 11.300 millones de dólares. Poca cosa si recordamos que Estados Unidos es el país del mundo con más deuda externa, 38,3 billones de dólares. Calderilla, pues. ¿A 100, a 150, a 200 el barril del petróleo, una crisis económica mundial en toda regla porque Benja y Donald son incapaces de atarse las manos y anudarse la lengua cuando se les ocurren sus criminales acciones de guerra? O quizá sea, tontería del ingenuo Ojo, que la gigantesca industria militar, ahora en estrechísima relación con las grandes tecnológicas, los auténticos amos del universo, los sedicentes sostenedores de Trump, necesitan guerras y más guerras para que tenga salida su costosísimo armamento de última generación centrado en la inteligencia artificial, la hipervelocidad y la energía dirigida como el misil hipersónico Mako para los F-35 o el PrSM, diseñado para destruir objetivos a una distancia de entre 60 y 500 kilómetros. 

Tercera consideración. Y ante este panorama desolador, las brutales agresiones de unos tipos que se consideran inmunes ante el derecho internacional, que hacen lo que les da la gana, sin contar con Naciones Unidas, sus aliados de la OTAN o su propio Congreso, y que además tienen el cuajo de pedir ayuda a los ninguneados para salir del embrollo, ¿qué debe hacer Europa, 450 millones de habitantes, víctima económica segura -inflación, quizá invasión migratoria- ante esta guerra que nos han impuesto aquellos canallas? El jueves se reunirán en Bruselas los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea para abordar esta escalada a la que no se ve fin. La postura de España la ha explicado desde el primer momento con meridiana claridad, y sin duda, valentía, el presidente Pedro Sánchez “No a la guerra”. Titubeos de los socios ante el órdago español, pero con sus particulares matices, Francia e Italia se acercaron mucho a la misma posición, y Ursula von der Leyen y su ministra Kaja Kallas tuvieron que tragarse sus estólidas disquisiciones, casi una rendición ante Trump, a la vista del rechazo virulento de los socios, además del apoyo explícito a Sánchez del presidente del Consejo, el portugués Antonio Costa. 

¿Posición conjunta de rechazo a la guerra en esa cumbre, de medidas contra Estados Unidos y, sobre todo, contra Israel, mil y una vulneraciones de cualquier decencia mundial, por fin las sanciones anunciadas pero que, no se sabe por qué, nunca se ejecutaron? Habrá que contar, desgraciadamente, con la oposición del alemán Friedrich Merz, dizque demócrata cristiano, pero a la vista de sus decires, e incluso de sus silencios, aquella humillante mudez ante el grotesco Trump amenazando a España, más parece un nazi contrariado, ya lo era su antecesor Josef Strauss, esto es, un zurdo al que se le obliga a escribir con la derecha, pero al que el cuerpo le pide hacerlo con la izquierda. Cierta la derechización absoluta de herr Merz, que en tantas ocasiones ha contagiado a Von der Leyen, y que quizá ahora empiece a matizar su reverencia a Trump, ¿pero alguien puede explicar qué hacen los socios del gobierno alemán, los socialdemócratas Lars Klingbell y Saskia Esken? Silencio en la noche, ya todo está en calma, el músculo duerme y la ambición descansa. Socialistas, dicen, pero aquí estamos, ocultos tras la hojarasca de las derechas. Cosas de la gran coalición, esa que tanto gusta a los socialistas responsables. Qué risa.

¿Y cómo andamos por aquí con la guerra? Feijóo ya se sabe, haciendo el ridículo, situado justo a los pies del emperador, que es el cojín correcto del lado correcto de la historia. Sus catedráticos de la prensa adicta lo explican muy bien. Francisco Marhuenda, La Razón: “La acción militar de Estados Unidos e Israel, dos democracias ejemplares, contra el régimen teocrático iraní va muy bien. Es una gran noticia para los defensores de la democracia y un enorme disgusto para los sanchistas y sus aliados”. Ramón Pérez-Maura, en El Debate: “Guardo una enorme admiración por cómo Aznar posicionó a España entonces. Estábamos ubicados liderando Occidente”. Por cierto, el Ojo no puede encontrar en su memoria tipos más desvergonzados -algunos los hay iguales, pero no más- que José María Aznar, que aún hoy pretende vanagloriarse de aquella guerra y dar consejos para que participemos en esta. Qué tipo despreciable. De Mayor Oreja, siempre a su servicio, no hablemos mucho, que todo el mundo tiene derecho a esnifar pegamento. Ah, y decíamos antes de la pasta. Eduardo Inda, en su repugnante OKdiario recoge en gran titular las declaraciones del repugnante líder del PP: “Feijóo retrata a Sánchez: Dice ‘no a la guerra’, pero sí al dinero que le da la guerra”.

Así estamos. Un día tras otro. Sigan leyendo, por favor.  

Adenda (I). Vaya usted a saber si funciona Hodio. Pero bienvenido sea cualquier mecanismo que nos sirva para mostrar las bajezas de estos medios infames que tenemos que comernos, estas tertulias enloquecidas de bocachanclas iluminados y groseros, esos artículos fétidos de tanto periodista sobrecogedor, o sea, cogedor de sobres y recolector de subvenciones de las comunidades que todos sabemos y de otras abundantes fundaciones y grupos que desconocemos, muchos millones en las sombras de la ultraderecha mundial y conectada. ¿Les molesta, les escuece que alguien mida sus ruindades? ¿Protestan Carlos Herrera, Jiménez Losantos, The Objective, el Abc

Pues qué bueno que viniste, Hodio. 

Adenda (II). Qué asco y qué vergüenza esos Oscars miserables, donde tuvo que salir un español de peso en el mundo del espectáculo como Javier Bardem para recordar a aquella patulea que el presidente de la nación en la que en ese momento lucían sus galas de pedrería, junto a su aliado insaciable, estaba bombardeando otros países, miles de muertos y miles de millones de dólares para su bolsillo. Solo él se opuso a la guerra y se acordó de Gaza. Entre tanta pedrería, tanto derroche de talento y creatividad, ¿solo el hijo de Pilar Bardem tiene conciencia de esas muertes, de esa crueldad infinita? 

La infamia de un mundo de mentira, de insolidaridad y de falta de conciencia. 

De ese miedo, de ese mirar a otro lado, de ese zafio egoísmo, de esa indiferencia culpable viven los dictadores como Trump. 

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