Atitlan pedirá este mes licencia de obras para levantar el hotel y las oficinas junto al nuevo estadio del Valencia CF
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El avance de las obras del nuevo estadio del Valencia CF hace que los proyectos que van asociados estén dando pasos también de cara a su consecución. Uno de ellos y de gran importancia por su envergadura es la ejecución de las dos torres de terciario destinadas a oficinas y a un hotel, ambos con bajos comerciales, que se levantarán junto al coliseo de la avenida de las Cortes Valencianas.
En mayo de 2024, el club y Atitlan oficializaron el acuerdo por el que la empresa valenciana de Aritza Rodero y de Roberto Centeno adquirieron los 40.000 metros cuadrados de uso terciario por un importe cercano a los 35 millones de euros.
El pasado mes de octubre, el Ayuntamiento aprobó el estudio de detalle de las mencionadas edificaciones. Tal y como acordó el pleno del Consistorio y viene reflejado en las fichas urbanísticas, la obtención de la licencia de obras para edificar los inmuebles no se otorgaría hasta que el Valencia CF hiciera efectivo el pago del polideportivo aledaño al estadio, valorado en 11,2 millones de euros. Una cuantía que el club ya depositó en las arcas municipales el mismo mes de octubre.
Así pues, el siguiente paso para que las dos torres puedan iniciarse es la presentación por parte de Atitlan del proyecto definitivo para la obtención de la licencia de obras, un paso que según ha averiguado elDiario.es, se dará este mismo mes, o el que viene a más tardar.
Según el informe del servicio de planeamiento al que ha tenido acceso este diario, en relación con el estudio de detalle, “la propuesta define, para las parcelas de usos terciarios, un área de movimiento de forma que, con sus alturas, permita una distribución volumétrica integrada con el entorno, tanto hacia el ámbito de mayor escala de la Avenida Corts Valencianes y el nuevo estadio, como hacia el ámbito de escala más reducida del barrio de Benicalap”.
También generan “espacios libres de la manzana en un entorno urbano adecuado, abierto hacia la avenida de las Corts Valencianes y hacia el nuevo estadio, de forma que se favorezcan las visuales amplias del estadio, se aprovechen las sinergias entre los diferentes usos y la ciudad gane un espacio dinámico y atractivo”. Dentro del área de movimiento definida, “se representa con carácter orientativo y no vinculante, una posible propuesta de los edificios terciarios que agota la edificabilidad asignada a la parcela sin rebasar la envolvente exterior”.
De esta forma, “el futuro proyecto definitivo podrá contar con cierto grado de libertad para su desarrollo y su volumetría podrá tener un número de plantas inferior siempre que se colmate dicha edificabilidad dentro de la envolvente máxima definida por las áreas de movimiento”.
El volumen parte de “un zócalo común, con una altura variable de planta baja a planta cuarta, del que emergen dos bloques, uno de 20 plantas en la zona más próxima a la Avenida Corts Valencianes y otro de 16 plantas en el extremo hacia la calle Nicasio Benlloch”. Este último “reduce sus alturas de forma escalonada hacia el barrio de Benicalap para respetar la línea de retranqueo en función de la altura de cornisa”.
Esta plaza abierta hacia la avenida de Corts Valencianes “se prolonga en el espacio que discurre entre el estadio y los edificios terciarios de manera que se generará una zona de actividad entre el público del estadio y el de los usos terciarios”.
El informe municipal aconseja “grafiar claramente en el plano de ordenación, la zona de separación entre el estadio y los edificios terciarios, que dispondrá obligatoriamente de un carácter de superficie de uso público aunque su propiedad sea privada”.
Uno de los aspectos más controvertidos del proyecto es la aparente cercanía de los nuevos edificios al estadio. Al respecto, el documento del Ayuntamiento recoge que las distancias mínimas entre el edificio de estadio y la envolvente máxima establecida en los planos para los edificios terciarios es la siguiente: “Desde el nivel +0,00m a +6,00m se mantiene una distancia superior de 15 m a la fachada del estadio, a excepción de las zonas puntuales que suponen los núcleos de comunicación vertical, donde esta distancia es superior a 7,5 m. Estos estrechamientos (4 núcleos de 11,80m de longitud) representan una longitud del 6,25% respecto de la longitud de fachada del estadio (755 m de longitud total), inferior al 20% establecido en el artículo 18 de la Modificación del Plan ATE . A partir del nivel +6,00m la envolvente de los edificios terciarios mantiene una distancia superior a 7,5m de cualquier punto del estadio, según se justifica en los planos correspondientes”.
Pagos en función del avance de la obra
Una de las condiciones del contrato firmado entre el Valencia CF y Atitlan es que los fondos se deben destinar de forma íntegra a la ejecución del nuevo estadio, ya que la finalización de ambos proyectos, tanto del terciario como del coliseo, están vinculadas por cuestiones técnicas de seguridad y accesos. De ahí que los pagos de la transacción vayan a ejecutarse por fases, a medida que vayan avanzando las obras del recinto deportivo.
Como informó esta redacción, el incremento de los costes en el sector de la construcción como consecuencia de la guerra de Irán podría suponer un escollo para la consecución de las obras. Si bien es cierto que es pronto para saber hasta qué punto se verá afectado este y cualquier otra gran infraestructura, puesto que en parte dependerá la duración del conflicto, las diversas patronales del sector como Fevec y Fecoval ya hablan de aumentos de los precios de los materiales de entre el 40% y el 44% respectivamente.
Según los datos oficiales ofrecidos en abril del pasado año por FCC, constructora que ejecuta los trabajos, el coste de finalizar el nuevo estadio es de 194,6 millones de euros, que se elevarían a 280 millones sumando el IVA, los gastos generales y el beneficio industrial. Aplicando un aumento del 40% sobre el presupuesto base (sin impuestos) saldría un incremento de unos 77 millones de euros.
En cuanto a la financiación, el club firmó el pasado año con Goldman Sachs un crédito de 237 millones de euros para financiar las obras. A esta cuantía se suman los 80 millones de los que ya disponía por el crédito de CVC facilitado por La Liga (de los que ya ha utilizado unos 30 millones) y los 35 millones que percibirá de Atitlán por la parcela de 40.000 metros cuadrados de uso terciario en la que se levantará una torre de uso hotelero y otra de oficinas. En total, 352 millones de euros.
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