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Un aumento de costes de hasta el 40% por la guerra de Irán, posible escollo para el nuevo estadio del Valencia CF

Panorámica del nuevo estadio del Valencia CF con las obras en marcha.

Carlos Navarro Castelló

València —
3 de abril de 2026 23:55 h

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El Valencia CF ha sorteado numerosas piedras en el camino para poder reiniciar las obras del nuevo estadio ubicado en la avenida de las Cortes Valencianas. Así, ha superado disputas políticas logrando poner de acuerdo al PP, PSPV y Compromís (algo realmente meritorio con la actual polarización) para mantenerle las plusvalías urbanísticas en la parcela de Mestalla, en la avenida de Aragón, eso sí, condicionado a que se cumplan los plazos de las obras; ha superado diversos recursos judiciales, si bien queda alguno pendiente de resolución; y lo más importante, ha logrado la financiación necesaria para hacer frente al proyecto, principalmente con un crédito de 237 millones de euros de Goldman Sachs.

Sin embargo, un nuevo imprevisto puede poner en serias dificultades la consecución del estadio, cuyo presupuesto asciende a 280 millones, impuestos incluidos. El contexto internacional con la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz ya está provocando importantes aumentos en los costes de los materiales de obra, lo que puede afectar directamente a las previsiones financieras que tenía la entidad deportiva. Si bien es cierto que es pronto para saber hasta qué punto se verá afectado este y cualquier otra gran infraestructura, puesto que en parte dependerá la duración del conflicto, las diversas patronales del sector ya hablan de aumentos de los precios de los materiales de entre el 40% y el 44%.

Por ejemplo, desde la Federación de Empresas Valencianas de la Construcción (Fevec), su presidente, Francisco Zamora, ha alertado del fuerte impacto que el actual conflicto en Oriente Medio está teniendo sobre el sector. “Estamos registrando incrementos de costes que oscilan entre el 30% y el 40%, dependiendo del tipo de obra, debido principalmente al encarecimiento de materias primas, la energía y las dificultades en la cadena de suministro”, ha señalado.

Zamora ha subrayado que esta situación genera incertidumbre en el sector, afectando tanto a la viabilidad de nuevos proyectos como al desarrollo de obras ya en marcha. “Muchas empresas pueden ver comprometidos sus márgenes e incluso la continuidad de algunos contratos, especialmente aquellos firmados antes de esta escalada de precios”, ha explicado, por lo que ha pedido a las administraciones medidas urgentes que permitan mayor flexibilidad al sector.

La Federación de Contratistas de Obras de la Administración de la Comunitat Valenciana (Fecoval) cifra el aumento de los costes de la construcción en un 44%.

Según los datos oficiales ofrecidos en abril del pasado año por FCC, constructora que ejecuta los trabajos, el coste de finalizar el nuevo estadio es de 194,6 millones de euros, que se elevarían a 280 millones sumando el IVA, los gastos generales y el beneficio industrial. Aplicando un aumento del 40% sobre el presupuesto base (sin impuestos) saldría un incremento de unos 77 millones de euros.

En cuanto a la financiación, el club firmó el pasado año con Goldman Sachs un crédito de 237 millones de euros para financiar las obras. A esta cuantía se suman los 80 millones de los que ya disponía por el crédito de CVC facilitado por La Liga (de los que ya ha utilizado unos 30 millones) y los 35 millones que percibirá de Atitlán por la parcela de 40.000 metros cuadrados de uso terciario en la que se levantará una torre de uso hotelero y otra de oficinas. En total, 352 millones de euros.

Así pues, se tratan de cifras muy ajustadas, por lo que cualquier mínimo sobrecoste obligaría al Valencia CF a buscar recursos adicionales. Y es que, un eventual retraso de las obras por falta de liquidez podría implicar la pérdida de los derechos urbanísticos del suelo de Mestalla, tal y como establecen las fichas urbanísticas aprobadas por acuerdo en el pleno municipal de julio de 2024. La futura venta de esta parcela es una de las principales garantías para devolver parte del crédito de Goldman Sachs.

Al respecto, a preguntas de elDiario.es sobre si se está trabajando en algún plan de contingencia en caso de que se produzca un incremento de los costes previstos de las obras, desde el Valencia CF han declinado hacer comentarios.

Lo cierto es que existe un precedente que no invita al optimismo en lo que a aumento de costes se refiere. El Roig Arena ya sufrió las consecuencias de la inflación como consecuencia de la guerra de Ucrania, si bien es cierto que es un conflicto que se mantiene en el tiempo, mientras que en el caso de irán la duración es a estas alturas impredecible.

El presupuesto inicial del Roig Arena fue de 220 millones, pero finalmente solo el recinto acabó costando 365 millones de euros. El incremento asociado a la guerra se estima en casi 100 millones, mientras el resto se debe a mejoras en el proyecto, principalmente en todo lo relacionado con la insonorización.

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