El coyote Netanyahu y su bomba marca ACME
Hay pocas cosas más aburridas en este mundo que un discurso de un jefe de Estado o de Gobierno en la Asamblea General de la ONU. Sólo despiertan atención cuando algún político monta un número cómico-teatral. Chávez, oliendo a azufre en la tribuna. Gadafi, con una de sus indumentarias primavera-verano.
En la categoría stand-up comedy, Netanyahu ha puesto el listón realmente alto al aparecer con el dibujo de una bomba con mecha y todo, de las que terminan estallándole en la cara al coyote en su caza siempre frustrada del correcaminos. Marca ACME, desde luego.
Las parodias se han sucedido con rapidez, a cada cual mejor. Pero hay que hacer un esfuerzo para tomarse en serio el gag. No tenía nada que ver con el público en la sala. A Netanyahu no le puede preocupar menos lo que opinen los dirigentes del planeta cuando ni siquiera oculta lo mucho que le molesta que el presidente de EEUU no haya decidido ponerse a sus órdenes.
El auditorio no estaba en realidad en el plenario de la Asamblea General, sino en los medios de comunicación norteamericanos y en su público. Con este gesto teatral y arriesgado, pretende poner en primera línea del debate una crisis a la que los norteamericanos --preocupados por su crisis económica y las elecciones-- no parecen prestar la atención necesaria.
A primera vista, el primer ministro israelí ha hecho el ridículo (nuclear for dummies), pero quién sabe. Se ha esforzado tanto para que Obama sea derrotado que tiene que apurar sus últimas cartas hasta el final, aunque lo más probable es que la bomba termine explotando en su cara.
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