Matanza en Alepo
Decenas de cadáveres han aparecido hoy en la orilla de un río situado en un barrio de Alepo. La mayoría con disparos en la cabeza, casi todos con las manos atadas a la espalda. No hay pruebas definitivas sobre los responsables de la matanza, pero familiares de las víctimas en Alepo entrevistados por Ruth Sherlock, del Telegraph, cuentan que todos procedían de las zonas de la ciudad controladas por los insurgentes. Habían desaparecido tras atravesar controles del Ejército o de milicias gubernamentales. Algunos no tenían nada que temer, según un hombre de 73 años que encontró allí a sus hijos. Fueron a edificios oficiales a renovar sus documentos y nunca regresaron.
El periodista español Antonio Pampliega también está en Alepo:
Los cuerpos, cubiertos de barro y lodo, se van amontonando en la orilla del riachuelo a su paso por el distrito de Al Sendian, en la ciudad de Alepo. Todos presentan un solo orificio de entrada. En la nuca. “Han sido ejecutados en la zona del régimen y lanzados al río; es posible que lleven varios días muertos porque la corriente no es muy fuerte y han tardado en llegar hasta aquí”, sentencia Abu Anas, un soldado rebelde. Los han ido apilando en diferentes grupos a medida en que los iban encontrando.
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