'Zero Dark Thirty' y el mito de que la tortura funciona
En el comienzo de 'Zero Dark Thirty' ('La noche más oscura'), no es una imagen la que golpea de lleno al espectador, sino un audio: el sonido real de las llamadas telefónicas que hicieron a sus familiares o amigos algunos de los pasajeros de los aviones convertidos el 11S en misiles por Al Qaeda. La directora, Kathryn Bigelow, y el guionista, Mark Boal, elevan la apuesta y trasladan la acción, o mejor dicho la inician, en una de esas prisiones secretas en las que agentes de la CIA torturan a los sospechosos de pertenecer a la organización de Bin Laden para extraerles al precio que sea una pista sobre el paradero de su líder.
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