La crisis en el CAD de Laredo se agrava: enfermería bajo mínimos y cuatro nuevos ingresos pese al colapso del servicio
La situación en el Centro de Atención a la Dependencia (CAD) de Laredo, dependiente del Instituto Cántabro de Servicios Sociales (ICASS), permanece en un punto crítico que las trabajadoras califican de insostenible.
Tras las movilizaciones iniciadas en mayo para denunciar la falta estructural de personal y la degradación de la calidad asistencial, la plantilla advierte que las medidas temporales adoptadas no solo son insuficientes, sino que la presión asistencial ha aumentado con nuevos ingresos mientras el personal facultativo se reduce a niveles alarmantes.
Ante este escenario se ha convocado una nueva concentración de protesta el próximo 3 de julio a las 14:30 horas a las puertas del centro en Laredo, tras la llevada a cabo en la sede del ICASS, el pasado 28 de mayo.
Según recuerda Anjana González, auxiliar de enfermería del centro, el ICASS ofreció inicialmente la contratación de nueve efectivos de “acúmulo de tareas” por seis meses, una medida que los trabajadores veían como un parche temporal urgente bajo la promesa de modificar la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), inalterada desde 2019.
Sin embargo, tras la intervención del comité de empresa (UGT, CCOO, TU y SIEP), la cifra se redujo a ocho acúmulos. “El comité interpretó que buscábamos negociar, cuando solo queríamos exponer una problemática y obtener soluciones”, ha explicado González. Solo el sindicato CSIF, junto a SUC y otros sindicatos independientes, han sido los únicos en desmarcarse del acuerdo para apoyar las reivindicaciones directas de la plantilla.
Actualmente solo quedan cuatro meses para que estos contratos temporales finalicen, sin que se vislumbre una solución estructural.
Un solo enfermero para cuatro plantas
La denuncia más grave que surge en las últimas semanas es la drástica reducción del personal de enfermería. “La decisión del ICASS de dejar a un solo enfermero por turno para cubrir las necesidades de las cuatro plantas del centro está obligando a las auxiliares y sociosanitarios a asumir tareas para las que no están capacitadas ni supervisadas”, lamenta González.
“Estamos supliendo funciones que no nos competen, como la administración de medicación, lo que repercute directamente en la seguridad y salud de los residentes”, advierte.
Esta situación se suma a la carga de trabajo ya denunciada anteriormente, donde el personal apenas dispone de 10 minutos para el aseo de grandes dependientes o se ve obligado a reducir el tiempo de comida de los usuarios a 15 minutos, cuando algunos requerirían hasta 45 por problemas de disfagia (dificultad para tragar).
Más ingresos de pacientes
La portavoz denuncia que a pesar de las protestas y de la evidente falta de manos, la administración no ha paralizado la entrada de nuevos residentes. “Este último mes se han contabilizado cuatro nuevos ingresos”, lo que ha llevado a algunas plantas a completar su aforo máximo, según González.
Desde el ICASS se alega que el centro cumple con los ratios legales, pero los trabajadores rebaten este argumento señalando que no se tiene en cuenta el perfil del usuario actual. “Trabajamos con grandes dependientes que requieren atención en parejas”, explican, subrayando que la organización del trabajo es imposible cuando “se necesitan cinco manos y solo tienes dos”.
Un problema que afecta a toda la ciudadanía
Ante lo que consideran una “falta de respuesta” por parte del Gobierno de Cantabria, la plantilla ha iniciado una ronda de reuniones con diversas asociaciones y partidos políticos para dar voz a lo que califican como “la punta del iceberg” de un problema de gestión pública.
Las profesionales insisten en que no se detendrán hasta que se garantice una atención de calidad, advirtiendo que la degradación del servicio es una problemática que afecta a toda la ciudadanía y al futuro de la atención a la dependencia en la región.
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