Homenaje al guerrillero antifranquista 'El Cariñoso' a los 85 años de su asesinato en Santander
José Lavín Cobo, conocido como Pin 'El Cariñoso', tenía 31 años cuando fue abatido a tiros en la escalera de un edificio de la calle Santa Lucía de Santander en 1941. Justo cuando iba a huir a Francia para escapar de la represión franquista con su compañera María Solano, embarazada de Josefina. La hija que nació presa y que no recuperó su apellido paterno hasta que cumplió los 70 años.
'El Cariñoso' fue uno de los emboscados de la zona de Miera más conocidos de Cantabria, uno de los guerrilleros que siguieron combatiendo la dictadura después de la Guerra Civil.
Este sábado 24 de octubre, a las 12.00 horas, la Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE) y la Unión de Trabajadores Anarcosindicalistas de Cantabria celebran un acto de recuerdo y homenaje a 'Pin El Cariñoso' en la zona de la fosa común del cementerio de Ciriego de Santander donde fue enterrado hace ahora 85 años.
'El Cariñoso' heredó el mote de su abuelo, a quien una novia bautizó con ese apelativo, y fue un militante de la CNT que se echó al monte en 1937. Lideraba una brigada antifranquista que mantuvo en jaque a la Guardia Civil en aquella primera posguerra en la zona del Miera y del Pas.
Junto a él estuvieron Belisario Lavín Cobo, Nemesio Hazas Arce, su hermano Rafael 'El Ferroviario', Constantino 'El Madrileño', Ramiro Agudo, Andrés 'El de la Valienta', Plácido, Manuel, Raimundo Casar Acebo 'Tampa', Domingo Samperio 'Rada', Marcos Lavín Cobo 'Cenizo', su primo Pedro Lavín 'Melenas' y Orestes García.
José Lavín acabó por decidirse a echarse al monte cuando fusilaron a su hermano, que se entregó a las autoridades de la dictadura confiando en lo que pregonaban los falangistas, que no habría represalias. Eso le hizo crear su propia brigada y resultó tan esquivo para la Guardia Civil que se llegó a evacuar toda una comarca durante nueve meses aunque no consiguieron capturarle allí, en los bosques de Miera. Se había escondido en una casa del pueblo de Orejo y desde allí viajó a Santander en un carro de hierba vestido de mujer.
En la capital de Cantabria se alojó en la buhardilla de su suegra, en el número 44 de la céntrica calle Santa Lucía. Cuentan que, en la espera para huir a Francia, salía disfrazado de cura o de militar y que jugaba a las cartas a diario en un bar del Alto de Miranda.
La policía llegó hasta él tras torturar a un hombre que hacía de enlace. 'El Cariñoso' murió a tiros, mientras bajaba por la escalera. A su suegra la fusilaron tres días después contra la tapia del cementerio de Ciriego. Su compañera María se salvó porque estaba embarazada, aunque la encarcelaron y la torturaban con patadas en el vientre intentando que abortase. Contra todo pronóstico, la niña resistió y nació a los tres meses de la muerte de su padre como hija de madre soltera.
La historia la relató por primera vez en 1978 el escritor Isidro Cicero en el libro 'El Cariñoso, los emboscados del Miera', y será recordada de nuevo en Santander este sábado en un homenaje que pretende mantener vivo su recuerdo en honor a la lucha antifranquista.
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