Rayden, rapero: "Se están perdiendo muchos puestos de trabajo y no sabemos ni dónde está el ministro de Cultura, no es que se estén haciendo las cosas mal, es que no se está haciendo nada directamente"

El rapero madrileño Rayden en concierto. | ANTONIO MOLINA

Con una carrera que arrancó de forma más pública tras ganar la Batalla de Gallos de Redbull en 2009, Rayden, o David Martínez, no deja de consolidarse como uno de los raperos más versátiles y sorprendentes del panorama musical. Martínez, que iba para profesor de Educación Física, representa a ese tipo de hombre que conjuga una extraordinaria sensibilidad con no tener pelos en la lengua y opinar de aquello que le apetezca: "He aprendido a no opinar cuando no me preguntan, pero si me preguntan se abre la veda", reconoce entre risas.

Este domingo estará en Torrelavega cerrando el ciclo de conciertos 'Viva la Vida', que tras 35 pases llega a su fin, y Rayden será el encargado de despertar la reflexión entre sus seguidores, a los que reconoce como "variados": "Tengo público más joven, gente de mi edad e incluso personas de 40 o 50 años, y con esto último me vuela la cabeza porque el rap en España tiene 35 años, no sé cómo mi mensaje ha podido conectar con ellos aún siendo de otra generación", señala entusiasta. Hace pocos días habló con elDiario.es en una entrevista en la que ha vuelto a demostrar que ser artista es mucho más que escribir canciones y regalar arte, sino que también es mojarse y dar la cara cuando es necesario.

¿Qué diferencia a David y a Rayden?

Ya nada, pero cuando tuve la suerte de ganar la batalla de gallos tenía mucho miedo de que el personaje se comiese a la persona porque es lo típico que se ve en las películas y que incluso he visto con algunos compañeros de gremio. Entonces, cuando subía al escenario mostraba una forma de ser muy echada para adelante y muy extrovertida que abajo del escenario no tenía, porque soy muy introvertido y muy hacia adentro, y al final después de tanto concierto me he convertido en un híbrido. Ahora creo que David y Rayden son lo mismo.

Es de los pocos artistas que ha admitido abiertamente que ha ido al psicólogo. ¿Por qué sigue habiendo tanto tabú?

Quizá porque se relaciona de forma errónea con fracaso o con mostrar debilidad. Pero es que reconocer que no puedes con todo es un síntoma de poderío, de ser humano y de admitir que tenemos que colocar cosas que por sí solos no sabemos. A veces necesitamos de alguien que sí que tenga conocimientos de ello para poder sobrellevar todo tipo de cuestiones. Considero que cualquier persona debería ir al psicólogo para poder llevar una vida medianamente saneada, pero nosotros más porque somos unos yonquis del aplauso, lo que sentimos encima del escenario no se compara con nada. Muchas de las relaciones amorosas que he tenido no han funcionado porque de manera tóxica he intentado equipararlas a lo que yo siento encima de un escenario, y no puede ser igual ni necesita ser igual.

Acostumbra a desahogarse por Twitter, y es de los pocos que realmente se moja. ¿Cuál es el precio a pagar por decir lo que uno piensa?

Pues mira que considero que me va bien, pero creo que si fuese más comedido y más 'bienqueda' me iría muchísimo mejor, pero es que no puedo. También te digo que por lo menos he aprendido a no opinar si no me preguntan... Pero si me preguntan se abre la veda. Eso sí, intento ser muy coherente y mostrar talantería. Aún así, creo que de igual manera influye que hay cosas que hablamos entre los compañeros de gremio y después nadie dice nada. Y como a mí me parece una injusticia lo comento, y todos los compañeros me dicen que muy bien, ¡pero ellos no lo dicen! Y yo siempre quedo como el kamikaze (risas).

Normalmente las colaboraciones en el rap vienen de otros raperos, pero usted se ha saltado esa barrera… ¿Se sigue considerando 100% rapero? Si es que existe eso…

Venimos de una música que nació del sampleo, de coger música de otros géneros, cortarlas, deconstruirlas, reordenarlas, recolocarlas y generar a partir de ahí como si fuese alquimia, otra cosa nueva. Para que alguien sea 100% rapero tiene que ser el 100% de algo que sale de la mezcla... Lo que parece complicado.

Ahora solo pido colaboraciones cuando siento que soy un paquete que no ha sabido llevar la canción al punto que yo quiero, que es el de canción redonda. Entonces pido ayuda al grupo o la persona que pienso que mejor puede llevarla, que puede dar esa tonalidad de color que yo no se dar por mí mismo, y quizá por eso hoy en día no pido tanta colaboración a artistas de rap, porque para pedir rapear a alguien para llevar la canción a un punto redondo, rapeo yo dos veces. Así todo me encantaría hacer cosas con muchísimos raperos, sobre todo si somos diferentes, y este disco que va a salir, 'Homónimo', va a ser el último en el que haga tanta colaboración porque, por suerte, creo que cada vez me acerco más a llevar por mí mismo los temas.

¿Y qué hay de las mujeres en el rap? Y digo rap, pero podría decir rock, heavy o cualquier otro estilo que no sea pop…

No lo sé. A mí a nivel musical la voz que más me mueve es la femenina, creo que tienen una forma de abordar la canción que a mí nunca se me ocurriría. Es que no lo sé, no sé si es por consumo, por el machismo,o por los prejuicios que hay que deconstruir, y en eso se va a tardar un tiempo. Sí que creo que el 2020 está sirviendo a muchas mujeres para poner el puño encima de la mesa, y sé que son la punta el iceberg porque detrás de cada Rosalía, Lola Índigo o Nathy Peluso hay millones de mujeres que no destacan por su discurso siendo igual o mejor que el de ellas.

A veces da la sensación de que el mundo de la música se ha vuelto demasiado rápido, de hecho muchos artistas están optando por ir sacando singles en lugar de un disco...

Ahora es más complicado todo porque la propuesta es mayor, y todo más desechable y más volátil. El CEO de Spotify dice que en lugar de quejamos tendríamos que sacar más canciones y más rápido. Ahora las canciones duran menos, tienen menos texto, las sonoridades son muy iguales todas... Y luego ves que en la plataforma de streaming principal les ha caído en gracia un grupo o un artista por ponértelo en sus playlist pasivas, que tienen millones de oyentes y que están en todas partes... Esos artistas se levantan millones de escuchas pero preguntas al oyente y no te sabe decir ni el nombre de la canción ni el artista que es. Está todo muy inflado y muy hueco. Y creo que ahora mismo estar en el candelero supone que te vayan a dejar de escuchar antes.

Se indignó por lo que ocurrió en el concierto de Taburete en el Starlite, ¿cree que el comportamiento de la gente no solo depende del artista sino del tipo de público que tiene?

Depende mucho. Yo puedo presumir de mi público, no les pongo ni un pero. De hecho ojalá todos los públicos fuesen como el mío porque aquí ves lo que debería ser, lo lógico, solo hacerlo bien y permitir que esto sea un ejemplo de como hacer las cosas. Pero también te digo que creo que el 99,99% de los conciertos están siendo así.

¿En qué estamos fallando para que el virus esté cobrando fuerza de nuevo?

En la falta de empatía, en que parece que no pasa nada. Creo que la persona a nivel individual es buena, pero que la gente en cuanto se junta con otros es gilipollas. Ahora parece que desde la cultura tenemos que hacer el cuádruple para demostrar una décima parte, y luego el mundo del toreo en Madrid se va a habilitar sus 5.000 entradas y yo parece que voy a tener que aplazar las cuatro fechas, que están agotadas, en Madrid con más de 7.000 personas por hacer lo que se presupone que debo hacer y por tomar mi responsabilidad en esto, cuando por el otro lado no es así. Es el mundo al revés.

Como padre, ¿cómo ve la vuelta a las aulas en septiembre?

Me parece una irresponsabilidad. Es algo en lo que tenían que haber tomado directrices desde julio porque a nivel de conciliación es inviable, sobre todo porque los niños no se pueden quedar con sus abuelos, que son de los que se suele tirar en este tipo de casos... De momento estoy adelantando todo lo del disco y retrasando todos los temas de videoclips y demás para que yo sea la escuela infantil de mi hijo. Es una suerte que mi trabajo sí que sea flexible en ese sentido.

¿El Gobierno está dejando de lado la cultura?

Pues en estos momentos el ministro de Cultura no se sabe dónde está ni se le espera, lo que me parece una negligencia. Y quizá peco de intenso pero creo que una nación se mide por la capacidad que sus habitantes tienen de soñar, y a los que trabajamos haciendo que la gente sueñe se nos llama artistas, y eso conforma la cultura. Que se esté dejando de lado esto cuando se ha visto el salvavidas que ha supuesto la cultura en este confinamiento me parece muy peligroso. Se están perdiendo cientos de miles de puestos de trabajo, y es que no sabemos ni dónde está el ministro, pero lo que me parece más preocupante es pensar que no es que se estén haciendo las cosas mal, es que no se está haciendo nada directamente porque no hay medidas. Hubo un día que puse en Twitter que me postulaba de candidato a ministro, pero no podría llegar a eso seguro, porque sacarían tweets míos metiéndome en jardines y tendría que dimitir el primer día.

Pero necesitamos a gente que ame la cultura, y creo que tenemos por ministro a un hombre que no la ama, sino que ama estar en los palcos de los partidos de fútbol. Y si no lo ama que no caliente la silla porque no todo en la vida es dinero.

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