Entrevista Israel Ruiz Salmón, coordinador de Izquierda Unida en Cantabria

"Debemos celebrar que al menos hay una fuerza política dentro del Gobierno de España pensando en las clases populares"

Israel Ruiz Salmón, coordinador autonómico de IU Cantabria.

Israel Ruiz Salmón (La Cavada, 1990) acaba de asumir el cargo de coordinador de Izquierda Unida en Cantabria en sustitución de Leticia Martínez. Este joven investigador, doctor en Ciencias de la Ingeniería y Tecnología, ya fue cabeza de lista en las pasadas elecciones autonómicas de una candidatura integrada por IU y Equo que no logró el objetivo de obtener representación en el Parlamento autonómico. Ahora apuesta por seguir trabajando para expandir su formación por los diferentes rincones de la comunidad en colaboración con colectivos sociales para tratar de "construir una alternativa diferente a los partidos tradicionales".

Y es que su formación tiene presencia en el Consejo de Ministros, integrada en el grupo confederal de Unidas Podemos, una realidad que, en sus propias palabras, "la izquierda debe celebrar". "Al menos hay una fuerza política en el Gobierno que sí está pensando en las clases populares", subraya. Así todo, en lo que respecta al Ejecutivo autonómico, no se muestra tan satisfecho con su gestión y reprocha que las políticas expansivas impulsadas no son suficientes y que algunas decisiones tomadas por la pandemia han sido "contradictorias".

Acaba de asumir el cargo de coordinador autonómico de IU en Cantabria. ¿Qué le ha llevado a ello y por qué ahora?

Esta nueva realidad que vivimos dentro de Izquierda Unida de Cantabria supone una continuación del trabajo que se está llevando a cabo desde la propia dirección. Por cuestiones de ámbito laboral y personal hemos tenido que reconfigurar la dirección y ajustar el tiempo que dedicamos a las responsabilidades que hay que sacar adelante, porque no estamos liberados, sino que vivimos de nuestro trabajo en el ámbito privado. En este caso, he cogido el relevo de Leticia Martínez, que ha sido una gran coordinadora y que, además, continúa en la dirección para seguir aportando desde la Secretaría de Finanzas.

Fue cabeza de lista en las pasadas elecciones en una candidatura conjunta con Equo que se quedó lejos de las expectativas de lograr representación en el Parlamento autonómico. ¿Qué le hace pensar que ahora sí tendrá respaldo suficiente para encabezar este proyecto, que imagino que tiene la vista puesta en el medio largo plazo de las próximas elecciones autonómicas?

Los objetivos están a corto, a medio y a largo plazo. En el corto, lo que queremos es afianzar esos lugares donde ya tenemos presencia, y en el corto y medio pretendemos ampliar la organización llegando a más rincones de Cantabria, que va en sintonía con lo que llevamos haciendo este último año a pesar de la pandemia. A través de reuniones online y en alguna presencial cuando se ha podido acudir a otros municipios nos hemos ido extendiendo por la comarca de Campoo, hemos vuelto a Castro Urdiales y a la zona oriental, hace poco hemos constituido la asamblea local de Cayón y Pisueña, y seguimos avanzando para extendernos a más lugares y llegar a esas zonas que normalmente se resisten, no solo a IU, sino a buena parte de los partidos, que es el medio rural, los pueblos pequeños, donde cuesta más organizarse, no solo en el ámbito político, sino también en el sindical o vecinal.

Podemos ha desaparecido prácticamente del mapa político en Cantabria e IU sigue sin obtener representación autonómica. ¿Cómo es posible que con la presencia de ambas formaciones en el Consejo de Ministros del Gobierno de coalición su presencia autonómica sea tan residual?

La presencia en los distintos territorios es bastante desigual. Sí que es cierto que de un tiempo a esta parte el ciclo político de auge de la izquierda o de la indignación canalizada hacia los partidos de esa ideología o que planteaban posturas alternativas ha ido disminuyendo. En el caso concreto de Cantabria, IU sigue teniendo representación en los ayuntamientos, unas veces más y otras menos. Para nuestra organización no ha supuesto un gran cambio y podemos asumir una realidad como la que es. Es verdad que lo que está encima de la mesa pendiente en nuestra comunidad es tejer redes, no solo en el ámbito local, también en el autonómico, y en el aspecto social y político. Trabajar con las organizaciones que están en el ámbito social para construir una alternativa que realmente podamos implantar en las próximas elecciones y dar una respuesta diferente a la que venimos encontrando con los partidos tradicionales.

¿Y cree que el hecho de formar parte del Gobierno central será una bocanada de oxígeno para ganar fuerza aquí o lo capitalizará el PSOE con más apoyos?

Eso no podemos saberlo ahora, pero es cierto que las organizaciones que tenemos una implantación de ámbito estatal muchas veces se ven influenciadas por el foco mediático que a menudo cae en Madrid. Entonces veremos si esa relevancia significa aquí mayor o menor apoyo, pero es una cuestión que no solo no podemos prever, sino que además no debería ser una baza a jugar por las organizaciones. En el ámbito de Cantabria, IU tiene claro que la organización se construye aquí y con actores de Cantabria.

¿Y, en concreto, para IU, como formación, qué supone que a nivel nacional haya conseguido entrar en el Consejo de Ministros y obtener responsabilidades de gobierno?

Supone, no solo para IU, sino para el conjunto del Estado, un hecho histórico que haya un gobierno de coalición por primera vez desde la Segunda República y en este caso, además, de ámbito progresista. Evidentemente, si nos ponemos a pensar en las medidas que se han llevado hasta ahora en el plano social, referidas al empleo, a políticas de igualdad para consumidores y de derechos sociales en general, está claro que sin la presencia del grupo confederal de Unidas Podemos en el Consejo de Ministros, muchas de ellas, que se han sacado adelante con una pandemia de por medio, no se habrían llevado a cabo. Por eso, desde la izquierda debemos celebrar que al menos hay una fuerza política dentro del Gobierno que sí está pensando en las clases populares.

El problema para la derecha es que no gobierna y siempre que ellos no gobiernan la crispación se eleva

Ha mencionado las terribles consecuencias económicas de la pandemia. Es evidente que la estrategia para abordarlas es completamente distinta a la de la crisis anterior, marcada entonces por las políticas de austeridad y recortes. Así todo, la situación es crítica para muchas familias y sectores. ¿Cuál es el camino o en qué clase de políticas se debería profundizar para reducir al máximo ese impacto negativo?

Debería ser un camino que se ha empezado poquito a poco, abandonando de primeras el ‘austericidio’ de la pasada crisis y apostando por unas políticas expansivas en el ámbito económico y que suponen partidas sociales más ambiciosas. Sí que es cierto que en el ámbito de Cantabria no hemos visto que esas políticas expansivas hayan sido todo lo que deberían haber sido. Queda patente en el proyecto de Presupuestos. Se han limitado a aceptar el dinero que venía del Estado por la pandemia y distribuirlo sin un criterio lógico más allá de poner un poco en cada Consejería, en lugar de apostar por intentar realmente cambiar las formas tradicionales que tienen aquí de hacer política y por la vía de los ingresos para que la comunidad sea más competente a la hora de recaudar y pueda dar unos servicios a la mayoría, que en muchos casos se han reducido, como en Atención Primaria.

No valora muy positivamente la gestión del Gobierno autonómico de la pandemia…

Habría que separar varias cuestiones. En primer lugar, creo que todos debiéramos considerar que una pandemia ha caído de nuevas a todo el mundo y lidiar con ello no es fácil. A partir de ahí, sí que es cierto que en el Gobierno de Cantabria ha habido decisiones que muchas veces no se han entendido y políticas que no han atendido la realidad social de Cantabria. Hay decisiones que se entienden como contradictorias a la hora de permitir unas salidas y unos horarios y no permitir otros, o legislar a favor de unos sectores y no de otros.

A nivel autonómico el clima de crispación y la oposición agitada no se ha dado como en el Congreso. ¿A qué cree que se debe la actitud diferente de unos y otros partidos de la oposición aquí y en Madrid?

Yo no tengo tan claro que la diferencia sea tan grande. Quizá la única diferencia es que el foco está más puesto en Madrid como viene ocurriendo siempre y porque no tenemos una televisión autonómica en Cantabria que pueda reflejar realmente lo que ocurre en el día a día, no solo de la política autonómica, sino del aspecto cultural o social. Encendemos la televisión y lo que acabamos viendo son los debates en el Congreso o los programas de ámbito político que se centran en Madrid y esa es la razón por la que vemos más crispación allí que aquí. Realmente, la situación es similar e incluso se puede ver en las redes sociales o en WhatsApp o Telegram donde los mensajes son parecidos.

¿Se están normalizando ciertos discursos de la derecha y la extrema derecha que hablan de Gobierno “ilegítimo o extremista”?

Es un problema que se esté normalizando que en un Estado como es España no pueda haber un Gobierno de coalición en el cual participen dos formaciones políticas distintas y que sean de izquierdas. El problema para la derecha es que no gobierna y siempre que ellos no gobiernan la crispación se eleva. Pero no solo eso, sino que quien gobierna es el PSOE, que lo ha hecho tradicionalmente, pero con una candidatura que está a su izquierda. La realidad que vivimos en España se llevaba viviendo en el resto de Europa durante años. Yo he vivido en Bélgica y he visto gobiernos de tres, cuatro o cinco partidos y ahora mismo hay uno de seis con posiciones distintas, pero que lo llevan con normalidad. Creo que la normalidad que se ha vivido en el ámbito municipal y autonómico cuando había coaliciones, que todo el mundo las entendía y en las que también participaba IU, lo suyo sería que las fuerzas de la derecha y, desgraciadamente, de la extrema derecha, entendieran que no están gobernando y que tienen que asumir que hay un gobierno de coalición.

En Cantabria, con la presencia del PRC, ¿cree que podría darse el caso de un gobierno en el que también lo integre una formación a la izquierda del PSOE?

Es temprano para hablar de una posible coalición tripartita el día de mañana, pero es cierto que en Cantabria quien está jugando al equilibrio constantemente de forma histórica ha sido el PRC, que gobernó con el PP hace décadas y después pasó a hacerlo con el PSOE. Creo que este giro hacia la derecha que estamos viendo en la sociedad se verá reflejado en las próximas elecciones y espero que la izquierda pueda aguantar y sumar más apoyos, y veremos en su día si realmente se podrá traducir en un acuerdo bipartito o tripartito a izquierda o derecha. Yo confío en que la izquierda de Cantabria no solo volvamos a estar en el Parlamento, sino también en el Gobierno.

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Publicado el
13 de diciembre de 2020 - 18:58 h

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