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ENTREVISTA

Marcos Pereda, profesor: “La gente se interesa mucho por la historia de su ciudad”

La historia general, dice Marcos Pereda (Torrelavega, 1981), se cuenta al margen de la historia local. Para rellenar ese hueco -y porque es curioso-, este profesor de Derecho en la UNED y escritor imparte cada miércoles, desde el 18 de febrero hasta el 27 de mayo, un curso gratuito, en la sala Mauro Muriedas de Torrelavega. De hecho, Pereda cuenta la historia de la ciudad en doce conferencias, empezando mucho antes de la existencia de la villa.

Es el segundo año que organiza este ciclo de charlas, en el que observa cómo los alumnos preguntan sobre lo más cercano en el tiempo, como las fábricas que marcaron la memoria local, porque a la gente, dice, le importa la historia de sus ciudades.

Profesionalmente, es profesor de Derecho. ¿Cuándo empieza a investigar la historia de Torrelavega y por qué?

Por pura curiosidad de lo que nos rodea, saber de dónde venimos. También por ir rellenando huecos en la historia más general, que siempre se hace un poco al margen de la historia local.

¿Por qué se decide a armar un curso sobre historia sobre Torrelavega? ¿Hubo algún detonante?

Sobre Torrelavega existe mucha bibliografía, pero es muy específica y bastante concreta. Quiero decir, hay docenas de libros sobre algo muy específico, pero no existe nada que nos dé una imagen general a lo largo de los siglos, no, al menos, desde el punto de vista divulgativo. Y ese debe ser, siempre, el primero para entrar en estos asuntos. Así que pensé podría ser interesante plantear algo así.

En su curso va atrás, muy atrás, hasta los pueblos prerromanos. Torrelavega como tal no llega hasta la Edad Media, ¿por qué?

La villa nace en la Edad Media, y se mantiene como pequeña villa rural hasta bien entrado el XIX. Inicialmente era la sede central del señorío de la Casa de la Vega, y alrededor (o viceversa) se fue creando una aldea diminuta, exclusivamente agropecuaria, sin apenas otras ocupaciones que no fueran la huerta y el ganado. Existía un pequeño comercio local, pero eran artículos de subsistencia. En realidad el nombre de Torrelavega existe aun antes de terminar el señorío, pues a mediados del XVIII se denomina así al sitio. Tampoco es tan extraño, los topónimos tienen un origen histórico muy directo en la mayoría de las ocasiones.

¿Cómo fue cambiando el aspecto del lugar a lo largo de los siglos?

Básicamente se mantuvo estable hasta el siglo XVIII, cuando la apertura del Camino Real supuso que Torrelavega comenzase a ser lugar de paso de una vía de comunicación muy potente. A partir de entonces crece poco a poco la población, y el cambio definitivo llega a finales del siglo XIX, cuando hay un impulso burgués, y más tarde obrero, con la explotación de minas y la apertura de fábricas.

¿Qué caracterizaba la vida de la gente en el siglo XIX en Torrelavega?

Digamos que es un momento de cambio, donde la antigua sociedad solo agropecuaria se va abriendo a diferentes alternativas en el mundo fabril o burgués. Esa antigua sociedad agropecuaria se mantendrá en Torrelavega, pues continuaron existiendo explotaciones pequeñas en pueblos y barrios, y muchos de los emigrantes llegados desde el resto de Cantabria traen sus costumbres, sus particularidades, incluso su lenguaje. Eso hace que el crisol sea muy potente.

Tengo entendido que le interesa la historia de su ciudad de hace doscientos años. ¿Por qué?

Precisamente por lo anterior, ese cambio acelerado de un sitio que se mantuvo estable, sin apenas variaciones, durante siglos.

¿De qué vivía la gente hace dos siglos?

De lo agropecuario, con dos grandes cambios: la entrada del maíz a principios del siglo XVIII, que modifica toda la producción e incluso el paisaje, hasta convertirse casi en monocultivo; y el cambio de las antiguas explotaciones pecuarias, con razas autóctonas de vacuno, cabras y ovejas con la llegada de las frisonas a finales del siglo XIX (otro cambio en el paisaje y otro paso casi al monocultivo de especie).

¿Cómo pasó Torrelavega de ciudad de venta de cabras a venta de vacas a finales del siglo XIX, ¿cómo y por qué se produjo ese cambio en una ciudad que es conocida por su feria de ganado?

La llegada de las vacas de leche se produce en la segunda mitad del siglo XIX, al amparo de necesidades a nivel nacional relacionadas con el salto demográfico, entre otros factores. Las ferias que hay en Cantabria a finales de siglo, de hecho, muestran dos posiciones enfrentadas: quienes buscan mantener las razas autóctonas y las explotaciones tradicionales y quienes quieren importar razas europeas de mayor producción económica, con los cambios incluso a nivel paisaje que ello debe ocasionar para su explotación.

Qué ha descubierto de esta ciudad en el siglo XX? ¿Qué familias representaban el poder y cómo lo ejercían?

Hay un cierto cambio con la llegada de las oligarquías burguesas, así como los que suceden, lógicamente, tras la guerra civil. Los antiguos señores, la Casa Mendoza-de la Vega, llevan ya siglos desvinculados personalmente del territorio, aunque continúan siendo una de las familias con más raigambre y propiedades en España aun a día de hoy.

Torrelavega es famosa por un pasado industrial reciente, ¿cuáles fueron las primeras grandes industrias en Torrelavega y quiénes se enriquecieron por esto?

Las primeras industrias nacen al amparo del Camino Real, que empieza a provocar necesidades nuevas por su gran tránsito. Al margen, la cuenca del Besaya tiene un pasado rico en materia de ferrerías, e incluso existieron salinas de gran importancia durante la Edad Media en la zona de Cuchía y Mogro. El gran salto llega con la explotación de las minas y la apertura de distintas fábricas químicas, manufactureras y alimenticias en Torrelavega, como La Granja Poch o La Azucarera. Y el impulso definitivo llega con la apertura de Solvay, ya en el siglo XX.

En Cantabria, existe un sobrenombre para el pasado industrial de Torrelavega: ¿cuál es y de dónde vino?

Sí, la Ciudad del Dólar... resulta que eso de Ciudad del Dólar se dice de muchos sitios con pasado industrial floreciente, como Ponferrada o pueblos de la Margen Izquierda de Bilbao. Los tópicos de poner adoquines de oro y tal. El origen no es sino ser espacio de promesas, de esperanzas, para los muchos inmigrantes que llegaron a Torrelavega al amparo del trabajo en las fábricas. Inmigrantes que venían, en su mayoría, de los valles interiores de Cantabria, y que acudían buscando mejorar sus condiciones de vida.

¿Qué explica a sus alumnos sobre el efecto del franquismo en la ciudad?

Pues que fue como en todos los sitios, con unos primeros años de represión brutal y un cambio absoluto de nombres en cualquier medio de producción o gobierno, con industrias, en algunos casos, prácticamente militarizadas y con una pérdida dramática en la floreciente vida cultural local de la República.

La vida industrial ha convivido con la vida ganadera. ¿Cómo va cambiando el paisaje?

En Torrelavega, y en otros lugares de Cantabria, era habitual la llamada doble ocupación, en la que alguien trabajaba en una fábrica como asalariado y adicionalmente tenía un puñado de vacas lecheras y un pequeño huerto. Así se iba salvando la vida, por decirlo con esa expresión, a base de madrugones brutales y de ocuparse del ganado tras volver de la fábrica. Eso dibujaba un panorama social propio, muy específico, donde el proletario era, a la vez, campesinado (usando palabras gruesas que no aceptan mucho matiz). A la vez provoca un paisaje particular, con la ciudad rodeada de pequeños barrios o aldeas de explotación agropecuaria, en lugar de los acercamientos que vemos hoy en las ciudades (en general) con kilómetros y kilómetros de construcciones periurbanas -entre la periferia y el campo-.

Es el segundo año del curso, ¿qué es lo que más le preguntan sus alumnos sobre el municipio? ¿Qué revela esa curiosidad en concreto sobre la identidad local?

Están muy interesados en los momentos más cercanos en el tiempo, porque son los que han vivido ellos o sus familiares. El tema industrial, por ejemplo, la historia de algunas fábricas. En general, la gente se interesa mucho por la historia de su ciudad, es una satisfacción constatar esto.

Como investigador, ¿cómo es la sociedad de Torrelavega hoy en día?

Una sociedad en cambio, como todas las que habitan una ciudad postindustrial, con todo lo que eso significa. A los cambios sociales que hay en cualquier sitio aquí se junta el cierre, o descenso en número, de las fábricas, que cambia por completo extracciones e identidades. Ahora Torrelavega es una ciudad con el sector terciario como motor, cuando hasta hace menos de medio siglo se mantenía combinando éxitosamente el primario y el secundario. Para hablar sobre su historia es, como te digo, muy agradecida, porque marca muchos temas diferentes, lo que facilita contextualizar desde muchos puntos de vista.

Hay un pique histórico con Santander, pero en el cambio obligado del nombre de calles franquistas, el PP incluyó en la capital a Leonor De la Vega, que pertenece a los De la Vega...

Siempre hay pique entre ciudades cercanas, sobre todo si una es la capital y concentra la centralidad administrativa (también la mediática, absolutamente abrumadora actualmente). Un marqués de Santillana, además, intentó conquistar Santander, aunque no creo que muchos tengan presente la 'afrenta', la verdad. Pero es cierto que no existe mucha reciprocidad en aspectos culturales, por ejemplo, con dos mercados casi totalmente segmentados (y con flujos, como mucho, desde Torrelavega a Santander, y no al revés). Supongo que existe la misma situación en más sitios, tampoco hay que echarse las manos a la cabeza.