Mariluz Fernández, presidenta del Colegio de Enfermería: “Estoy muy preocupada con el aumento de la privada”
“Yo pondría solo un ministerio de salud y que todos los demás colgaran de él”. Para Mariluz Fernández todo es salud. Las neveras vacías, la vivienda, la falta de calefacción en el hogar... por eso lo concibe como algo integral. La presidenta del Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Cantabria repite mandato, otros cinco años, al frente de un colectivo de más de cinco mil profesionales sanitarios que reclaman su sitio. Enfermera, historiadora, máster en Historia Contemporánea trabaja en una tesis doctoral sobre la historia de la Escuela de Enfermería de Cantabria donde ejerce de profesora. Desde su reconocida trayectoria profesional reividinca que la enfermería acceda a la categoría profesional “que le corresponde” y estima que Cantabria necesita mil enfermeras más “para que podamos llegar bien a la salud de la población, para que hagamos más prevención y promoción”. “Tendríamos que reducir la hospitalización y aumentar una vida más sostenible”, advierte.
El Gobierno de Cantabria acaba de firmar un pacto por la sanidad pública ayer, con mejoras salariales para los médicos ¿ha echado en falta algo en esa fotografía?
Respeto mucho a todos los profesionales con los que comparto espacio en el campo de la salud. Lo que parece es que mientras no haya una dirección trabajamos varios profesionales juntas de nivel científico y académico que tenemos que dar respuesta a una mejora de la salud de la población. No hace falta poner tanto énfasis en unos y, como parece, se obvia a otros. Vaya por delante mi respeto y mi admiración a todos los profesionales por qué ¿quién no requiere mejores condiciones? Cuando nosotros los enfermeros estamos diciendo que se nos de la equiparación al grupo que nos corresponde se llevan las manos a la cabeza, pero no pedimos nada que no nos corresponda.
Sorprende mucho que en pleno siglo XXI parece que hemos dado paso hacia atrás en algunas cosas. Después de las luchas, de lo que costado conseguir derecho, después de lo que nos ha costado a las mujeres llegar a ciertos espacios donde hemos llegado, me da pena, me pone triste ciertas cuestiones. Parece que están provocando llevarte a un determinado lugar. A la vez digo, calma. Porque he aprendido que se pueden perder muchas batallas pero la guerra se puede ganar. Los único que nos hace verdaderamente humano los cargos vienen y van, están y no están. Esperemos un poco a ver qué pasa. En un año estaremos escuchando qué proponen y veremos.
Entonces, ¿considera que la firma de ese pacto debería haber incluido a los profesionales de la Enfermería?
Claro. Es fundamental. Tenemos el Foro Sanitario que tiene que tener voz como grupo de profesionales en el entorno de la sanidad con las competencias y espacios que tiene cada uno. Pero es inevitable. Tenemos que trabajar coordinadamente. Solos, ninguno podríamos hacer nada. Me sorprende un poco el que no nos hallamos sentado para hablar de todos porque si hay mejoras tendrán que ser para todos, porque si no hay dinero no le hay para nadie. Si hay prorrogar presupuestos será que no hay para nadie. No quiero que nadie quede en mala situación, pero tengo que luchar por mi colectivo. Creo que hay cosas que se pueden hacer de manera más sencilla y a veces no se hacen. Me entristece, realmente.
Ese pacto garantiza -para cuando haya presupuesto- que un médico de familia o un pediatra de un centro de salud cobrará hasta 250 euros por trabajar una tarde, ¿Se ha contemplado una remuneración semejante para las enfermeras?
Sigue habiendo diferencias entre lo que se percibe en los distintos colectivos sanitarios porque las hay en otras cosas también. Las diferencias están en el hecho de que si una enfermera es grupo A puede ser coordinadora de un centro de salud mientras tanto solo soy la responsable de Enfermería. Quiero poner en evidencia que desde el Colegio no nos compete hablar de temas salariales porque nosotros no somos el organismo que firma los acuerdos. Como Colegio firmamos una serie de cuetiones que de momento están. Tenemos que velar que se nos pague lo que nos corresponda con nuesta categoría profesional. Pero es que no estamos en ella. El resto lo tienen que gestionar los sindicatos.
Habla de que los profesionales sanitarios deberían ser un equipo. Sin embargo, los médicos reclaman su propio estatus diferenciador. ¿Arrastra la enfermería cierta sensación de que todavía no se le ha dado su sitio?
Esta profesión, la enfermería, ha estado muy ligada al estereotipo femenino. De tal manera que la historia erróneamente se ha contado lejos de lo que realmente ocurre. Si uno ve los estudios de Atapuerca, las investigaciones y publicaciones científicas se da cuenta de que claramente las cosas no casan con lo que nos han contado. Pero mientras tanto las cosas se quedan ahí, es increíble cómo se asientan ciertas cosas. Como pasa con los bulos. De hecho, claro que tenemos una sensación de reivindicación histórica. La única vez que esta profesión hizo algo fue una huelga en el año 1976 -cuando todavía los grises salían detrás de nosotros- para ser universitarios porque la ley de reforma de la educación nos plantea ir hacia la formación profesional y nos negamos. En todo el mundo anglosajón era una profesión universitaria. Pero todo venía de que era una profesión a órdenes dé. Yo creo que, en este caso, cada uno estudió una carrera profesional en el ámbito de la salud. Un terreno de clara sensibilidad y vunerabilidad donde las personas se sienten a merced de los profesionales cuando están -como yo digo- en horizontal y los profesionales en vertical. Eso da una clara situación de poder que es muy compleja y lo saben las personas que han estado en un hospital o han tenido un familiar ingresado. Lo vives como sintiendo un poder por encima.
Una enfermera muy famosa, Virginia Henderson -a quien se llama la arquitecta de la enfermería- decía: “yo cuando estoy ingresada siento que estoy en un lugar donde todos tienen la contraseña menos yo”. La única persona que no se lo que está ocurriendo soy yo, la persona que está en el hospital. Yo lo que hecho como enfermera es una carrera, una profesión, y lo tengo que hacer es trabajar con excelencia con la mayor ética y compromiso, y se me tiene que pagar lo que corresponda a mi nivel competencial y a mi esfuerzo académico. Nosotros hacemos un grado de cuatro años como la mayoría de la universidad pero es que después tenemos que hacer un master, que otros no tienen que hacer. Si tengo una carrera, un master y además soy doctora yo también quiero otro nivel. Si empezamos a hacer partes al final el único que se va a dañar es el último de la cadena: el ciudadano que no tiene la contraseña.
Precisamente la nota de acceso a la Facultad de Enfermería es muy elevada, hay una exigencia académica muy alta para acceder al grado. Frecuentemente nos dicen que faltan médicos ¿faltan también enfermeras? ¿habría que abrir más centros?
Si aumentas plazas o abres más facultades tienes que tener asegurado que se vaya a contratar a esas personas. Hemos pasado por diferentes periodos. Yo acabé la carrera en 1979 cuando estábamos en la entonces Escuela de Ayudante Técnico Sanitario Femenino de la casa de Salud Valdecilla. Era el momento del cambio a diplomado y vinieron muchos enfermeros de la comunidad valenciana y otras zonas. Fue la primera vez que hubo paro. En la crisis económica más reciente y no es que necesites enfermeras es que no las contratas. ¿Dónde se fueron? básicamente a Inglaterra, o donde pudieron. Ahora tengo un alumno en Japón -el primer español enfermero que hay es un cántabro-, en Dinamarca, en Noruega. Recuerdo facultades de otras comunidades autonónomas que doblaron las aulas y generaron paro. Tiene que haber un equilibrio. Sentarse y analizar qué perfil tenemos, qué necesidades tenemos, trabajar más en conjunto, sin que las cosas se viesen tan aislada. Yo pondría un solo ministerio, un ministerio de salud y que todos los demás colgaran de él. Porque ¿hay algo que no afecte a la salud? Me da igual si es la DANA, si son la inundaciones, una casa que se cae. Díganme qué no afecta a la salud y qué no acaba en la salud en realidad. De una manera u otra. En cuanto a los Objetivos del Desarrollo Sostenible ¿para qué sacan uno solo de salud? ¿hambre cero no es salud? ¿derecho a la vivienda?
Pero, ¿ahora se necesitan enfermeras?
Se necesitan mil enfermeras en Cantabria para que podamos llegar bien a la salud de la población. Para que hagamos más prevención y promoción. Tendríamos que reducir la hospitalización y aumentar una vida más sostenible. Ya no se pueden poner más parches, hay tantos que lo tenemos super parcheado. No estamos en los años 50 cuando se estructuraron los hospitales y empezaron las especialidades médicas, luego los grandes hospitales. Es que ahora, a lo mejor, no hay que hacerlo igual, igual hay que hacerlo por niveles de cuidados porque antes en planta, donde jamás había una persona de noventa, ahora hay cinco.
¿Dónde se necesitan esas profesionales?
Necesitamos enfermeras escolares, ya. Porque está demostrado que generan beneficios. Necesitamos más enfermeras en las residencias, solo hay que preguntar qué quiere a la gente que tiene un familiar ingresado en ellas porque no me parece justo que hablemos tanto de envejecimiento... necesitamos profesionales. Es cuestión de sentarse y tener una visión sobre el terreno. Pero, lo he dicho en otra ocasión: no grandes planes porque no se cumple ninguno. Desde que le ponen hasta que va a ser ya cambia. Necesitamos objetivos más cortos y más concretos.
Alude a la presencia de enfermeras en las residencias. Después de la pandemia se habló mucho sobre cambiar el modelo.
Hacen falta más enfermeras en esos centros, por supuesto. Se nota muchísimo. Ahora no hay un ratio marcado, ese es el problema. El problema es que la mayoría de estos centros son privados, concertados, salvo Cueto y el de Laredo que son públicos. Obviamente hay unas diferencias ostensibles. Lo veo y lo he vivido por el familiar que tengo y se nota mucho que están los enfermeros, como referencia, como vigilancia . Ta da mucha tranquilidad porque están a todas horas y porque tienen una formación específica. Este año va a empezar el MIR de Geriatría, el EIR [Enfermero Interno Residente] y las plazas que sacan no llegan a cien para toda España. Por cierto, otra de los problemas de la profesión es que si trabajas en el sector privado y quieres acceder a un empleo público la experiencia profesional no te computa, es cero. Eso sí, imagina que he estado trabajando en Diaverum, que atiende a los pacientes de diálisis, dirían ah, bueno, viene de diálisis pero yo diría: no, me acabas de considerar cero. No se reconoce la experiencia profesional en el sector privado pero en otras comunidades sí. Eso a veces echa para atrás a los profesionales de la enfermería.
Cuando en los consultorios médicos de Cantabria no hay médico, frecuentemente son las enfermeras quienes tratan de atender a los pacientes.
Las enfermeras estamos capacitadas pero que quede claro: no vamos a hacer nunca cosas que no nos competen. Pero sí sabemos identificarlas. No podemos diagnosticar una patología porque no nos corresponde. Otra cosa es que sepamos identificarla por los signos que nos está diciendo el paciente para informar al médico que corresponda de lo que está pasando. Cuando hacemos la formación, el grado, nos han explicado cómo tenemos que cuidar a la persona que padece una determinada problemática. Pero nosotros hacemos otro tipo de diagnóstico. Yo diagnostico sobre respuestas humanas, no sobre cómo los órganos enferman. Sí se identificar lo que está pasando para comunicarlo a quien corresponda. Lo que he vivido en cincuenta años de profesión es que somos las chicas para todo por haber sido una profesión tan femenina. Hasta los años 70 las enfermeras hemos hecho de todo, fisioterapia, podología, laboratorio... y hasta el trabajo social. De hecho, en Valdecilla había una enfermera encargada de trabajo social y consultorios.
Defiende un concepto de salud integral.
Es al forma mirar. Yo no miro si esa persona tiene mal un hombro sino que estoy viendo todo el conjunto, lo que me dice esa persona, su angustia. Que a lo mejor en un momento determinado no es por la problemática de salud sino que está pensando ¡ay, dios mío, mis hijos están en casa solos! Conocer eso para ayudarla o para apoyarte en un trabajador social para recomponer la situación es la manera de mirar de la enfermería. No se puede mandar a este señor a casa porque vive solo en un cuarto piso sin ascensor ¿cómo va a bajar a por la comida? habrá que ponerse en contacto con el trabajador social o con quién competa. Es la forma de trabajar. La enfermera soluciona, de una manera o de otra.
Quizá no sea tan conocido pero las enfermeras, como los médicos, también están especializadas.
Efectivamente, hay varias especialidades que se hacen vía EIR -como se hace el MIR en Medicina- matrona, geriatría, salud mental -que se le da muy poca salida- pediatría, familiar y comunitaria y salud laboral, que tiene un déficit importante. Porque cuando se hicieron las especialidades todas se hacían desde las escuelas de Enfermería, pero salud laboral quedó en el Ministerio de Trabajo. Estamos dispuestos a impulsar esa especialidad. Queda pendiente la que es más compleja, la de cuidados médico quirúrgicos, una especialidad para la parte de críticos, intensivos, hemodiálisis, que es compleja de terminar de encuadrar. Las demás están. Aquí tenemos todas menos salud laboral.
Muchos de los referentes han sido nombres propios de enfermeras como Rosa Alonso, supervisora de la Unidad de Hemodiálisis del Hospital Valdecilla, con quien usted trabajó ¿qué aprendió de enfermeras como ella dentro del hospital?
Rosa siempre decía “el paciente es lo primero”. Ese trato humano por y para el paciente es algo que te impregna. Quiero decir también que tuve la oportunidad de conocer al doctor Llamazares y que de él también aprendí ese aspecto humano, sentado en la cama de los pacientes. Yo ya había trabajado en la clínica de El Pilar y en Madrazo y en Valdecilla veía un perfil que no había visto antes. No hay chat GPT ni Inteligencia Artificial que pueda trasladar eso que tú has vivido en persona, ese aprendizaje. De ellos aprendí que hay que hablar de personas. Tenemos que cambiar el lenguaje. Si el lenguaje que utilizamos siempre es 'el paciente' parece que están enfermos. La idea de la atención primaria era que en los centros de salud había que hacer prevención y promoción, hablar de personas en situaciones de salud. Me quedaría esencialmente con eso. Es lo que he recibido. Rosa Alonso ha sido un referente en mi vida profesional, me ha guiado mucho.
Una de las polémicas de actualidad es ese contrato singular con Santa Clotilde hasta 2042 que incluye los programas de cribado de cáncer y colón ¿qué valoración hace de este acuerdo de privatización sanitaria?
Me preocupa mucho porque en mi época formativa todavía viví la beneficencia. Se lo dije en una conversación al consejero: estoy muy preocupada con el aumento de la privada. Después de haber vivido cosas como tener que decirle a alguien no le puedo poner un analgésico porque usted no lo puede pagar, por no hablar de los tratamientos que hay actualmente, de su complejidad. No hay quien lo pueda pagar. Por eso me preocupa enormemente y lo he intentado trasladar. Porque son cosas que cuando te quieres dar cuenta ya están aquí´. Las decisiones que se toman hipotecan. Construir cuesta muchísimo, destruirlo es más fácil. Lo tiras abajo rápidamente. Me preocupa la privatización en general y ya me preocupaba con respecto a la formación que hay hoy en Cantabria. En su día dije: no, porque tendría que haber estado en lo público. Hay que tener visión de futuro para hacer el esfuerzo desde lo público porque sino se deja a la iniciativa privada. [Florence] Nightingale decía que lo importante es quien esté al frente. Quien está liderando en ese momento, y su visión más corta, más estrecha o más larga va a condicionar el futuro. Decisiones que se han tomado son decisiones políticas que dependen mucho de quién está en el Gobierno. Me preocupa la situación actual porque no me gusta la dirección en la que va, me preocupa mucho. Con lo que ha costado llegar a tener una Ley General de Sanidad. Yo ya he vivido el seguro obligatorio de enfermedad, que no era para todo el mundo. La salud y la educación son derechos que tienen que ser intocables.
Estos días se inicia la demolición de la Residencia Cantabria que se va a convertir en una plataforma de investigación de iniciativa privada.
Es un edificio que perdimos hace tiempo por cuestiones del amianto, muchos trabajadores empezaron a tener problemas. Lo vive uno con cierta nostalgia porque la Residencia Cantabria. Se edifició en un momento de desarrollo vertical, primero eran los pabellones, y ahí durante unos años hubo una Escuela de ayudantes técnicos sanitarios femeninos. Se han formado muchas enfermeras ahí y han nacido muchos cántabros.