Turismo sostenible: la clave para evitar que la masificación destruya el entorno y termine con los recursos

Turistas en Santillana del Mar durante el verano.

Cantabria ha alcanzado este julio la cifra de turistas más alta de los últimos 20 años, y tanto desde la Asociación de Hostelería de Cantabria como desde el propio Gobierno autonómico se ha calificado el verano de 2022 como “muy bueno”. No obstante, tener una jornada estival en la que se ha llegado a superar el 90% de ocupación también ha traído consigo consecuencias que, a pesar de haber transcurrido un mes de la parte más ajetreada del verano, continúan haciéndose notar. Consecuencias como bolardos partidos, marcas de coches en terrenos en los que no se puede aparcar, mobiliario urbano deteriorado o incluso basura en lugares de acceso complicado para los servicios municipales.

Precisamente, los daños ambientales son uno de los efectos de la masificación, aunque no el único: “Cuando hablamos de turismo sostenible hablamos de conservación ambiental, cultural y social. Hay que compaginar los beneficios económicos que nos produce el sector turístico con las necesidades sociales de las personas que vivimos en los entornos en los que se desarrollan esas actividades”, argumenta el docente universitario Rubén Aldaco, que es ingeniero químico y experto en sostenibilidad turística.

Este investigador, que ha impartido recientemente uno de los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo para hablar sobre esta problemática, también revela las dos variables que se deben tener en cuenta para adentrarse en el mundo de la sostenibilidad turística: “Hay una parte espacial en la que debemos cuantificar cuánta actividad turística podemos asimilar porque la masificación no es lo más adecuado ya que agota los recursos. Y luego, hay otra parte, que es la temporal, en la que hablamos de desestacionalizar el turismo porque es antisostenible que los viajes estén condicionados por la climatología”, asevera.

Desde el Gobierno, el consejero de Turismo, el regionalista Francisco Javier López Marcano, reconoce que el “éxito” de ocupación del verano puede dar la sensación de que ha habido masificación: “Seguramente, en momentos puntuales y en determinados núcleos turísticos se ha producido el efecto llamada a través de eventos, fiestas o celebraciones, pero en términos generales no considero que se pueda hablar de masificación”, apunta. Y se refiere directamente al verano tan soleado y seco que ha hecho como 'culpable' de concentrar a más viajeros en la costa.

Asimismo, Marcano considera que la propia idiosincrasia de la comunidad es lo que convierte a Cantabria en un destino sostenible “y sin masificación” ya que, según cuenta a elDiario.es, hay visitantes que optan por el interior de la comunidad y los entornos rurales, y otros que se decantan por la costa, lo que genera que se “repartan los flujos”.

Pero Aldaco opta por no dejar que se regule por sí mismo y apunta a la Administración como mejor actor para controlar que se alcance esa sostenibilidad: “Tiene que ser capaz de planificar las actividades, de sancionar el uso desleal del patrimonio natural y cultural que tenemos, y también hacerse cargo de las molestias sociales que generan las actividades turísticas. Hay cierta tirantez social entre aquellos que se dedican al turismo, que están encantados con la masificación, y los ciudadanos que conviven con esa actividad... Llegar al equilibrio entre quienes viven del turismo y quienes conviven con ello es hartamente complicado”, señala profesora de la Universidad de Cantabria.

Por su parte, el político difiere del experto y señala que la “convivencia” entre turismo y ciudadanos locales es “factible” e incluso hace una recomendación a la sociedad: “Seguramente, lo que tenemos que empezar a darnos cuenta es de que el turismo es riqueza e ingresos para la comunidad y como sociedad aprender a convivir con la industria turística”.

Sin embargo, Aldaco también habla de la única variable para la que esa masificación es positiva, que es la misma por la que el Gobierno y los hosteleros califican este verano de “exitoso”: la economía. “No cabe duda de que datos como los de este verano son un éxito. Sobre todo viniendo de un sector que ya de por sí es estacional y donde muchos de los implicados en el sector trabajan durante un determinado tiempo del año y viven de esos meses”, indica. Además, insiste en que, tras la crisis provocada por la pandemia, “ha pesado más la variable económica que el resto”, lo que ha llevado a que se valore la ocupación como un éxito.

Por lo tanto, la meta para Aldaco, que, por cierto, está formando parte de un proyecto financiado por la Unión Europea que trabaja en estrategias de turismo sostenible, es conseguir alcanzar esa desestacionalización desde el patrimonio, la cultura y el entorno natural. “Ya se están haciendo avances en las dos primeras, aunque no tanto en la parte natural. Si queremos que el turismo siga ahí y no sea pan para hoy y hambre para mañana hay que cuidarlo. Los turistas acceden a los lugares por una calidad de los servicios, por una calidad ambiental y por una calidad cultural, y sin sostenibilidad no hay nada: el turismo futuro o es sostenible o no es”, sentencia.

Por su parte, Marcano adelanta que el Gobierno de Cantabria está trabajando en convertir el turismo en sostenible “con todas las herramientas y acciones que están en nuestras manos”. Y una de las formas es buscando la desestacionalización, ya que tal y como señalaba Aldaco, es la forma más eficiente de evitar esa masificación. En el caso de la comunidad, se ha apostado por una campaña de descuentos llamada 'Cantabria. Abierto x Vacaciones', aunque también se trata de promocionar la autonomía como una tierra sostenible.

No obstante, cabe recordar que están en marcha ocho Planes de Sostenibilidad Turística en los que participan el Gobierno central, el Gobierno de Cantabria y la entidad local o comarcal, que supondrán una inversión de 45,6 millones en la comunidad y gracias a los que se llevarán a cabo más de mil actuaciones “que harán de Cantabria un destino más sostenible, más cohesionado, más accesible y más digital”, concluye el consejero de Turismo.

Para finalizar, y debido a la gran cantidad de ocasiones en las que se está utilizando la palabra 'sostenibilidad' últimamente, Aldaco reitera la importancia de dejar de utilizarlo “como un apellido que queda bonito” y anima a comenzar a utilizarla de forma “ bien entendida y real”. “Hasta ahora nos hemos preocupado de la sostenibilidad del turismo para conservarlo, y ahora debemos pasar a que, además de conservar ese turismo, consigamos que este sea sostenible”, finaliza.

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