PODCAST | Julia de Castro, canciones feroces

Julia de Castro

José An. Montero, Inés Villodre y Marta Cigliutti

Radio Diferencia —

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Lo que en otras bocas suena estridente, en la voz de Julia de Castro suena natural y lúcido. Toros, bisexualidad, prostitución, historia del arte, zarzuela, la dura vida de la mujer rural o el porno lésbico son algunos de los temas que aderezan la charla sobre su nuevo disco La Historiadora o sobre el trabajo como guinista y actriz en un capítulo de En Casa para HBO.

Al descubrir a Julia de Castro, una puede encontrarse hojeando una versión anterior, dándole vueltas a sus significados, o zambulléndose en su trabajo oceánico para reencontrarse con pensamientos propios que nunca se atrevió a manifestar. Julia de Castro tiene una capacidad permanente de sorprender y cantar las verdades del barquero. Una artista en vertiginoso movimiento, que rezuma energía y que muta de piel sin alterar apenas su trayectoria que la impulsa hacia la creación continúa y universal. 

Julia de Castro se mira de frente y es una mujer singular a la manera de la escritora Vivian Gornick. La vida es como un hueso de pollo atascado en la garganta que ni se puede tragar ni se puede expulsar y hay que vivir en ella, disfrutarla y convertirla en algo por lo que merezca la pena despertarse. 

Después de una década convertida en el mito cupletista De la Purísima, Julia de Castro fascina con su nuevo trabajo al que ha bautizado como La Historiadora, en un juego múltiple de significados y referencias tan autobiográficas como universales. La Historia, esa de las mayúsculas, ha sido siempre tan masculina, que a lo mejor merecería cambiarse de nombre. Abriendo ventanas y dejando orear los pliegues de unas sábanas que huelen a rancio, Julia de Castro no rehuye ningún tema ni se pone límites mentales. La Historiadora es un trabajo musical brillante y seductor, que agita y rompe con su belleza estética, fronteras y tabúes mentales. 

Optimista, vital y poliédrica. No es que ame la provocación, es que dice lo que siente, algo que parece raro en un mundo cada vez más lleno de charcos estancados. Mirar de frente la realidad, apartar los velos y cantarlo con mariachis, con guitarras flamencas o con música de viento en un ejercicio de expresión creativa que busca su propio camino. 

Heredera de una estirpe de mujeres castellanas, tiene la piel dura de nacimiento como para andarse con medias tintas. Sabe quién es y se reconoce en el espejo, aunque esté en permanente turbulencia creativa. De la Purísima a La Historiadora, de los veinticinco a los treinta y cinco. Una evolución necesaria para conservar el filo en la mirada. 

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Publicado el
11 de octubre de 2020 - 11:28 h

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