Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

¿Qué se está haciendo en el Valle de Toledo? Las obras avanzan entre críticas y sin que se publique el proyecto definitivo

Una de las plataformas de madera que se están instalando en el Valle de Toledo

Javier Muñoz de la Torre Granados

0

Las máquinas llevan semanas trabajando en el entorno del Valle de Toledo. Pero, en realidad, nadie tiene del todo claro qué se está haciendo allí.

Mientras prosiguen los trabajos en este entorno natural y paisajístico que rodea el Casco Histórico de la ciudad de Toledo, el alcance definitivo de la intervención sigue sin conocerse públicamente.

Los vecinos y vecinas dicen tener solo como referencia algunas explicaciones que dio el alcalde, el 'popular' Carlos Velázquez, cuando anunció que modificaría el plan inicial tras recibir fuertes críticas de diferentes sectores.

La falta de información sobre el proyecto que finalmente se ejecuta ha alimentado el rechazo de asociaciones ecologistas, investigadores y entidades patrimoniales, que denuncian la escasa transparencia del proceso y alertan de los efectos que las obras ya están teniendo sobre uno de los espacios naturales más emblemáticos de la ciudad. Todos ellos coinciden en una idea: el Valle no necesitaba “ser urbanizado”.

Un proyecto polémico desde su inicio

La polémica se inició el pasado mes de febrero. El Ayuntamiento de Toledo, gobernado en coalición por PP y Vox, presentó una propuesta que incluía una zona de esparcimiento con un mirador, una gran plaza y varias fuentes con chorros, alguna incluso 'transitable'.

Todo ello en una zona que es muy apreciada entre la ciudadanía toledana y muy frecuentada por los turistas. Es un entorno natural, con un mirador panorámico de todo el conjunto monumental de Toledo, ubicado en las alturas de la ciudad, al sur del Casco Histórico y sobre el río Tajo. Es mayoritariamente suelo de titularidad municipal.

Sin embargo, las críticas arreciaron, por lo que el Ayuntamiento se vio forzado a modificar el proyecto previsto. Se dijo que se eliminarían elementos como la fuente de chorros que se contemplaba o las balizas lumínicas nocturnas. Según recoge el acuerdo por el que se regula esta modificación, se tomó la decisión “como consecuencia de circunstancias surgidas durante el desarrollo de los trabajos y de una definición más precisa de las necesidades funcionales de la actuación”.

En concreto, apunta a la “incorporación de actuaciones complementarias necesarias para garantizar la correcta conexión peatonal y ciclista entre ambas riberas, así como a la ”ejecución de elementos adicionales de urbanización, señalización o instalaciones no contemplados inicialmente“.

Maqueta del proyecto original, con las polémicas fuentes de chorro

El proyecto final lo está ejecutando la empresa Proimancha Ingeniería y Construcción S.L. por un importe de 517.670,45 euros, financiados con los fondos europeos Next Generation.

Rubén Lozano, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Toledo, explica que el proyecto en ejecución busca “recuperar y rehabilitar” el entorno del Valle y permitir el acceso a personas con movilidad reducida a lugares “que hasta ahora eran inaccesibles”.

Con respecto al planteamiento original, Lozano asegura que se han hecho algunas modificaciones en cuestiones “que entendíamos que no eran prácticas”, y pone como ejemplo la supresión de la fuente decorativa, que fue una de las ideas más criticadas.

Pero esta concepción del espacio natural como una zona degradada que necesita ser recuperada, supone una especie de 'trampa' para el doctor en Botánica Santiago Sardinero, investigador del Instituto de Ciencias Ambientales de Castilla-La Mancha (ICAM).

“Si yo digo que esto es un espacio degradado y que lo vamos a recuperar para el uso de los ciudadanos, a todo el mundo le parece estupendo, ¿verdad? Pero cuando tú clasificas como espacios degradados justamente a los sitios que tienen todavía un valor natural relevante dentro de la ciudad...”, advierte.

En su opinión, “hablar de vegetación degradada o vegetación sin tratar, términos realmente despectivos, indican una falta de respeto y una falta de conocimiento enorme. Estas personas no tienen los conocimientos suficientes, no están bien asesorados o están entendiendo el problema al revés”.

No obstante, resulta complicado cuantificar el alcance exacto del proyecto modificado porque no ha sido publicado por el Ayuntamiento de Toledo. El propio concejal de Medio Ambiente reconocía a este medio que él solo había tenido acceso a unas infografías del proyecto -a pesar de que es un proyecto de su propio gobierno- mientras que todas las partes consultadas, así como los partidos de la oposición, critican esta “falta de trasparencia”.

“Un destrozo tremendo”

Esta situación hace que los toledanos y toledanas vayan descubriendo el alcance de las intervenciones según se van ejecutando.

Alberto Ortego, portavoz de la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono en Toledo (ARBA Toledo) e investigador en el Área de Botánica, Investigación y Desarrollo de la Universidad Castilla-La Mancha (UCLM) cuenta que, por lo que han visto sobre el terreno, se están implementando hasta tres pasarelas, se ha abierto un nuevo camino con grava y se han compactado zonas de tierra para que las máquinas puedan circular.

Estado de la intervención

También se ha ampliado el aparcamiento ubicado frente al Hospital del Valle. “Dice el ayuntamiento que la intervención en ese parking se ha hecho respetando la vegetación. Ese respeto por la vegetación consiste en dejar solamente las encinas, ya que no queda sotobosque”, critica Ortego, que lamenta que esté extendida la idea “errónea” de que “un bosque son solo los árboles”.

Estas actuaciones han causado un “destrozo tremendo” en la zona, según apunta el portavoz de ARBA Toledo. “Obviamente, todos los pilares sobre los que se asientan las plataformas están cementados”.

Además, denuncia que la implantación de las pasarelas de madera han obligado a compactar el suelo, “destruyendo” el sotobosque, un proceso en el que también se ha visto afectada “vegetación protegida”.

Los pilares sobre los que se asientan las plataformas están cementados

“Si se hubiera hecho en otra zona, o con un tratamiento de los caminos menos intrusivo, sin meter maquinaria pesada, que es lo que se nos dijo a todos los ciudadanos, no estaríamos quejándonos, por supuesto”, añade Ortego. “El problema es la poca transparencia, el contar tan poco con la gente, ni con los vecinos, ni con las asociaciones, pero es que tampoco con los organismos científicos que han dicho que eso es una barbaridad”.

Por ello, añade que este proyecto, “que se dedica a destruir una de las únicas zonas naturales que hay en Toledo” no debería haber salido adelante, “y mucho menos con fondos Next Generation.

El Valle, clave para la identidad toledana

Muy crítica con este proyecto, tanto con el original como con la actual ejecución, se muestra la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo (Rabacht). Para esta institución, cualquier propuesta para intervenir en el Valle debe ir precedida “de un importante debate y diálogo social e interdisciplinar”.

Y es que la Rabacht considera a este espacio natural como un lugar “clave” para la identidad toledana, y lo califica como el “pulmón verde más emblemático de la ciudad”. “Forma parte de la construcción social de la imagen de la ciudad, y es considerado un patrimonio verde imprescindible al que la ciudadanía y numerosos colectivos se encuentran profundamente vinculados, de lo que se deriva dicho rechazo a que sea modificado”. De él destaca su gran riqueza y diversidad de flora y fauna, condiciones que se han logrado “gracias a la evolución natural, sin intervenciones humanas, durante las últimas décadas”.

Valle de Toledo

Santiago Sardinero, investigador del ICAM, asegura que el valor natural de este enclave toledano procede, precisamente, de la falta de intervención humana en las últimas décadas. Cuenta que la zona del Valle era muy utilizada por los habitantes de la ciudad para obtener madera que utilizar como combustible, por lo que las fotos más antiguas muestran un paisaje escaso de vegetación arbórea.

No obstante, la aparición de otros combustibles como el butano hicieron que ya no fuera necesario ir al Valle a por leña. Un 'abandono' que permitió que, en los últimos 60 o 70 años, se haya recuperado su riqueza de flora y fauna.

“Se piensa que la naturaleza no se repara, sino que el hombre es el que tiene, el ser humano es el que tiene que entrar ahí a reparar. Pues no, la naturaleza se repara y lo que hay que hacer es estudiarla para ver cómo lo hace”, sentencia Sardinero.

Se piensa que la naturaleza no se repara, sino que el hombre es el que tiene, el ser humano es el que tiene que entrar ahí a reparar. Pues no, la naturaleza se repara y lo que hay que hacer es estudiarla para ver cómo lo hace

Santiago Sardinero Botánico

Por eso, la Rabacht habla de la intervención del Ayuntamiento de Toledo como una “urbanización” de un espacio natural “que no necesita de estas actuaciones para ser disfrutado y conservarse como lo conocemos hoy día”.

“Creemos que es innecesario urbanizar el campo, y que debemos intentar mantener retazos de naturalidad en el entorno de las ciudades”. Desde la institución temen también que la mejora en los accesos incremente significativamente el número de visitantes del entorno, “lo que podría repercutir en el empeoramiento del estado de la masa vegetal, la compactación del terreno, el aumento de la suciedad y el incremento del riesgo de incendios forestales”.

El problema no es solo de la actuación en sí, sino que considera que su mantenimiento futuro no será adecuado, por lo que esta intervención se degradará pronto. “En este tipo de espacios, el mantenimiento municipal suele ser escaso cuando no nulo. Las estructuras de madera acabarán en pocos años deterioradas y con peligro para los usuarios; y las papeleras acabarán tumbadas o repletas de desperdicios”.

Etiquetas
stats