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Una nueva visión sobre la salud mental en una residencia comunitaria: “Debemos dejar atrás los estereotipos dañinos”

Hospitalito del Rey, nuevo atrio en el edificio en Toledo

Francisca Bravo Miranda

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Dignificar la vida de las personas aquejadas con trastornos de salud mental. Es el objetivo con el que echó a andar la residencia comunitaria Hospitalito del Rey. Tras una larga polémica y una millonaria inversión, la instalación está abierta y lo primero que se ve nada más entrar es un amplísimo atrio lleno de luz natural. El día de la inauguración, allí estuvo Gabino. Su hijo entró en la residencia nada más abrir sus puertas, el pasado mes de julio.

Gabino no puede ocultar su felicidad, junto a su hijo. Primero, porque en la visita de los Reyes de España, se sentaron cada uno a su lado. “¿Los viste? Muy cerca”, sonríe. Pero sobre todo, porque no le alcanzan las palabras para hablar de la mejoría de su hijo. “Ha mejorado tanto, no sabría decirte. Mi hijo ha cambiado mucho”, celebra. Su hijo está detrás de él y asiente con la cabeza. “Todo está tan bien, las habitaciones, este lugar, míralo. Todo”. En especial la comida, se apura a destacar. “La comida está muy buena”.

El Hospitalito del Rey es una nueva residencia comunitaria, un tipo de recurso sociosanitario que quiere ser temporal, pero que puede llegar a extenderse durante años. Su objetivo es ofrecer una estancia supervisada las 24 horas pero de forma abierta y flexible. Sergio es uno de los educadores que trabaja en el centro. “Todas las personas que hay aquí son adultas, y no requieren autorización para entrar ni salir. ¿Por qué tendrían que hacerlo? Nosotros somos educadores, no vigilantes”, señala el profesional.

El objetivo es ayudarlos en su proceso de rehabilitación, y para ello se les ofrece alojamiento, soporte, apoyo personal y también social, así como rehabilitación de su salud, desde la perspectiva psicosocial, y también un apoyo a la integración comunitaria. Esta residencia está en un epicentro de la vida toledana, justamente al lado del Teatro de Rojas, el Mercado Municipal y de las principales arterias comerciales del casco histórico.

Los residentes tienen abiertas las puertas entre las 7:00 de la mañana hasta las 23:00 de la noche. “Pero eso no significa que no puedan salir fuera de ese horario, únicamente tienen que comunicarlo. Nosotros lo que hacemos es guiar su vida, ayudarlos en un proceso para que vuelvan a casa”, explica Sergio. “Debemos dejar atrás los estereotipos dañinos alrededor de la salud mental”, resalta el profesional. Los monitores trabajan en tres turnos, de mañana, tarde y noche, para ofrecer una supervisión las 24 horas del día.

Luis Alberto Casas es responsable técnico de la Fundación Sociosanitaria. “Todo lo que tenemos que trabajar aquí es que las personas mejoren su funcionamiento social, a través de actividades que les ayuden a manejarse desde las tareas más fáciles a las más difíciles. La idea es que vuelvan a su hogar”, explicaba en la inauguración. Estas tareas pueden llegar a abarcar las más burocráticas, pero también las que puedan parecer más sencillas, como las relacionadas con la higiene personal, hábitos saludables y finalmente también con el manejo del estrés.

El personal acompaña a las personas en actividades de ocio, para ir adquiriendo “distintas competencias”. “Ofrecemos un espacio versátil para las personas, en un centro abierto en el que se puede entrar y salir cuando se quiera”, explica. En el Hospitalito del Rey, la mayoría de pacientes, por ahora, son de Toledo, a pesar del carácter regional del centro. Esto se debe a que uno de los objetivos de las residencias comunitarias es ayudar a sus usuarios a volver a sus hogares, y, por tanto, la cercanía de su núcleo familiar es importante. “Tienen que estar lo más cerca posible de su casa”, afirmaba Casas.

Las personas usuarias de la residencia sufren de trastornos psicóticos en su mayoría, como esquizofrenia o trastorno bipolar, así como también graves depresiones. Sin embargo, Casas señala que el diagnóstico de cada uno “no es lo más relevante”, sino cómo puede llegar a su vida diaria. Pero la solución, indica Casas, no es estar “encerrados”. “Trabajamos para que se sientan libres. Sentirse libre es el mayor valor que tenemos las personas”, explica el profesional. Esto, unido a la posibilidad de decidir sobre sus propias vidas.

El proceso que seguirán los usuarios del Hospitalito del Rey es pasar de la residencia a vivienda supervisada, que ya no se denominan tuteladas, donde cuentan con un apoyo de cada vez menos horas y más autonomía. No será un proceso rápido, señala, pero es el que deben seguir. “Necesitamos humanizar la atención a todo tipo de personas, sobre todo en el caso de la salud mental”, concluía el consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, Jesús Fernández Sanz, el día de la inauguración oficial del recurso.

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