Las becas para Bachillerato y FP en Catalunya dejan fuera a la mitad de jóvenes en situación de pobreza
Las becas para estudiar Bachillerato o Formación Profesional en Catalunya alcanzan al 15% de la población juvenil, pero esto supone dejar fuera a gran parte de los que están situación de pobreza. Concretamente, a la mitad, dado que esta asciende al 30%, según ha denunciado este lunes la Fundació Jaume Bofill en uno de sus estudios.
Los datos presentados muestran como el actual sistema de ayudas cubre sólo el 19% de los 58.475 jóvenes que estudian secundaria postobligatoria y Programas de Formación Inicial (PFI) y que se encuentran en situación de pobreza. Si se tiene en cuenta el conjunto de los jóvenes de 16 a 18 años, la cobertura es del 15%, mientras que los jóvenes en situación de pobreza alcanzan el 30%. Así, mientras que en el curso 2024-2025 había 82.688 jóvenes vulnerables económicamente entre de esas edades, 41.507 recibieron beca y 41.181, no.
Ante esta situación, la Bofill ha reclamado al Departamento de Educación de Generalitat una política propia de becas y que añada 134 millones a los 77 que recibe del Ministerio de Educación para garantizar una ayuda básica a los jóvenes en situación de pobreza.
La Fundación asegura que la política de becas en Catalunya para estudiar Bachillerato, Ciclos Formativos de Grado Medio o programas de Formación e Inserción es “residual”. Según datos de 2024, representa un 1% del presupuesto de Educación, por debajo de la media estatal (1,7%), y muy por debajo de comunidades como Andalucía (2,9%), Madrid (2,5%) o Extremadura (2,3%).
Por otro lado, apunta que el modelo se basa en criterios e impuestos estatales y esto no se ajusta al coste de la vida ni a la situación social de Catalunya, lo que hace que muchos jóvenes vulnerables queden fuera. Y es que la Fundación afirma que debe tenerse en cuenta que 16.200 jóvenes que son pobres en Catalunya caen de la categoría de riesgo de pobreza y de las ayudas que puede comportar. Por eso, ha reclamado una política de becas propia.
En este sentido, ha defendido que el traspaso de la gestión de las becas desde este enero da a la Generalitat la capacidad de establecer los importes de la beca y los criterios para acceder a ella, además de poder complementarlas y conectarlas con otras políticas de continuidad formativa, comunitarias o de orientación.
Medidas progresivas hasta 2028
La propuesta de la Bofill contempla una serie de medidas para mejorar progresivamente la cobertura, el importe y la accesibilidad de las ayudas para estudiar Bachillerato, FP y PFI para que antes de la actual legislatura, en 2028, se garantice la apertura de los 58.475 alumnos en situación de pobreza que están estudiando ESO y PFI.
Por otro lado, plantea unos umbrales de renta para acceder a las ayudas adaptadas a la realidad socioeconómica catalana. En concreto, establece un primer umbral de 4.000 euros anuales para los jóvenes en situación de pobreza de familias con rentas entre de 12.846 a 26.210, según los miembros del hogar. Esto representa mil euros más de lo que ingresan actualmente con la beca del Ministerio.
En el segundo umbral, se recibirían 3.000 euros anuales para los jóvenes en situación de pobreza de familias cuyas rentas están por encima del umbral 1 y por debajo de los 18.186 a los 37.249 euros, en función de los miembros del hogar. Representaría más de 2.000 euros más de lo que ingresan actualmente con la beca estatal.
La organización también apunta que es necesario trabajar para superar los obstáculos de desconocimiento, brecha digital, falta de claridad o trabas burocráticas que dificultan el acceso a las ayudas. De esta forma, apuesta por un procedimiento sencillo, que solicite el mínimo de datos necesarios y deje en manos de la Administración todas las que ya tiene disponibles.
Más allá de 2028
Pero la Fundación Bofill plantea una serie de actuaciones y objetivos para la próxima legislatura, a partir de 2028, para garantizar que todos los jóvenes en situación de pobres reciban una beca, estén o no estudiando.
Para conseguir esta cobertura total de los jóvenes en situación de pobreza, la Bofill calcula que harían falta otros 97 millones de euros más de los que se invierten. Además, propone que las becas se perciban desde 4º de ESO, puesto que el final de esta etapa es el momento en que se concreta el abandono escolar. Disponer de estas ayudas desde 4º de ESO implicaría otros 81,5 millones de euros.
En el caso de los alumnos en situación de pobreza severa, la propuesta es acercar la cuantía al Indicador de Renta de Suficiencia de Catalunya, fijado en 800 euros mensuales en 2026. En el caso de la postobligatoria esto implicaría una beca de unos 8.000 euros por curso, y debería aproximarse a los 3.000 euros. Hacer esto efectivo requeriría 49 millones de euros adicionales de inversión.
Por otro lado, plantea vincular la ayuda a un programa de orientación, como el que contempla el Plan de Acción contra el Abandono escolar.
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